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Quieren privatizar el Banco Nación

Por consenso: el Gobierno convocó a consultoras para analizar las posibilidades de venta de la entidad y obligó a la oposición a definirse sobre el tema.
Javier Blanco
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8 de noviembre de 1997  

El Gobierno anunció ayer que decidió privatizar el Banco de la Nación Argentina mediante una convocatoria a entidades financieras de inversión.

Estas deberán hacer propuestas sobre cómo transferir la entidad, las que serán volcadas en un proyecto de ley.

La idea del Gobierno es que el Congreso tome la decisión final sobre el tema, que generó fuertes resistencias cada vez que el Gobierno lo propuso.

El titular del bloque justicialista en Diputados, Humberto Roggero, dijo que su bloque "no levantará la mano fácilmente para votar un proyecto de estas características".

Inmediatamente después de formulado el anuncio, el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical expresó "su más enérgico rechazo" a la venta.

La diputada electa por la Alianza Graciela Fernández Meijide anticipó que, "en principio", se opondrá a la privatización. "Parece que (el Gobierno) no se enteró del mensaje de las urnas", dijo.

Diputados de la Alianza pidieron al presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, sendas interpelaciones al ministro de Economía, Roque Fernández, y al jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, por el mismo tema.

El anuncio de la privatización parece querer demostrar que el Gobierno retoma la iniciativa política y procura acentuar las reformas económicas.

El Banco Nación es la principal entidad financiera del país en depósitos, préstamos y activos. Su presidente es Roque Maccarone, ex secretario de Finanzas, Bancos y Seguros.

El Gobierno lanzó el Nación a la venta

Economía oficializó ayer la iniciativa y anunció que convocarán a consultores para preparar la operación

"Hay que desempolvar el proyecto del Banco Nación", fue la escueta orden que le transmitió el jueves el presidente Menem al ministro de Economía, Roque Fernández, confirmando algo que ambos ya habían hablado hace unos meses y que volvieron a mencionar en los asiduos contactos que mantuvieron durante los más aciagos días de la crisis bursátil.

En medio de esas nerviosas jornadas, el Presidente y su ministro analizaron esta posibilidad como una medida capaz de transmitir a los operadores una señal inequívoca de firmeza e iniciativa política para profundizar el modelo, a pocos días del primer revés electoral del oficialismo.

Pero sólo ayer Economía decidió oficializar la iniciativa, dos días después de que el Poder Ejecutivo "filtrara" la novedad por medio del diario Ambito Financiero. Fuentes de Economía aseguraron anoche que el Presidente se habría ocupado "personalmente" de canalizar esa filtración, para lo cual acudió al director y propietario de ese medio, Julio Ramos.

El comunicado del Ministerio anunció que se convocará a "prestigiosos bancos de inversión para que presenten propuestas para la privatización del Banco Nación, dado que los requerimientos de la globalización y el nuevo marco de competencia que prevalece en el mercado financiero requiere un replanteo de su operatoria".

Allí mismo adelantó, además, que del trabajo que realicen los consultores surgirá el proyecto que se girará a consideración del Congreso.

La discusión de esta nueva privatización parece capaz de cubrir las expectativas del ala política y del ala técnica del Gobierno.

Para Menem significa demostrar que mantiene intacto su poder de iniciativa, al tiempo que acelera los tiempos internos del oficialismo disidente y la propia oposición (ver aparte).

Para Economía, la posibilidad cierta de discutir lo que entienden como una necesidad. "El Nación así no puede seguir más. Necesita urgentemente inversión en tecnología. Ahora si hay que privatizarlo todo o una parte y de qué manera lo podemos discutir", apuntó sin medias tintas un funcionario de esa cartera que pidió reserva.

Las reacciones

Las reacciones -que comenzaron a aparecer con la primera filtración periodística- se multiplicaron ayer con la confirmación del intento privatizador. Las primeras respuestas parecen favorecer la intención presidencial de obligar a sus rivales a la discusión.

Así, mientras el Comité Nacional de la UCR expresó su "más enérgico rechazo" a la venta de este banco por ser "el principal instrumento financiero con que cuenta el país", la recientemente electa diputada por la Alianza, Graciela Fernández Meijide, lució más moderada al sostener que esa fuerza "en principio" resistirá en la Cámara esa medida.

Pero coincidieron en remarcar la soberbia de un gobierno que "parece no entender el mensaje de las urnas" y que busca "comprometer la gestión de un futuro gobierno".

Desconcierto

En el duhaldismo fue palpable cierto desconcierto. Con el gobernador Duhalde descansando en el Caribe no hubo ningún referente del sector que se animara a sentar posición. Pero hay un valioso antecedente: en la última campaña, Duhalde planteó repetidamente la posibilidad de incorporar la negativa de privatizar el Banco Provincia como un precepto constitucional.

"Estoy sorprendido", dijo también Humberto Roggero, titular del bloque de diputados oficialistas, quien confesó que la idea no le resultaba "agradable", reclamó explicaciones y advirtió que no hay disposición para "votar cualquier cosa".

Entre los representantes de los sectores productivos la negativa fue tajante y con argumentos calcados. "Es grave porque se les corta la ventanilla a las Pyme", coincidieron desde la CGE a CAME y desde el COI hasta Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Pero la discusión apenas si comenzó.

Un paso que marca diferencias

El análisis de la noticia

El proyecto de privatización del Banco de la Nación que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso tiene una lectura política que apunta en tres direcciones simultáneas:

  • Marcar diferencias con el gobernador Eduardo Duhalde con respecto a su negativa de privatización del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
  • Poner en evidencia que el Gobierno no perdió la iniciativa y mantener la idea de profundizar las reformas.
  • Colocar a la Alianza en la necesidad de pronunciarse después del paso dado por el Gobierno: lo hizo de manera confusa y sin establecer diferenciaciones entre el proyecto para el Banco de la Nación y otras privatizaciones.
  • Es difícil que la iniciativa del Poder Ejecutivo sea aprobada en el Congreso. Menem no sólo aparece con la propuesta sino que consiguió que el rechazo de la Alianza se expresara en términos confusos.

    La oposición de la Alianza no hizo distinción entre la privatización del banco y las privatizaciones en general, con lo cual quedó enredada en un serie de aclaraciones que le permitieron al ministro Corach preguntarse: "¿ No dijeron que estaban de acuerdo con la política económica?", estableciendo un juego de intenciones que forzó aún más las declaraciones de la Alianza.

    La imagen que trata de fijar el Gobierno es que la Alianza no comparte las privatizaciones.

    La intención de diferenciarse con Duhalde en la profundización de la política económica, también dejó descolocado a los colaboradores del gobernador.

    Cuando se anunció el envío del proyecto de privatización del Banco de la Nación era inevitable que comenzaran las comparaciones con la posición de Duhalde de no privatizar el Banco Provincia. No es casual que la propuesta del Gobierno se haya hecho pública tras la reunión cumbre de Olivos.

    El Gobierno sabe que la Alianza tampoco quiere privatizar ni Yacyretá ni la central atómica de Atucha. No es improbale que en la Casa Rosada también se impulsen proyectos para ambas privatizaciones: Yacyretá y Atucha.

    Lo que ocurra en el Congreso es otra historia. Para el Presidente lo que le interesa dejar en claro es que perdió las elecciones, pero no la iniciativa.

    Si se profundiza el tema, inevitablemente se tropieza con una frase: "Las elecciones se perdieron en la provincia de Buenos Aires".

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