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Raúl A. Quijano

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16 de abril de 2006  

El fallecimiento

Hondo pesar causó en ámbitos políticos y diplomáticos el fallecimiento del embajador Raúl Quijano, diplomático de extensa y fecunda trayectoria, ex representante argentino ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y canciller durante el tramo final del gobierno de María Estela Martínez de Perón, en 1976.

Nacido en Santa Fe, en 1923, Quijano ingresó en el servicio exterior en 1947, luego de obtener su diploma de abogado.

Después de veinte años en distintas delegaciones argentinas, entre ellas, las embajadas en la India, Paquistán, Sudáfrica y las Naciones Unidas, obtuvo el rango de embajador.

En 1968, durante el gobierno militar de Juan Carlos Onganía, fue designado representante argentino ante la OEA, cargo que mantuvo hasta 1975. Un año antes, había presidido la Comisión Preparatoria de la conferencia de cancilleres americanos para el Nuevo Diálogo, que se efectuó en Tlatelolco, México.

En enero de 1976, mientras presidía la Comisión de Administración Pública Internacional del Sistema de la ONU, la presidenta Perón lo designó canciller, cargo que desempeñó hasta el golpe militar de marzo de ese año.

Durante su breve gestión, Quijano mantuvo activos contactos con países limítrofes, firmó un acuerdo de complementación energética con Uruguay, uno de cooperación tecnológica con Paraguay y una declaración conjunta con Bolivia.

También utilizó el prestigio obtenido en su dilatada carrera diplomática para intentar un acercamiento con el gobierno norteamericano, sostenido en la buena relación que tenía con el entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger.

Luego del golpe, Quijano retornó a la representación argentina en la OEA, organismo que en 1979 y 1980 efectuó duras críticas a la situación de los derechos humanos en el país. Durante la Guerra de Malvinas, en 1982, Quijano encabezó la delegación nacional en la OEA, y durante distintas reuniones multilaterales defendió con énfasis el derecho de soberanía argentino sobre el archipiélago en disputa.

Con el retorno de la democracia, Quijano fue designado embajador en Paraguay, cargo en el que se mantuvo hasta el final del gobierno de Raúl Alfonsín, en 1989. Estaba casado y tuvo tres hijas.

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