Simón Blech amó la música con seriedad

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14 de octubre de 1997  

Honda conmoción provocó la muerte del director de orquesta Simón Blech, hecho del que informó La Nación en su edición de ayer, una de las figuras más prestigiosas de la especialidad en nuestro país, y reconocida batutatambién en varios países de América y Europa.

Nacido en Polonia, Sansón León Júpiter Blech fue su verdadero nombre, todo un símbolo que pinta acabadamente su temperamento, su fortaleza, su férrea voluntad de ajustarse a objetivos artísticos precisos.

Blech fue fiel a dichos objetivos a lo largo de toda su vida, desde los años de formación musical que llevó a cabo en el Conservatorio Nacional y posteriormente con distinguidos maestros como Teodoro Fuchs, en Buenos Aires y La Plata y con Hermann Scherchen en el exterior.

Violinista de excelentes condiciones, alumno de Ljerko Spiller, fue miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional, e integró conjuntos de cámara, detalle que habla de su calidad, hasta su debut como director, acontecimiento que se produjo en Santiago, Chile, durante la temporada de 1956, cuando ya había se había nacionalizado argentino. También recibió formación académica de Guillermo Graetzer.

De 1956 a 1959 fue director titular de la orquesta de Bahía Blanca y a partir de ese momento comenzó a dirigir espectáculos coreográficos y algunos conciertos en el Teatro Colón, tal como ocurrió con el ballet "Interpley", de Lambrinos, Sinfonía de Bizet, de Irinova, "Columna de fuego", de Tudor, y "Las bodas de aurora", de Petipa-Zvereff, sobre escenografía de Héctor Basaldúa, y dos veladas al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, con obras de Moussorgsky, Bartok, Brahms, Roussel, Ravel y Tchaikovsky.

También fue director de la Orquesta Sinfónica Provincia, de Rosario, donde también dictó cátedra en el Instituto Superior de Música.

En 1965 fue titular de la Orquesta Sinfónica de Córdoba, tarea que debió abandonar para organizar la Orquesta Filarmónica de San Pablo, en Brasil, en la que permaneció durante varios años.

Idoneidad artística

Esa actividad que no le impidió, sin embargo, actuar en Buenos Aires y otras ciudades del país. En 1968 debutó en Alemania y al año siguiente en Suiza, países que lo invitaron en varias oportunidades. En 1972 se presentó en Madrid y en Las Palmas.

En 1975 fue colaborador del director Stanislaw Wislocki, en la gira de la Orquesta Estable del Colón por países de América latina, estuvo vinculado con la Sinfónica Nacional, como director titular, responsabilidad desde donde dio muestras de idoneidad artística.

Músico serio, respetuoso de las obras y estilos, siempre inclinado por los grandes nombres de la historia musical, también se dedicó a la dirección de espectáculos líricos, tal como ocurrió con "El buque fantasma", de Wagner (1973); "Un ballo in maeschera", de Verdi (1976), "Guerra y paz", de Prokofiev (1984), un espectáculo de muy alta calidad con elenco íntegramente nacional, entre otras actuaciones posteriores.

Es probable que su carácter algo cambiante, a veces excesivamente puntilloso, le haya hecho vivir momentos de enorme tensión.

Más allá de sus actuaciones, a lo largo de una carrera sin duda importante, la pérdida de Simón Blech, para quienes tuvimos la oportunidad de hablar en reiteradas oportunidades con él y de indagar en su pensamiento, significa la desaparición de un hombre que amó la música con sinceridad, inclinado por los clásicos, románticos y modernos, pero que no estuvo dispuesto a ceder frente al efectismo de creaciones no debidamente consagradas.

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