Para el gato Garfield, veinte años no es nada

Aniversario: Jim Davis, el creador del popular gato, viajó a la Argentina para participar de los festejos locales del cumpleaños.
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3 de noviembre de 1997  

El reino de las caricaturas y los dibujos animados está dominado por los animales. La mayoría de los roles "protagónicos" recayeron desde siempre en patos, ratones, perros... y gatos.

Uno de ellos es Garfield, sin duda, el felino más famoso de la actualidad, pero que escapa a muchas de las convenciones del género.

No es un superhéroe ni mucho menos. Y como prefiere dormir la siesta a hacer gimnasia, tiene forma de bola peluda color naranja.

Sus platos preferidos son la lasagna y la pizza, desayuna con un café increíblemente fuerte y odia los lunes. Es holgazán y tiene como hobbie patear a Odie, el simpático y tonto perro con el que convive en la casa de su dueño, Jon Arbuckle.

El gato más popular de las tiras cómicas y de la televisión está a punto de cumplir 20 años desde que su creador, Jim Davis, constatara que en los diarios había "muchas historietas con perros, pero ninguna con gatos".

Desde entonces Davis creó una verdadera "industria" con su gato, que fue más allá del ámbito de la historieta y los dibujos animados. Garfield es también un fenómeno de marketing, como lo atestiguan la creciente línea de productos vinculados con él, desde muñecos hasta una cadena gastronómica que vende sus platos preferidos.

La Argentina tampoco escapa a la "garfieldmanía". La serie televisiva "Garfield & friends", que se transmite por Cartoon Network, de lunes a viernes, a las 9 y a las 12.30 y, a partir del próximo domingo, a las 11 y a las 18, es el segundo programa más visto de esa señal.

Jim Davis no deja nunca solo a ese "humano con traje de gato", según la definición de este hombre que nació hace 52 años en Indiana, y que se crió en una granja rodeado -obviamente- de felinos. Por eso, llegó a Buenos Aires para preparar los festejos locales del veinte aniversario de su gato preferido, a quien se refiere durante la entrevista con La Nación como si fuera una persona. "Después de tantos años, él me dicta las ideas", suele decir risueño, Davis.

-¿Cuáles son la ventajas y las desventajas de tener que trabajar siempre con Garfield, en géneros tan diversos como la historieta, los dibujos animados y los diferentes productos de merchandising?

-La desventaja más grande es el miedo a que la gente se canse de Garfield. Si no lo tengo a él, no tengo otros personajes. Disney y Warner tienen muchos. Si alguno deja de gustar, tienen otros 99 para promover (risas). Mi carrera, está pendiente de un hilo, de este felino color naranja; ésa es la mayor desventaja. Pero veo todo lo demás como una ventaja. Conozco a Garfield tan bien que él escribe su propio material. Es más fácil trabajar cuando lo conocés tanto, porque cuando te movés hacia otras áreas, como la animación, lo único que tienes que hacer es aprender esa nueva disciplina. Lo lindo es hacer que el personaje se adapte bien. Inclusive con los muñecos de peluche, que me permitieron un contacto en tres dimensiones con él que me enseñó un montón de cosas nuevas. O, por ejemplo, a partir de la TV, que hizo que escuchara su voz por primera vez.

-¿Cómo hizo para elegir la voz?

-Hicimos audiciones con más de 50 actores. Muchos eran conocidos en el rubro. Trataban de sonar haraganes o graciosos, pero normalmente usaban la voz de cartoon (pone una voz típica de dibujo animado, estilo Oso Yogui). Entonces apareció Lorenzo. El hacía las frases empezando haragán y terminando gracioso. La voz fue perfecta, tanto que actualmente es "su voz" y me suena natural. A partir de ahí no tuve que trabajar más en ese asunto.

-Garfield tiene muchos hábitos de gato, pero también de los humanos. ¿Es ésta la razón por la que tuvo tanta popularidad, no solo entre los chicos sino con los adolescentes y los adultos?

-Muchos comenzaron viendo a sus gatos en Garfield y Garfield en sus gatos. A la gente le gusta humanizar a sus gatos. Esto inicialmente, pero no toma mucho tiempo hasta que se ven ellos mismos reflejados en Garfield. Lo gracioso es que cuanto más humano lo hago, la gente más dice que es como un gato. Físicamente, sí, se mueve como un gato, vive en un cuerpo de gato. Pero luego empiezan a ver sus propias imperfecciones. Come demasiado, está gordo, es haragán, pero es feliz con esto y la gente se siente mejor viendo esto en Garfield. Especialmente en los Estados Unidos, donde la culpa está muy presente. Pienso que hoy es más que un gato. Además su actitud, su cinismo... la gente joven ama estas características. El se burla de la autoridad y los teen-agers se identifican con esto. Los chicos tienen un humor más físico. Por eso cambio el humor un poco cada día.

-¿Tiene gatos?

-No, mi mujer es alérgica a los gatos, pero crecí con 25 gatos en una granja, así que los conozco muy bien.

-¿Piensa, como Garfield, que los perros son tontos?

-No, me encantan los perros. Lo que sucede es que el humor se logra con contrastes: alto-bajo, flaco-gordo, gato-perro, listo-tonto. Si todos están de acuerdo, nadie nos leería. Creé a Garfield primero, que es muy astuto. Entonces, Odie es estúpido. Pero en 20 años no tuve nunca ninguna carta de dueños de perros criticando el hecho de que Garfield lo eche de la mesa, le tiré de las orejas o de la lengua. Sí es cierto que hay diferencias entre las personas que tienen perros y las que tienen gatos. La gente que ama a los perros gusta de tener el control. En cambio, los gatos se caracterizan por su independencia.

El dibujo, según pasan los años

Según cuenta Jim Davis, Garfield no cambió ni su humor ni su personalidad en estos 20 años, pero sí su aspecto. Para explicarlo, va en búsqueda de una fibra y una hoja en blanco, mientras anuncia "Te dibujaré las diferencias".

Así, mientras inicia los trazos del Garfield modelo ´78, comienza a hablar, arrastrando un poco las palabras y haciendo algunos silencios para poder completar el dibujo.

"La personalidad es casi idéntica; cambió muy poco, y los temas que se tratan son atemporales", comienza enumerando. Luego explica: "Cuando lo dibujé por primera vez, recién estaba aprendiendo a hacer caricaturas. Tenía ojitos chicos y grandes orejas de conejo y un cuerpo gordo. Era un personaje realmente "agrio". No se movía mucho y básicamente se quejaba bastante de la vida. Además tenía patas chiquitas, que no permitían que se moviera muy bien".

Davis hace una pausa para completar la figura y se dispone a dibujar la versión ´97 del felino. En forma simultánea con los nuevos trazos, comenta: "Con el tiempo, empezó a cambiar, a medida que necesitó hacer más y nuevas cosas. Para poder trabajar mejor su expresión en el tamaño de la tira, hice las partes de la cara más grandes y el cuerpo más chico. Tuve que hacer los ojos y la boca más grandes y las orejas pasaron a ser más chicas. El cuerpo siguió gordo pero más chico".

"Antes que nada es un mejor actor", dice entre risas.

-Tiene también una mirada más irónica...

-Sí. Parece que hay algo que está pasando detrás de esos ojos.

Pero el cambio más importante de Garfield fue su postura. El gato naranja, después de una década de aparecer como un gato tradicional, se puso de pie. "Su piernas se hicieron más largas para que se pudiera parar y enriquecer sus movimientos", argumenta Davis.

Fue un colega quien le dio esta sencilla idea a Davis: nada menos que Charles Schultz, el creador de Snoopy. "El me preguntó cómo me estaba yendo. Yo le dije "más o menos, no lo puedo hacer bailar" y su respuesta fue "ºhazlo que se pare, como Snoopy!"".

Con astucia de felino

La creación de Garfield fue una decisión de marketing", le dijo a La Nación Jim Davis, creador del simpático felino, en su paso por Buenos Aires.

"Antes que naciera Garfield (1978), los perros tenían gran aceptación en las tiras cómicas. Consideré que los gatos podían ocupar un lugar similar y, como nadie había explotado esa posibilidad, nació mi personaje", agregó Davis, mientras disfrutaba de una copa de vino blanco bien helado.

El primer mes de vida de Garfield, próximo a cumplir los 20 años, le dio a Davis una ganancia de 38 dólares con sesenta centavos. El año último facturó mil millones de dólares, dinero que surge de las licencias otorgadas por sus publicaciones y del merchandising.

Si bien Davis creó un personaje sin nacionalidad propia, para poder tener mayor aceptación en todo el mundo, el merchandising surgió del propio pedido de los admiradores de Garfield: "Escribían cartas pidiendo productos con el logo del gato. Comenzamos imprimiendo remeras con las frases típicas, como "Odio los lunes", y el negocio comenzó a caminar brillantemente", explicó el padre de Garfield.

Desde hace tres años y medio Davis es el dueño absoluto de todos los derechos de Garfield. Las tiras del personaje se publican en 2550 diarios del mundo y se tradujeron en 17 idiomas.

Un gato criollo

El gato amante de la lasagna y la pizza tiene gran éxito en nuestro país. En 1996, facturó 40 millones de dólares y, para 1997, "esperamos crecer en un 20 por ciento", adelantó Peter Carrero Arce, presidente de International Traiding Consultants (ITC), que es el titular de explotación de la licencia de Garfield en América latina.

Pero la llegada oficial de Garfield a la Argentina no fue sencilla. Antes de que ITC explotara la licencia, abundaban las copias piratas del felino, las que se vendían sin pagar los derechos correspondientes.

Por otra parte, el propio Davis tuvo que desembolsar 200.000 dólares de su bolsillo para que su gato pueda llevar el nombre de Garfield en nuestro país, ya que un laboratorio se había registrado con ese nombre:"Lo íbamos a llamar Gaspi, pero nadie lo iba a reconocer. Así que decidí pagar para comprar el nombre, ya que no me parecía lógico que Garfield tenga un nombre diferente en la Argentina".

Una vez apropiado el nombre, los abogados de Davis, junto con otro estudio jurídico de Buenos Aires, le dieron una dura batalla a los productores piratas:"Logramos que se cierren más de diez locales que comercializaban cerca de 60 productos diferentes", recordó Carrero Arce.

Mientras que la Argentina es el país donde más crecieron las ventas del felino en los últimos años, en Brasil, Garfield facturó 120 millones de dólares durante el año último:"Pensamos que el año próximo, entre la Argentina y Brasil se llevarán el 15 por ciento de las ventas de Garfield", concluyó Carrero Arce.

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