Festivo reencuentro con Harry Potter

Las filas de los fanáticos del mago llegaban hasta las veredas; los locales atendieron hasta la medianoche
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24 de febrero de 2006  

A las 19.59, una chillona voz colectiva comenzó la cuenta regresiva: "Diez, nueve, ocho...", y al grito de "¡Cero!" se produjo el pandemonium. Dos empleadas con sombreros de magas comenzaron a vender "Harry Potter y el misterio del príncipe" (Salamandra), el sexto tomo de la serie de J. K. Rowling. Mientras tanto, los fans del mago coreaban a voz en cuello: "¡Olé, olé, olé, olé, Harry, Harry!".

El calor era infernal en la espaciosa librería El Ateneo-Grand Splendid. Chicos y chicas disfrazados de Harry Potter, del monstruo de tres cabezas Fluffy, de la periodista Rita Seeker y otros personajes se apretujaban para ser los primeros en tener su libro, cuya portada fue el secreto mejor guardado de las últimas dos semanas. En parte, por una eficaz estrategia de venta y en parte para despistar a los piratas del mercado editorial, que en algunos países son un flagelo. Con bordes en negro y el dibujo en color verde, el sexto volumen de Harry Potter muestra en su portada al mago y al sabio Dumbledore en viaje.

Magos y monstruos

La excitación a la hora señalada era imparable. Sobre todo cuando llegaron las cámaras de TV. Una periodista de espectáculos televisiva le pedía a un chico con lentes de Potter: "¡Que no se me escape el monstruo!". Y el nene se ocupó de presentarlo como Dios manda: "Se llama Fluffy y se pronuncia Floffy".

"¿Qué onda tenés con Fluffy?", preguntó LA NACION a Julián Santín, de 10 años. "En el cine me da miedo, pero en el libro no", respondió, con el aplomo que da la lectura de cinco libros de Harry Potter. Y agregó: "Si los amigos de Harry siguen muriendo, al libro le van a faltar cosas, porque él no tiene ningún familiar. Tengo esperanzas de que el villano Lord Voldemort desaparezca por completo". A su lado, Silvia Chamorro, una madre con rostro exhausto y una beba de tres meses dormida en sus brazos, le hacía "el aguante" a su hijo Luciano, de 13 años: "El nene es fanático, ya se leyó el sexto tomo en inglés". En una de las cajas, una mujer se abría paso con un libro que no tenía tapa verde: "¿Pudo usted comprar un libro que no fuera el de Harry Potter?", le preguntó LA NACION. La dama agitaba un ejemplar de "La inutilidad del sufrimiento", que compró "para ver si aprendo algo", según dijo, pero satisfizo a su hija con el libro del mago.

En las librerías Cúspide, El Ateneo- Grand Splendid, Capítulo Dos y Santa Fe, entre otras, además de las principales cadenas de supermercados y en Musimundo, la batalla por cautivar lectores comenzó temprano. A partir de las 17, hubo actividades para todos los gustos. Los encargados de los distintos locales se prodigaron para conseguir los elementos más llamativos para sus vidrieras.

Mientras Cúspide, en el Village Recoleta, consiguió una bola de cristal y una escoba como la del libro, Capítulo Dos, del Alto Palermo Shopping, localizó un búho. Y lo puso en su vidriera para custodiar el preciado tesoro que sorteará el lunes, a las 17: un guión de la película "Harry Potter y el prisionero de Azkabán" autografiado por J. K. Rowling y los protagonistas.

En el patio de comidas del Village Recoleta, donde se ubica Cúspide, Julieta Gómez, de 15 años, Luciana Fernández y Lucía Amicarelli, de 14, con idéntico atuendo "potteriano", esperaban ansiosas el lanzamiento: "Somos fanáticas, cada vez que se muere un personaje bueno, lloramos. La historia te atrapa, te metés en ella. Vamos al cine así vestidas. Algunos amigos piensan que estamos mal de la cabeza".

El 49% de los 151.000 ejemplares distribuidos se quedó en Buenos Aires y el resto se repartió entre el Gran Buenos Aires (16%) y las 24 provincias.

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