Hipótesis sobre Benjamin

WALTER BENJAMIN, ESCRITOR REVOLUCIONARIO Por Susan Buck-Morss-(Interzona)-Trad.: Mariano López Seoane-302 páginas-($ 59)
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5 de marzo de 2006  

El vínculo de los estudios de Susan Buck-Morss con la obra de Walter Benjamin es tan intenso como temprano. Data de la década del setenta, cuando publicó el libro que, junto con La imaginación dialéctica (1973) de Martin Jay, es uno de los más didácticos panoramas sobre la Escuela de Frankfurt: Origen de la dialéctica negativa. Theodor W. Adorno, Walter Benjamin y el Instituto de Frankfurt (1977). Uno de sus propósitos, además de introducir la "dialéctica negativa" ante el público de habla inglesa, era postular, contra lo que entonces se sospechaba por las polémicas posteriores entre Adorno y Benjamin, que "la verdadera influencia formativa sobre Adorno tuvo lugar antes de 1931 y provino de Walter Benjamin". El mentor de la investigación de Buck-Morss había sido Rolf Tiedemann, que a comienzos de la década del ochenta tuvo a su cargo una tarea monumental y extraordinaria: editar el Passagen-Werk, la vasta catedral inconclusa que se llamó convencionalmente Libro de los Pasajes y que era el conjunto de notas y fichas que Benjamin destinaba a su gran proyecto irrealizado, Paris, capital del siglo XIX, en el que se ocupó desde 1927 hasta su suicidio en 1940. Ese gran volumen modificó y magnificó la consideración de Benjamin. Susan Buck-Morss respondió a ese hito cultural con otro libro insoslayable de interpretación crítica: Dialéctica de la mirada. Walter Benjamin y el proyecto de los Pasajes (1989).

Los escritos reunidos en este volumen completarían su tercer libro sobre Benjamin, pero no de un modo sistemático como los otros, ya que atraviesan, de hecho, buena parte de la carrera intelectual de Buck-Morss, entre 1981 y 1995, sesgándose desde la franca glosa del pensamiento del filósofo alemán hasta reflexiones sobre historia y teoría política. No todos los ensayos incluidos en Walter Benjamin, escritor revolucionario están dedicados al pensador alemán, pero en todos se advierte, incluso lejanamente, su profunda huella teórica. Así, el conjunto puede percibirse como una progresión que va de la exégesis del pensamiento de Benjamin a interpretaciones personales que se basan en los presupuestos teóricos que la autora deslindó en sus escritos. Por ello el libro puede ser leído transversalmente, ya que las ideas centrales se repiten de uno a otro ensayo, para integrar nuevas constelaciones. Desde esa especie de presentación y vindicación de la figura del filósofo para la New Left Review en 1981, "Walter Benjamin, escritor revolucionario", o su primer análisis del Libro de los Pasajes en 1983, hasta los dos artículos finales, de 1995: el que analiza las diversas representaciones y proyecciones de la ciudad moderna como "mundo de ensueño y catástrofe", o el que estudia las imágenes del capital proporcionadas por la economía política, de los fisiócratas y Adam Smith a los keynesianos.

Además del Libro de los Pasajes, el texto de Benjamin sobre el que gira buena parte de las reflexiones de Buck-Morss es "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" (1936) que, como consigna, estaba estrechamente ligado a la concepción de aquel gran libro inconcluso. Es sabido que con la reproducción, por ejemplo en la copia fotográfica de la obra de arte, se produjo la pérdida de aquel efecto de originalidad, autenticidad, trascendencia y tradición en un acto unívoco de contemplación ritual que Benjamin llamó, famosamente, el aura. "Por primera vez en la historia universal -escribió-, la reproductibilidad técnica emancipa a la obra artística de su existencia parasitaria en un ritual. [...] En lugar de su fundamentación en un ritual aparece su fundamentación en una praxis distinta, a saber en la política." El resultado fue la liquidación del arte en las formas tradicionales y, como tal, su función social y cognitiva. Asimismo, en el capitalismo la realidad había devenido artificio: una fantasmagoría de mercancías, imágenes del deseo material, nuevas arquitecturas, espacios de consumo que la ciudad moderna escenificaba como una segunda naturaleza y que los medios masivos podían reproducir al infinito. Para Benjamin, la ciudad de París era el paradigma de esa ilusión urbana y, en ella, los célebres pasajes, lejanos parientes de las galerías comerciales, fueron verdaderas "casas de ensueño". Buck-Morss subraya esa gran iluminación benjaminiana: que la novedad técnica es vivida por los niños como una experiencia que, en su futuro de adultos, se transforma en una experiencia onírica. Por ello hay una analogía entre "el estado de ensueño de la niñez y el estado de ensueño histórico", aun cuando sean ejes separados, a lo que se superpone la dialéctica entre lo moderno y arcaico. Buck-Morss confirma así que el Libro de los Pasajes se proponía como un "cuento de hadas dialéctico", donde sería posible "desencantar" el ensueño de las mercancías, provocar el despertar en una conciencia política colectiva, en una asunción histórica que transformaría las imágenes oníricas en imágenes dialécticas.

De ese núcleo nocional la autora extrae, por ejemplo, el análisis de las formas primigenias de la vida contemporánea en los tipos sociales que vagabundean por aquellos espacios de ensueño urbanos: el caminante ocioso -el flâneur-; su último avatar, el "hombre-sándwich", que atraviesa la ciudad como literal encarnación de la propaganda, o la prostituta, que muta su propio cuerpo en mercancía. O bien, en "Estética y anestésica", Buck-Morss analiza el modo en que, después de la pérdida del aura, la sobredimensión de los estímulos tecnológicos anestesió el sistema cognitivo y avanzó hacia sus manifestaciones compensatorias en la cultura moderna. Allí se destacan, por ejemplo, sus consideraciones sobre la "estética" fascista. O, en fin, su análisis del efecto utópico y el reconocimiento de las fantasmagorías de la producción ilimitada del socialismo soviético, tan perturbadores como las fantasmagorías del consumo ilimitado del capitalismo. No obstante, estos ensayos hablan de un mundo anterior, que, luego de la globalización cultural y económica, los desastres ecológicos, el terrorismo o las luchas étnicas libradas en todo el planeta, en cierto sentido ya no es del todo el nuestro, como la autora misma reconoce en sus libros más recientes. El texto de Buck-Morss, fiel al discurso universitario, cumple con brillantez los protocolos de la argumentación y del saber. Pero a veces basta una sola cita de Benjamin para que ese discurso estalle con la singularidad de una conciencia y de un estilo. La extrañeza y la verdad suplementaria que genera la escritura de Benjamin pueden ser irreductibles, salvo por la consolación del rodeo o la glosa.

Mariano López Seoane tradujo y seleccionó con eficacia y rigor los seis ensayos de Susan Buck-Morss aparecidos en revistas como New German Critique, October o Critical Inquiry. Incluyen, como en Dialéctica de la mirada, gráficos, fotografías, imágenes y pinturas que iluminan los textos, ya que la autora no sólo es profesora de Filosofía Política y Teoría Social, sino también Directora de Estudios Visuales en la Universidad de Cornell.

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