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El buen jazz de un ex Police

Andy Summers: el ex guitarrista de The Police actúa hoy y mañana, con Víctor Biglione, para presentar su CD.
Adriana Franco
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10 de octubre de 1997  

Andy Summers lleva nuevamente a la Argentina en un momento muy especial, cuando los rumores sobre una posible reunión de The Police se han vuelto cada vez más insistentes. Y no son sólo rumores: tanto el guitarrista Summers como el baterista Stewart Copeland han hablado, frente a periodistas (lo que quita inocencia a sus declaraciones), sobre este punto, asegurando que no tendrían inconvenientes en volver a tocar los viejos temas del trío. Sting, mientras tanto, mantiene el silencio.

Una banda vigente

En este tiempo se habla de The Police por todos lados. Acaba de editarse "Police Academy", el único disco registrado por Strontium 90, eslabón perdido entre las carreras de los tres músicos y el trío que los haría conocidos. Grabado hace treinta años, se les sumaba allí Mike Howlett, del grupo Gong. Lo extraño es que, hasta ahora, nadie sabía de la existencia de estas cintas que nunca fueron editadas anteriormente y que incluyen el primer demo de lo que sería un éxito: "Every Little Thing She Does Is Magic".

Juntamente con ese lanzamiento, apareció "Regatta Mondatta. Tributo a The Police", en el que diversas bandas reggaes interpetan temas del trío. Allí están Los Pericos, Ziggy Marley a dúo con Sting, Pato Banton y otros más.

Un tributo merecido. The Police fue una de las bandas clave de la primera mitad de los ochenta. Cuando el estallido punk se estaba convirtiendo en cenizas, ellos inauguraron una nueva etapa que mezcló la urgencia punk con el rítmico reggae. La combinación fue perfecta. Tomados en principio como una banda básicamente de reggae blanco, pronto le agregaron a su sonido influencias funk, minimalistas y hasta de músicas africanas, árabes e indias.

La explicación del fenómeno hay que rastrearla en los orígenes de estos tres músicos. Ninguno de ellos era un improvisado y estaban lejos de la receta punk del "do it yourself", aquella que autorizaba a cualquiera a subir a un escenario aunque nunca antes hubieran agarrado un instrumento. Summers, Copeland y Sting venían más trajinados. El primero supo batir parches en el grupo de art-rock Curved Air; Sting había participado en grupos de jazz y de fusión y el guitarrista pasó por bandas como Soft Machine, Eric Burdon & the Animals, además de estudiar guitarra clásica.

Sin embargo, Andy Summers ya no es el mismo de entonces, ya que su carrera solista se ha volcado hacia el jazz. Algo que pudimos comprobar, en 1995, con sus presentaciones en el teatro Gran Rex junto a John Etheridge. Shows a pura guitarra acústica, "Message in a Bottle" fue la única concesión a un público que algo de la vieja banda quería escuchar.

Amor por el jazz

La carrera solista le valió ser elegido cinco veces como "mejor guitarrista del año" por la revista Guitar Player y es ya un personaje habitual en los festivales de jazz de Montreal, Niza y Montreux. En su último disco, "The Last Dance of Mr. X", contó con la participación de Tony Levin y Greg Bissonette.

Para los shows de hoy, a la 1, en el Hard Rock y mañana, a las 24, en La Trastienda, eligió como compañero a Víctor Biglione, nacido en nuestro país pero residente en Brasil y conocido instrumentista de la guitarra y la viola. En su carrera, el músico transitó la música popular brasileña y tocó con gente como John Patitucci, Sergio Mendes y Manhattan Transfer, entre otros.

Para nosotros, Andy Summers tiene, además, el valor de la anécdota inolvidable. Cuando The Police se presentó en el estadio Obras, en 1980, el guitarrista fue aquel de la increíble patada (eran tiempos aún de dictadura) a uno de los policías que se llevaban detenido al público de las primeras filas por cometer el desatino de intentar bailar.

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