La venta de ropa sufre con el efecto dragón

Soledad: los comerciantes dicen que noviembre está resultando un muy mal mes para el negocio de la indumentaria; sólo compran los turistas.
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22 de noviembre de 1997  

La crisis económica en Brasil está afectando fuertemente las ventas de indumentaria, coincidieron en señalar comerciantes tanto minoristas como mayoristas de las marcas más reconocidas.

Consultados por La Nación , los vendedores de los lujosos locales del Patio Bullrich señalaron al unísono que se "salvan" por los turistas, pero que el público argentino redujo fuertemente sus compras.

La gerente de Cacharel afirmó, con certeza: "Desde que empezó la crisis, cayeron muchísimo las ventas. Acá sobrevivimos por los turistas de los hoteles Caesar Park y Hyatt. Pero yo sé por mis colegas que en los otros shoppings, como el Alto Palermo, donde compra el público masivo, el efecto es mayor aún".

La retracción en las ventas superó para los vendedores el efecto estacional, ya que a pesar de que noviembre es un mes en el que tradicionalmente se vende poco, están "casi parados", señalaron.

"Este mes es de terror", se quejó Alejandra Herrera, de la boutique Awanda. "Mirá: si no hay nadie... Ayer a esta hora era igual", explicó la dueña, señalando al fotógrafo de La Nación , que esperaba que algún curioso se detuviese en la vidriera.

El mercado de los calzados parece correr la misma suerte que el de la ropa: "Como verás, esto está vacío; a última hora se llena un poco, pero son 4 o 5 ventas, y eso a pesar de que el público del Patio Bullrich es de poder adquisitivo alto", advirtió Rodolfo Budicin, vendedor de la tienda Grimoldi.

En el Once tampoco

La caída en las ventas estaría atravesando todas las fronteras socioeconómicas. En el barrio de Once, donde se puede encontrar un pantalón a 10 pesos, los comerciantes coinciden en que "están tocando el piso".

"Los gastos fijos son mayores y, en cambio, tenemos que achicar cada vez más el margen de ganancia para vender algo. No creo que la situación cambie para las fiestas de fin de año", sostuvo Jorge Fernández, encargado de Rimmel.

Pero en el Once se sigue encontrando de todo. Quienes no se conforman con la actitud cauta de quien "mira pero no compra", recurren a "fórmulas creativas" para seducir al consumidor.

"Hoy se conquista al cliente con un criterio supermercadista", explicó Carlos Ini, dueño de la mayorista Caloría, mientras señalaba la ropa colgada en la calle, a un lado de la vidriera, sujeta con carteles de oferta a 6, 9 y 10 pesos.

"Hoy por hoy, la cadena está frenada; los minoristas no venden y, por ende, nosotros tampoco. La gente está a la expectativa de cómo evolucionará la crisis en Brasil", aclaró Ini.

Para Sandra Liberto, responsable de Walium, la merma en las ventas es "resultado del efecto estacionario mezclado con el efecto de Brasil".

"Estamos alertas a cómo evoluciona la crisis, porque no es cuestión de arriesgarse con un stock excesivo y tirarse a la pileta", puntualizó.

Un día de paseo en Santa Fe

Mientras tanto, los comerciantes de la avenida Santa Fe aseguran que los créditos, usados para cautivar al cliente, están virtualmente frenados: "La gente tiene miedo de asumir un crédito y compran en un solo pago", afirmó Yolanda Sola, subjefa de las tiendas Etam.

"No hay duda de que la crisis en el Brasil se siente en las ventas; la gente mira y se va. Aunque es usual en esta época, nunca llegó a esta magnitud", agregó.

Otro ítem de coincidencia en la zona es que "la situación está igual en todas partes". Tanto Paola Frutos, de Peter Angelis, como Stella Maris, de Irene, afirmaron que "el efecto es general: la gente tiene miedo y no compra". Según Frutos, "después de las elecciones, la crisis en las bolsas hizo otro quiebre en las ventas".

En el Alto Palermo, el panorama es dispar: mientras las jóvenes vendedoras de las boutiques "fashion" afirman que "está todo OK", las representantes de las tiendas "chic" para señoras coinciden en que "esta semana hubo un descenso importante en las ventas".

Resisten los zapatos cordobeses

CORDOBA.- Los fabricantes cordobeses de calzado están que trinan: no sólo tienen que aguantar el acoso brasileño que, con el parate que se perfila en el país vecino, acentuarán sobre la Argentina, sino que también se sienten agredidos por una "triangulación" tramposa desde el Uruguay.

Gerardo Juárez, secretario de la cámara que agrupa a este sector en la provincia y también en la federación nacional, pronosticó que con un arsenal de beneficios, como devolución de cargas sociales, restitución de impuestos y créditos a tasas diferenciales, los zapatos y zapatillas "made in Brasil" serán introducidos a precios de liquidación, más bajos que a los que son colocados en el propio mercado doméstico. Según Juárez, además, se está desarrollando una "triangulación" de mercadería cuyos verdaderos orígenes son países asiáticos y que, vía Uruguay, vulneran las cláusulas de salvaguarda que se establecieron en el Mercosur para impedir la entrada de calzado de aquella región. Desde Uruguay, señaló, se están enviando 3 millones de pares, cuando la industria de ese país produce 4 millones de pares al año.

El empresario está convencido de que se estaría registrando "una serie de hechos ilícitos, entre ellos, falsificación de marcas", de todo lo cual se ha dado cuenta días atrás al titular de la DGI, Carlos Silvani.

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