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Un zoo donde los animales viven sin rejas

En Batán, un gran campo con la fauna a sus anchas, ideal para hacer un paréntesis de la playa
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19 de febrero de 2006  

El tigre está parado sobre la loma como si oteara el horizonte. No sabe que hay un fotógrafo esperándolo; o tal vez no le importe. El mira a la distancia y más tarde quizá, cuando raspe su lomo contra el suelo, verá también el cielo limpio, sin rejas. ¿Sentirá la sensación de libertad? Quizás algo parecido, porque en el nuevo zoológico de Mar del Plata -Zoo de Batán, Estación de Revalorización de Animales Salvajes- existe una premisa que se estableció desde su nacimiento hace poco menos de dos años: Los animales quieren ver el cielo.

Mientras recorremos el predio, Diego Botto -uno de los principales responsables de este emprendimiento- insiste en esta idea. Tal vez la ausencia de un techo agobiante y la sensación de un horizonte sin rejas son suficiente libertad para estos felinos que, aun nacidos en cautiverio, llevan en su sangre las aventuras de sus ancestros. Para la gente también es raro encontrarse con la mirada del tigre e inevitablemente todos miran hacia abajo para medir la altura del foso que lo separa de la civilización. "No intentan escaparse", nos tranquiliza su cuidador. Y cuenta que sólo una vez, estando muy asustados, intentaron trepar las paredes y les resultó imposible.

Además de los tigres hay jaguares, leones, osos, hipopótamos, pumas, llamas, gatos monteses, ocelotes, jabalíes, monos, reptiles, víboras, ciervos, antílopes, ñandúes, animales de granja y todo tipo de aves de vistosos colores. Senderos sinuosos con puentes y alguna cascada van dando lugar a los diferentes espacios como en un gran campo abierto con depresiones y lomadas. Al final del camino una gran laguna artificial alberga patos, flamencos y cisnes. En otro sector se encuentran los animales en cuarentena, paso previo a su socialización.

"Muchos de los animales que tenemos nacieron aquí, y eso nos llena de orgullo porque significa que las parejas están bien adaptadas al medio y bien tratadas y alimentadas, y pueden aparearse y procrear", explica el responsable del Zoo de Batán. "¿Y ésos?", señalamos a dos grandes hipopótamos que retozan en el agua. "No, ésos llegaron en un semirremolque y los tuvieron que levantar con una pluma gigante. Pesan como 3500 kilos cada uno."

Al ser parte de la Asociación de Zoológicos, existe un intercambio permanente de ejemplares que llegan desde otros lugares que no los pueden conservar por falta de espacio, y esto evita el gasto de sumas de dinero que pueden llegar a varios miles de dólares.

Datos útiles

Cómo llegar

Desde Mar del Plata, 14 km por la ruta 88. Luego 700 metros hacia la derecha por camino de asfalto.

Servicios

Instalaciones: confitería, restaurante, sanitarios, estacionamiento. Próximamente, bungalows para hospedarse. Entrada general: $ 6.

Horario: de 10 a 20.

Más información: (0223) 464 2530

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