Con destinos cruzados

Comienza por Canal 13 la ambiciosa miniserie de Juan José Campanella sobre la inmigración entre España y la Argentina
Natalia Trzenko
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21 de mayo de 2006  

"Vete tú", le dice Andrés a su hermano José, mientras que la vida se le escapa en esa mina asturiana que le dio de comer y lo mató con la misma indiferencia. Es 1934, y a José se le pone el mundo patas arriba, literalmente. De las costas de Asturias navegará al puerto de Buenos Aires solo, como otros cientos de miles de personas.

"Vete tú", le dice José a su hijo Ernesto, al tiempo que las posibilidades de ganarse la vida en su país, en Buenos Aires, se le cierran una tras otra. Es 2001, y a Ernesto el regreso a la tierra de su padre le sabrá a derrota. De Buenos Aires volará a Madrid solo, como tantos otros.

Así, de una época de crisis a la otra,de un tiempo de largos viajes a la siguiente en la que los viajes son más cortos pero los afectos siguen quedando lejos transcurrirá "Vientos de agua", la miniserie creada por Juan José Campanella que se verá desde hoy, a las 22, por Canal 13.

Serán trece capítulos que comienzan donde empezó la historia de muchas familias argentinas, en España. Más precisamente en un pueblo asturiano en el que la vida es dura para todos, pero especialmente para quienes deben ganársela a 500 metros del suelo, en las profundidades de una mina. Allí, se supone, se separarán los caminos de los hermanos Olaya. José, el primogénito, se quedará en la granja, mientras que Andrés, el menor, tomará el barco rumbo a la tierra prometida: la Argentina. Pero el destino y la muerte decidirán lo contrario. Andrés se quedará siempre en Asturias, mientras que José deberá huir, asumiendo el nombre de su hermano, con rumbo a Buenos Aires.

Claro que el programa, realizado por el canal español Telecinco, 100 Bares Producciones, la productora de Campanella y Eduardo Blanco, Pol-ka y el Incaa, mostrará tanto los traslados espaciales como temporales. Así, de los años 30 del siglo XX pasará a los primeros del siglo XXI y allí el que tendrá que hacer un recorrido inverso al de su padre 67 años será Ernesto, el arquitecto desocupado que interpreta Blanco.

Inmigrante y emigrante

"Estábamos formando esta productora y la verdad es que quería hacer algo en televisión. Manejamos varias ideas, pero este tema de la inmigración me rondaba. He sido emigrante e inmigrante y justamente cuando esto empezó era el año 2002. Los primeros capítulos los empezamos a escribir antes de filmar «Luna de Avellaneda». De hecho, algo de esta historia apareció en la película en el papel del hijo del personaje de Darín que se quería ir a vivir a España. Me quedaron ganas de desarrollar este tema tipo saga familiar. Además, me interesaba mostrar las diferencias y similitudes entre la inmigración de principios del siglo pasado de los europeos para acá y la de ahora para allá", cuenta Campanella, que decidió que se encargaría de la dirección creativa de todo el proyecto y que, por ende, algunos capítulos serían dirigidos por otros realizadores. Paula Hernández, la directora del film "Herencia", Bruno Stagnaro ("Pizza, birra, faso" y "Okupas") y Sebastián Pivotto, un director con mucha experiencia en Pol-ka, participaron de la realización de esta superproducción cuyo primer destino fue la pantalla chica española.

Presentado y aceptado el proyecto en uno de los canales líderes de España, Telecinco, comenzó un proceso de escritura de guión en el que Campanella trabajó con Juan Pablo Domenech, Alejo Falah, Aurea Martínez y una invitada de lujo: Aída Bortnik, que también hizo la supervisión general de los libros.

"Fueron dos años de trabajo de escritura. Una vez que tuvimos los trece capítulos nos largamos. Aprendimos muchísimo sobre cómo organizar una producción. Durante la filmación el comentario constante era: ¿a cuantos largometrajes equivale esto? Y cada departamento tenía un número. Para vestuario eran veinte, para arte siete, para iluminación nueve", recuerda el director de "El hijo de la novia".

Para protagonizar la miniserie que al tiempo de su estreno Telecinco promocionó como la más cara de su historia -cada episodio costó medio millón de euros- Campanella no tenía opciones. Para interpretar a Andrés Olaya necesitaba a los Alterio. Es decir, necesitaba que Héctor se pusiera en la piel del anciano que elige regalarle a su hijo el pasaje para que regrese a la España de la que él huyó cuando era joven. Y para interpretar ese momento, era preciso contar con Ernesto, hijo de Héctor y uno de los actores más reconocidos del cine español.

"La verdad es que si llegaba a decir que no cualquiera de ellos dos estábamos en serios problemas. Qué una lotería: dos actores de la talla de ellos dos, que se pueden poner en el hombro lo que quieras, y que sean físicamente iguales. Con Ernesto nunca había trabajado y la verdad es que fue increíble. Es la primera vez que hace televisión, en España es una estrella de cine y la verdad es que aceptó por el proyecto. Todos trabajamos muchísimo más que en un largometraje y cobrando muchísimo menos", se entusiasma Campanella.

Si los Alterio aportaron su talento e increíble parecido físico para componer al protagonista de la historia, a ese personaje que recorre tiempo y distancia y es la columna vertebral del relato, Blanco y Pablo Rago funcionan como su corazón y sus pulmones.

A Blanco le tocó la difícil tarea de componer a un hombre y a miles al mismo tiempo. Su personaje, un hombre de mediana edad casado con Cecilia (Claudia Fontán), padre de dos hijos y arquitecto de clase media, sufrirá de lleno la crisis de 2001 y, como su padre casi 70 años antes, cambiará de continente y de vida para buscarse un futuro mejor. Antes de decidirse por Ezeiza vivirá el desempleo, tendrá los ahorros acorralados y sentirá la desesperación del aquel reciente país en llamas. Y de Barajas para adelante le tocará el dolor de la distancia y de ser un inmigrante más. Como esos que se subieron al barco con el destino inverso, solos y que bajaron del barco con su tristeza a cuestas, aunque ya no tan solos.

"Aída Bortnik es una enciclopedia de historia en sí misma. Sabe muchísimo sobre el tema del anarquismo en la Argentina y la inmigración. Incluso el personaje de Rago, Juliusz, está basado en un tío de ella. Se daba mucho eso del hermano de barco. Aída nos contaba que un tipo que ella pensaba, hasta los 11 años, que era familia de sangre en realidad era un español que había llegado en el barco con su abuelo", detalla Campanella.

Así, Andrés, el asturiano, y Juliusz, un húngaro judío huido de su tierra natal hacia la Buenos Aires de los conventillos babélicos y ecuménicos, se harán hermanos en alta mar y hasta tomarán bajo su ala a una huérfana italiana (Giulia Michelini).

Subtítulos de la discordia

Más de 800 extras por escena, un barco de la década del 30 armado en un decorado, una mina asturiana de 500 metros de profundidad usada como escenario y hasta la reconstrucción de la ira de los ahorristas argentinos contra los bancos. Todo eso forma parte de las imágenes que se desplegarán en los 13 episodios de "Vientos de agua". Trece capítulos en los que participaron más de 300 actores de todo el mundo y hasta la nueva chica Bond Caterina Murino (ver aparte). Y cada uno hablando en su idioma de origen. "En el segundo capítulo hay escenas habladas en idish, alemán, castellano, asturiano, húngaro, ruso e italiano. Todo con subtítulos, por supuesto. Y eso resultó un poco complicado para los espectadores españoles", recuerda el director, que suele trabajar en la TV norteamericana realizando la serie "La ley y el orden".

Si bien la miniserie fue creada para Telecinco, lo cierto es que ese canal decidió levantarla del aire después del quinto capítulo. Aunque las críticas al programa lo calificaban de excelente por unanimidad y hasta hubo una marcha organizada por sus televidentes para protestar contra la decisión de la emisora, aparentemente los resultados del rating no colmaron las expectativas de la competitiva televisión castiza.

"Uno trabaja en un proyecto y tiene una idea de él. Cuando te encontrás con la reacción masiva lo volvés a ver con otros ojos. Ya sea un gran éxito o algo que no funcionó. Este programa era visto casi por 3 millones de espectadores, el doble de lo que hacía la competencia con la serie de HBO «Roma» en el mismo horario. Pero cuando la volví a ver me di cuenta: esta serie es argentina. Nosotros les pusimos subtítulos a las partes de Asturias, pero los españoles nos decían que para ellos los que necesitaban subtítulos eran los argentinos. Era algo que no se nos había ocurrido y a la gente del canal tampoco. Lo cierto es que la idea fue siempre respetar los acentos e idiomas originales. Pero hubo un problema cultural: los españoles rechazan totalmente el subtítulo y para nosotros el doblaje genera el mismo rechazo. Además, y sobre todo, ésta es la historia de nuestros abuelos", dice Campanella. Y tiene razón, pero hay más.

Desde esta noche, a las 22, por Canal 13, "Vientos de agua" contará la historia de esos abuelos, hijos y nietos argentinos acostumbrados a que una misma familia tenga integrantes nacidos del otro lado del Atlántico. Esos que llegaron de Europa hace 50, 60 o 70 años buscando la esperanza en el nuevo mundo y sin imaginar que tantos años después muchos de sus hijos y nietos iban a recorrer el camino inverso para intentar construir una nueva vida en el viejo.

  • Una chica Bond

    El elenco internacional de "Vientos de agua" incluye a reconocidos actores argentinos, españoles e italianos. Entre estos últimos, Caterina Merino se destacó por la película para la que fue contratada cuando terminó de grabar la miniserie. La italiana es una de las chicas Bond, en "Casino Royale", la última producción de la serie de 007, que será estrenada en los próximos meses.
  • El elenco

  • Ernesto Alterio: interpreta a Andrés Olaya, un minero asturiano que debe huir desde su patria hacia la Argentina.
  • Héctor Alterio encarna al mismo personaje, pero en la actualidad.
  • Eduardo Blanco es Ernesto, el hijo de Andrés, quien por la crisis de 2001 en la Argentina decide irse a España.
  • Pablo Rago: personifica a Juliusz, un judío húngaro que Andrés conocerá en el barco, durante el viaje a nuestro país.
  • Angie Cepeda: es una colombiana que Ernesto conocerá en Madrid.
  • Claudia Fontán: es la esposa de Ernesto, que se queda en Buenos Aires.
  • Valeria Bertucelli: será Lucía, una de las mujeres en la vida de Andrés.
  • En números

  • 500.000 euros es el costo de cada uno de los trece capítulos.
  • 140 fueron las locaciones utilizadas en la producción, repartidas entre Asturias, Madrid y Buenos Aires.
  • 280 actores participaron del programa.
  • 10.000 extras tomaron parte en las escenas clave.
  • 25 semanas llevó la grabación completa.
  • 30 euros es el precio del DVD del programa que se vende en España.
  • Tercero aparece en las estadísticas de venta de DVD en los locales de la cadena FNAC de la capital española.
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