Brutal caída de todas las bolsas

Nuevamente, la crisis bursátil en Hong Kong produjo una reacción en cadena; en Buenos Aires la baja fue del 13,7%
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28 de octubre de 1997  

Por segunda vez en menos de una semana, un nuevo día negro conmovió los principales mercados del mundo, con caídas que oscilaron desde poco menos del 2 % en Tokio hasta el 15% en la Bolsa de San Pablo.

El crac mundial, disparado por las fuertes presiones especulativas que sufren las monedas del sudeste asiático, arrastró a la Bolsa de Buenos Aires a su peor caída desde el 8 de enero de 1990, en plena hiperinflación, al registrar una pérdida de 13,72 por ciento.

En tres jornadas el índice Merval, que agrupa a las principales acciones del mercado, acumuló pérdidas por un 21 por ciento.

Economistas y analistas coincidieron con el Gobierno en sostener que el derrumbe accionario local no fue influido por el resultado electoral de anteayer, sino por la crisis que atraviesa Hong Kong, cuya bolsa cerró ayer con un descenso del 5,8 % con respecto al viernes último.

La dimensión del derrumbe fue reflejada por el secretario del Tesoro norteamericano, Robert Rubin, quien indicó que su gobierno, junto con sus pares de los principales países, "siguen y van a seguir de cerca" la evolución de las cotizaciones en Wall Street y en los otros mercados.

Rubin trató de llevar tranquilidad a la castigada bolsa neoyorquina y recordó que los "parámetros fundamentales de la economía estadounidense son sólidos desde hace años".

En los países latinoamericanos los descensos fueron más abruptos que en Europa. Después de San Pablo y Buenos Aires, la bolsa mexicana perdió el 13,33% y la de Santiago, el 3,15 por ciento. En México, una de las secuelas de la corrida fue la devaluación del 10% del peso, aunque las autoridades económicas se empeñaron en desvincular esta medida de la situación de los mercados, con el argumento de que la moneda llevaba "varios meses sin cambios".

El desplome brasileño fue calificado por analistas de ese país como la peor jornada vivida desde marzo de 1990, cuando el entonces presidente Fernando Collor de Melo anunció su plan de ajuste y el índice cayó más de un 22 por ciento.

En Europa el descenso más importante se registró en Madrid con 4,41%, seguido por el 4,24%de Francfort.

Los mercados aguardan con gran expectativa lo que suceda hoy. Al cierre de esta edición, la apertura de las bolsas asiáticas marcaba ya fuertísimas bajas en Hong Kong, Tokio, Seúl, Manila y Singapur. También caían los mercados de Australia y Nueva Zelanda.

El país no pudo sortear la burbuja especulativa

Las acciones argentinas cayeron 13,72%, el derrumbe más fuerte desde 1990; en tres jornadas perdió un 21%; el Gobierno suspendió la emisión de deuda

La Bolsa de Comercio de Buenos Aires no pudo eludir la crisis que soportan los mercados de inversión de todo el mundo y se derrumbó ayer un 13,72 %, en la mayor caída diaria desde el 8 de enero de 1990.

El impacto es aún mayor si se acumulan las pérdidas desde el "jueves negro". En sólo tres jornadas cayó un 21 por ciento.

"Nunca hubo un día de tanto pánico en la Bolsa", dijo a La Nación el economista Norberto Sosa.

Operadores, analistas, economistas y funcionarios del Gobierno dijeron al unísono que el crac bursátil no tuvo ninguna relación con el resonante triunfo de la oposición en las elecciones de anteayer, sino que fue causado por la crisis de los mercados mundiales.

Cuando todavía no se habían cerrado las operaciones en el mercado local, el Gobierno anunció la suspensión de sus colocaciones de títulos de deuda hasta que amaine las turbulencias en los mercados.

El Banco Central vendió 150 millones de dólares, "empujado por inversores que salieron a cubrirse", dijeron analistas del mercado a La Nación . "Hubo fuertes ventas de activos, bonos y obligaciones negociables", agregó.

En Wall Street, las ADR argentinas (título de deuda representativo de acciones) sufrieron caídas mayúsculas. La más golpeada fue Telefónica, con una caída del 26,38%, seguida por el Banco Galicia, con el 21,31% y Banco Francés, con 17,37 por ciento.

Temores especulativos

Una devaluación en Hong Kong, que tiene un sistema de convertibilidad monetario más puro que el argentino, "indudablemente dispararía un ataque especulativo en nuestro país, que terminaría impactando en la economía real", dijo Sosa.

El subsecretario de Financiamiento, Miguel Kiguel, dijo que si el mercado se restablece el Gobierno volverá a colocar deuda en el exterior. "La causa de la caída de la Bolsa es externa, porque los inversores están buscando calidad y nada tienen que ver las elecciones en esta crisis", dijo.

Por su parte, el presidente de la Bolsa de Comercio, Julio Macchi, aseguró que la caída bursátil "es absolutamente consecuencia de la crisis que hay en el sudeste asiático", y que nada tienen que ver las elecciones en el derrumbe.

Burbuja

"Hoy vivimos un día muy particular en el que parece estar explotando la burbuja financiera a escala mundial que se inició a principios de 1995, cuando el Dow Jones valía 4000 puntos, con un máximo de 8300 hace unos días atrás", dijo a La Nación el consultor Miguel Bein.

Los mercados de capitales "están inmersos en una lógica de reacciones en cadena, que poco tiene que ver con un mayor o menor virtuosismo en el funcionamiento macroeconómico", afirmó.

Luis Corsiglia, presidente de Corsiglia & Compañía Sociedad de Bolsa, dijo que por su magnitud y rapidez, "el movimiento especulativo es inédito y feroz", y opinó que se dan contra "modelos con tipo de cambio fijo". En este caso apuntan a Brasil, lo que repercute en la Argentina".

El presidente del BankBoston, Manuel Sacerdote, afirmó que la crisis de los mercados "no afectará a la economía real (de la Argentina) porque el índice de capitalización bursátil de nuestro país es muy bajo".

"No hay que entrar en pánico, pero no podremos apartarnos de la ola", dijo el ex presidente del Mercado de Valores, Guido Tavelli. "Pero vamos a salir más rápidamente que otros".

Machinea

"Frente a un ataque especulativo, lo prioritario es la defensa de la convertibilidad", escuchó ayer Roque Fernández de boca del referente económico de la Alianza, José Luis Machinea.

La llamada telefónica de Fernández a Machinea había sido para felicitarlo por el contundente triunfo de la Alianza.Y encontró un aliado para capear la tormenta.

Todavía no había cotizaciones en la Bolsa, pero ya se veía venir la debacle.

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