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“La pesadilla se terminó; soy el mismo de antes”

En San Pablo, Javier Mascherano aseguró que está plenamente repuesto de la lesión que lo tuvo casi seis meses sin jugar: “Me siento diez puntos”, dijo
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24 de abril de 2006  

SAN PABLO.– “Salí temprano, mirá que el tránsito es un caos.” El consejo de Javier Mascherano se entiende cuando el traslado a Tatuapé, un barrio elegante en las afueras de San Pablo, demanda unas dos horas y media desde el centro de la ciudad. Antes de la entrevista con el volante de Corinthians y del seleccionado, se desearía que todos los vehículos que andan por las autopistas desaparecieran. Es curioso y algo irritante observar a la gente cantando dentro de sus autos. No hay nervios. Tampoco histeria. Se sufre un andar lento, a paso de hombre. El regreso a casa parece un trámite más en un viernes que se termina para darle espacio al ocio.

Mascherano recibe a La Nacion en la puerta de un edificio de 24 pisos, luego de decirles a los empleados de seguridad que él mismo abrirá el alto portón verde de ingreso. “Te lo dije, acá hay que ir con tiempo a todos lados. Nosotros vivimos acá porque estamos cerca del club”, dice el volante de 21 años que hace un mes y medio volvió a jugar después de que el 17 de septiembre fuese operado de una lesión un tanto particular: la fractura por estrés en el escafoide del pie izquierdo. En el ascensor cuenta un detalle tras otro sobre cómo marcha el embarazo de su esposa, Fernanda, que para mediados de julio próximo espera la llegada de Lola.

–¿La lesión ya quedó en el olvido?

–La verdad es que ya pasó y estoy tranquilo. Mientras estaba en recuperación mi temor era cómo iba a volver. Estoy contento porque la pesadilla terminó, soy el mismo de antes.

–¿Adquiriste ritmo futbolístico?

–Sí, en ritmo estoy muy bien y en lo físico estoy bárbaro. Hice todo como correspondía. No apuré los tiempos y la verdad es que fui de menor a mayor… No retrocedí en mis pasos y puedo decir que me siento diez puntos. Todos los tests que me hicieron últimamente en Corinthians me dieron mejor que cuando llegué a San Pablo.

–Una lesión por estrés no es algo común...

–Seguro. Como te decía anteriormente, cuando llegué a San Pablo estaba muy desgastado, y eso ayudó a que se diera mi lesión. Mi manera de jugar no se resintió, y en lo físico, donde apoyo mis características, no siento molestias.

–¿No fue un error no tener descanso en las últimas temporadas?

–Con este problema aprendí que el cuerpo necesita parar, y si no, te lo avisa. A mí me lo hizo sentir con la lesión. Quizá sea un error que no volvería a cometer. Decir que sí a todo no es bueno, pero también era la selección la que me requería, y ya fuera en juveniles o en mayores, yo quería estar. Reconozco que quizá tendría que haber hablado con la gente de River y tomar un descanso, pero en ese momento lo sentí así. Uno cree que nunca le pasará nada.

–¿Tenías temor de no llegar al Mundial?

–Más allá de que el Mundial es el objetivo personal que tengo por delante, mi temor más grande era no volver a ser el que fui. Y de una lesión que no es normal aparece la incertidumbre. No me quedaba otra que hacer las cosas bien. Lo esencial era recuperarme totalmente.

–¿Cómo viviste tanto tiempo alejado del fútbol?

–Me refugié en mi mujer [Fernanda] y en el embarazo. Fue algo increíble cuando nos enteramos de la noticia. Tanto tiempo parado te hace disfrutar más de las cosas importantes. Vivimos las ecografías como algo único, elegimos el nombre [Lola] y todas esas cosas que hacen los padres.

–En Buenos Aires se habló mucho de las ausencias en el seleccionado de Ayala, de Heinze y de la tuya. ¿Te considerás un pilar del equipo?

–No… Me pone contento que me nombren entre ellos. No voy a ser mentiroso y no reconocer que es un orgullo. La pucha, me tienen mucha confianza en la Argentina y por eso tengo que ponerme bien para responder a todas esas expectativas.

–¿Cómo te ves en la pelea por el puesto después de tanto tiempo?

–Los más convocados en las últimas convocatorias fueron Cuchu [Cambiasso], Martín [Demichelis] y Seba Battaglia. Los tres son jugadores de selección y por algo están donde llegaron.

–¿Te sentís cómodo jugando como doble 5?

–En la selección, cuando jugás con buenos futbolistas, todo es más sencillo. Y Cuchu es uno de esos jugadores con los que da gusto jugar. Por algo Real Madrid se fijó en él cuando era un niño y por algo se afianzó en Inter. Al lado de buenos jugadores uno rinde mejor, y la selección también lo hace mejor. Hasta ahora, desde que José asumió en la selección, me he sentido cómodo con todos los sistemas que ha utilizado.

Tevez es intocable

“Acá Carlitos es Dios. Tienen que ver cómo lo quieren. Me cuesta encontrar las palabras... Ni en Boca lo trataron como en San Pablo. Fue aclamado en Boca, pero para Corinthians es intocable”

Manchester lo busca

“Me sorprendió el interés de Manchester porque pensé que con la lesión no se fijarían en mí. Estoy bien en Corinthians y me siento un poco en deuda por todo lo que me dieron. No pienso en otro club”

River en el corazón

“Será extraño: enfrentar a mis ex compañeros, cambiarme en el vestuario visitante del Monumental. Llevo a River en mi corazón, pero ahora quiero lo mejor para mi equipo. Los hinchas me entenderán”

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