La Argentina, Brasil e Italia, países unidos por un apellido

Los Taffarel, descendientes de agricultores inmigrantes del Véneto, se juntaron en una fiesta internacional en la que destacaron los valores de la familia
(0)
20 de mayo de 2006  

LARROQUE, Entre Ríos.- Amistad, solidaridad, emoción fueron las palabras que mejor definieron aquí el reencuentro de los descendientes de italianos brasileños y argentinos, con padres o abuelos de apellido Taffarel, bajo un lema tomado del papa Juan Pablo II: el futuro de la humanidad se fragua en la familia.

"Las grandes transformaciones del mundo vienen desde abajo hacia arriba", dijo el sacerdote brasileño Guido Taffarel, principal artífice de la fiesta internacional, y emocionó a todos con su prédica en favor de la unidad familiar y la integración latinoamericana desde este espíritu.

Los Taffarel de Brasil y la Argentina, descendientes de agricultores inmigrantes del Véneto, Italia, vivieron un siglo distanciados, y se redescubrieron gracias a la fama del arquero campeón mundial de fútbol con la camiseta verde amarelha (en Estados Unidos, en 1994), Claudio Taffarel; los estudios historiográficos de Guido, y los viajes y el entusiasmo del camionero larroquense Diego Taffarel.

Durante el último fin de semana de abril, la presentación de delegaciones con banderas argentinas, italianas y brasileñas, además de los emblemas de la región del Véneto y de estados brasileños, los bailes a pura batucada y chamamé, las misas concelebradas en dos idiomas, los números artísticos y el almuerzo multitudinario mostraron mucho más que una reunión familiar, con momentos de inocultable emoción.

Derribando fronteras

"Hemos levantado la cortina, los Taffarel están abriendo puertas para un abrazo familiar del Mercosur", resumió el intendente de Larroque, Fabio Larrosa, que como la mayoría de los habitantes de este pueblo de 7000 almas, también tiene un abuelo Taffarel.

"Son pequeñas comunidades diseminadas por Río Grande de Sul, Paraná, Matto Grosso, distintos estados de Brasil, Entre Ríos y otras provincias de la Argentina, donde los grupos familiares empezamos a tener una relación directa, y esto consolida desde las bases la integración del Mercosur", opinó.

La felicidad estaba pintada en los rostros de los anfitriones y los visitantes, que no se cansaron de darse saludos de afecto y charlar largo y tendido aún sin la intervención de traductores.

La estudiante Sandra Taffarel, que trabaja en una cooperativa de granos en Xanxeré, Santa Catarina, y está a punto de concluir sus estudios del idioma castellano, en la universidad, se subió al escenario e improvisó palabras de agradecimiento a los entrerrianos, y de aliento para que viajen a su región dentro de dos años, al siguiente encuentro familiar.

"Hemos venido en autobús, ya participamos de los dos anteriores encuentros de la familia en Cotí Porá y Salgado Filho; yo no conocía la Argentina y siento una gran emoción entablando esta relación con nuevas personas", comentó. Y prometió con un pie en el estribo del ómnibus que la devolvería a Xanxeré: "Es un privilegio para nuestra familia ver las raíces, los antepasados y estrechar lazos con nuestros parientes de la Argentina; esto va a continuar".

El sacerdote Nelson Taffarel viajó desde el estado de Rondonia, ubicado en la región norte de Bolivia. Recorrió 4000 kilómetros para llegar a Larroque y otro tanto para regresar a la región amazónica. "Nosotros queremos rescatar las raíces para lograr una familia sólida, firme, unida. La familia es el fundamento de la comunidad y sus valores tienen que ser cultivados, en una sociedad muy individualista, muy consumista", dijo el sacerdote.

Alto y barbado, vive en una comarca de reciente colonización, que posee unos 80.000 habitantes de orígenes muy diversos, y dice que Larroque es distinta porque muestra un tejido social homogéneo, con gran incidencia de la inmigración italiana como ocurre en algunas zonas gaúchas de Río Grande do Sul.

"Debemos rescatar al ser humano, los valores de la familia para preservar la sociedad en este sistema individualista. Hay ataques a la familia y los medios de comunicación son responsables en parte", indicó.

El principal organizador de los encuentros, Guido Taffarel, es sacerdote también, en la ciudad de Teniente Portela, a sólo 35 kilómetros de los saltos de Moconá y la localidad de El Soberbio, en la provincia de Misiones.

"Siento una gran alegría por este encuentro de argentinos y brasileños, por la confraternidad, y también por ver cómo podemos resucitar el espíritu de familia, los valores heredados de los antepasados y el amor; todo eso vale como integración, y hoy sabemos que no hay fronteras cuando la gente cultiva esos sentimientos en la vida. Hicimos más de 1350 kilómetros para llegar hasta aquí, estamos retornando con mucha satisfacción y alegría. Valió la pena", expresó el cura brasileño.

Globalización de valores

"Las grandes transformaciones del mundo no vienen de arriba para abajo, vienen de abajo hacia arriba. Y creo que este espíritu se puede expandir, no de un día para el otro, pero es el camino necesario para un nuevo milenio que estamos comenzando", manifestó Guido.

Luego reflexionó: "La globalización de la que tanto se habla por ahí es una globalización de intereses económicos sobre todo, no es una globalización que eleve los valores de la solidaridad; debemos trabajar por la construcción de una América solidaria, un mundo más solidario donde no haya pocos ricos y muchos pobres... Si los países de América latina están juntos podemos hacer muchas más cosas, incluso en los organismos internacionales tendríamos mucho más peso en ciertas decisiones si hubiera una presencia en común de países como la Argentina, Brasil, Venezuela, México".

El sacerdote recordó que los Taffarel están "dispersos en once estados de Brasil, principalmente en el Sur y también en el centro, el Oeste, el Norte; la familia es grande en Brasil y también en la Argentina", y han llegado a la conclusión de que todos vienen de la misma región de Italia, el Véneto, y no sólo eso, todos descendemos de la misma ciudad, Fregona, en Treviso, tanto los que estamos en Brasil como los de la Argentina; por lo analizado hasta el momento, pensamos que a la Argentina llegaron una década antes, pero el origen es exactamente el mismo.

Del cañón al arado

El apellido italiano nació en suelo árabe en los siglos XI y XII, y derivaría de tagfuri, taifur, tafar, fabricante y vendedor de lozas o cerámicas.

Ya en la Argentina, además de artesanos hay docentes, médicos, músicos, religiosos, escritores, e incluso políticos, como el senador nacional radical Ricardo Taffarel, el intendente justicialista de la ciudad entrerriana de San Justo, Humberto Taffarel, el propio intendente de Larroque, Fabio Larrosa.

En alguna medida, todos ellos tomaron el legado del primer mandatario de esta ciudad: el recordado Pedro David Taffarel, uno de los primeros agricultores e industriales de esta región, que trabajó en el conocido molino harinero San Antonio.

Estas y otras familias del Véneto dieron vida, entre Gualeguay y Larroque, a la efímera Colonia Morán. Este lugar tuvo un gran desarrollo y fue pionero en las actividades agrícolas hace 120 años. Lamentablemente, la dispersión terminó con la colonia en dos décadas. Y ése fue el prólogo del éxodo rural.

Dado el origen común de muchas familias de la zona, el estudioso Antonio Fumaneri apuntó que en la localidad de Vittorio Véneto "hay un museo dedicado al conflicto bélico que por largos años tuvo Italia con Austria por cuestiones territoriales, y al leer los apellidos de los soldados que intervinieron en las distintas batallas da la sensación de estar ante una guía telefónica de la zona sur de Entre Ríos".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios