"Víctor Victoria"

El martes se estrenará el musical de Blake Edwards, en una gala especial para conmemorar los cien años de El Nacional, que fue transformado en un cabaret parisiense de los años treinta, con 30 artistas y 15 músicos en escena
Pablo Gorlero
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7 de mayo de 2006  

Es imposible no sorprenderse de manera grata al entrar en la platea de El Nacional, tal como la diseñó el escenógrafo Alberto Negrín. Se levantaron todas las butacas para convertirlo en un pintoresco cabaret parisiense de los años 30, con mesitas, sillas y veladores. Allí, entre ese nuevo paisaje, una renovada Valeria Lynch, de cabello corto y entusiasmo rebosante, exclama: "¡Se me hizo! ¡Se me hizo!".

A su lado, Martín O´Connor (quien interpreta al dueño del cabaret) recuerda que, cuando trabajaban en "El beso de la mujer araña", ella ya les expresaba a todos su deseo de protagonizar la obra que en cine y teatro hizo Julie Andrews. "Hace once años que estoy detrás de esto. Cuando la vi por primera vez, me volví loca con el personaje. Estaba pintado para mí y lo amé desde el principio. Recorrí todas las productoras teatrales pero nadie se interesó”, recuerda Valeria. “Algunos decían que era cara, otros que no les gustaba o que no era el momento. Me quedé frustrada mucho tiempo. El año pasado se compraron los derechos y aparecieron los rumores de que se iba a hacer. Salían muchos nombres, pero a mí nadie me había llamado. Y bueno... pensé que ya no tenía chance.” Pero una llamada de Diego Romay le devolvió el sueño. “Me dijo que él podía comprar los derechos si yo hacía el protagónico. En el acto le dije que sí.”

Valeria Lynch interpreta a Victoria Grant, una pobre mujer desocupada que se hace amiga de Carroll Tedd, un hombre gay que tiene una brillante idea cuando descubre su prodigiosa voz. Para hacer la diferencia, le corta el pelo y la convierte en Víctor, un transformista. El problema se suscita cuando el mafioso King Marchand se enamora de Victoria, sin importarle su sexualidad. Todo esto, en un marco de jazz y mucho despliegue.

El director de cine Blake Edwards se basó en la obra teatral alemana “Victor und Victoria” (de Reinhold Schunzel) y la llevó al cine en 1982, con Julie Andrews, Robert Preston y James Gardner. La versión teatral de la película se hizo esperar. Se estrenó en 1995, también con Julie Andrews, pero estuvo menos de dos años en cartel. En la versión local, a Valeria la acompañan Raúl Lavié y Fabián Gianola, en los roles protagónicos, junto a un extenso elenco, dirigido y coreografiado por Gustavo Zajac, con escenografía de Marcelo Pont, luces de Gonzalo Córdova, vestuario de Fabián Luca, dirección musical de Fernando Villanueva y con Gustavo Wons como coreógrafo adjunto.

Desafíos

Sin dudas, será llamativo ver al tanguero de barrio Raúl Lavié componer al adorable y sensible “Teddy”, un personaje muy lejano al Quijote que hizo hasta hace poco. “En «El hombre de La Mancha» tenía mucho más trabajo porque estaba las dos horas sobre el escenario y tenía casi toda la letra y las canciones. Esto es más tranquilo, pero tiene sus aristas. Componer un personaje que escapa a todo lo que la gente ha visto de uno no es fácil. Tenés que tratar de no pasarte de la raya, de que no pierda la humanidad y la ternura.” Es consciente de que el trabajo de Robert Preston en la película es muy recordado, pero no quiso volver a verla, para hacer su propia búsqueda. “Por supuesto no abordo al personaje desde la macchietta porque eso podría desvirtuarlo y sería mucho más fácil –explica–. Hay un grado de amistad que se crea entre Teddy y Victoria que hay que revitalizarlo y generarlo para que la pieza tenga el encanto que requiere. Me tocó un personaje muy querible, tierno y dulce.”

Lavié es uno de los actores que más musicales hizo en su carrera: “Pippin”, “Locos de verano”, “Recuerdos del viejo Buenos Aires”, “Los ángeles de Via Venetto”, “El sombrero de paja de Italia”, “Annie”, “Zorba”, “Gotán” y tantos otros. Pero Valeria Lynch no se queda atrás. Es una de las pocas figuras de la canción popular que prefieren renunciar a las giras y los recitales, que significan muchísimo dinero, por una temporada teatral. Comenzó su carrera con “Hair”, producida también por Alejandro Romay, y siguió con “Rocky Horror Show”, “Evita”, “Están tocando nuestra canción”, “Las hijas de Caruso” y un trabajo muy elogiado en “El beso de la mujer araña”, dirigida nada menos que por Harold Prince. Allí sorprendió a todos con unas complicadas coreografías que la hacían ver como si hubiera bailado durante años. En “Víctor Victoria” también tendrá que lucirse, sobre todo en la actuación. “Acá tengo menos baile, pero, por ejemplo, el número del «Jazz hot» es bastante complicado de coreografía. Tengo ocho canciones, pero el mayor desafío es en la actuación. Soy una pobre mujer que se hace pasar por hombre y gracias a eso es una estrella. Va cambiando la apariencia y la actitud en forma constante. Es un personaje que tiene mucho enredo y te da la posibilidad de verte en diferentes facetas actorales. El musical es eso: donde te podés mostrar en toda tu magnitud. Es lo que quiero ser arriba del escenario”, explica Valeria.

El rol implicó que realizara cierta transformación estética, pero eso hasta la divierte y la reconforta. “Estaba un poco excedida de peso y bajé ocho kilos. Eso me vino bárbaro, pero lo pedía el personaje. Además, me teñí y me corté el pelo. Pero no fue un sacrificio, ni siquiera la dieta. Tenía que estar ágil en el escenario”, confiesa.

Aniversario

Lo que hace distinto a este estreno no es el smoking y el glamour, sino la conmemoración de los cien años de El Nacional, un teatro con mucha historia. A los actores eso los emociona porque lo consideran parte de sus carreras. “Esto es entrar en la historia del teatro argentino. Dentro de cien años seremos recordados como los iniciadores de esta nueva etapa”, señala Lavié.

“Con esto va a pasar lo mismo que con el «Chicago» de Ambar [La Fox] y Nélida [Lobato]. Todavía se recuerda y quedó en los anales del teatro musical. Esta es una obra maravillosa y tuvimos la suerte de caer en una situación tan especial como el centenario de El Nacional”, agrega Valeria.

–¿Vas a estar mejor que Julie Andrews?

–[Carcajada.] Te iba a contestar. Pero me callo. Va a ser diferente. La versión de Broadway no tenía alma. Los norteamericanos son superperfectos, pero les falta esa cosa de la entrega. Nosotros encontramos el alma de este musical.

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