Rex Hunt: "La locura de Galtieri trajo cosas buenas"

El ex gobernador de Malvinas habló sobre la contienda
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23 de noviembre de 1997  

PUERTO ARGENTINO.- Sir Rex Hunt, el famoso gobernador que las fuerzas armadas argentinas obligaron a irse de las islas Malvinas la tarde del 2 de abril de 1982, es considerado aquí un verdadero héroe, por supuesto después de Margaret Thatcher.

Su imagen vistiendo el uniforme de gala, con sombrero de plumas y espada, mientras se despedía de su gente quedó como un símbolo de una historia difícil de olvidar.

Rex Hunt tiene ahora 71 años y está retirado, pero cada tanto viaja al archipiélago "al que se siente muy atado sentimentalmente", donde es agasajado por los isleños con grandes recepciones.

En su sexta visita desde que dejó su cargo de gobernador, en noviembre de 1985, junto al famoso golfista británico Bernard Gallacher -Rex Hunt sigue siendo el presidente honorario del club de golf que hay en las afueras de Puerto Argentino-, el ex miembro del Foreign Office británico mantuvo ayer una entrevista con La Nación en el jardín de invierno de la casa del gobernador, donde se hospeda.

-A quince años de la guerra, ¿qué siente hacia la Argentina y los argentinos?

-Pienso que a través de la locura de Galtieri han ocurrido muchas cosas buenas. Ahora ustedes tienen un gobierno democráticamente electo, no un régimen militar, y los isleños han obtenido mucha más asistencia del gobierno británico. Como ustedes pueden ver, ahora ésta es una comunidad próspera y mucho más desarrollada. Cuando yo estaba aquí en 1982, las islas tenían 1813 habitantes, y estaba disminuyendo. Ahora, en cambio, la población es más numerosa que nunca, unos 2490 por el último censo, sin incluir a los militares. Las cosas están yendo muy bien, pero lo que considero más destacable es que ahora los jóvenes que se van a estudiar afuera regresan con sus títulos universitarios porque ven que aquí hay mucho futuro, siempre y cuando sean dejados en paz y no sean molestados por los argentinos.

Rex Hunt habla sin resentimiento y sus ojos celestes tienen una mirada profunda. Recuerda detalladamente las horas previas a su forzosa salida de las islas, los helicópteros argentinos aterrizando sobre la cancha de fútbol que hay al lado de la residencia del gobernador, los uniformados con la cara pintada, y confirma que "la invasión" los tomó "absolutamente por sorpresa". "Nunca pensamos que Galtieri sería tan estúpido. Fue un secreto muy bien guardado", afirma. "Sólo 16 horas antes, a las 15.30 del 1º de abril, me llegó un telegrama secreto del Foreign Office", que advertía vagamente sobre movimientos extraños y sugería la posibilidad de una ocupación por parte de las fuerzas argentinas. "Tome usted las medidas que considere pertinentes", recuerda que decía un párrafo del telegrama.

Dice que fue "tratado extremadamente bien" por los militares argentinos, y que nunca se encontró con el general Mario Menéndez, su sucesor de facto por 73 días. Pero el momento que más fresco mantiene en su memoria es cuando fue obligado a ir hasta la municipalidad y se negó a estrecharle la mano a uno de los generales que comandaban el operativo.

"Un intérprete me aconsejó hacerlo por educación, y yo le contesté que le dijera que me parecía muy incivilizado ocupar un país", recuerda.

Después le ordenaron que volviera a su casa para recoger sus pertenencias y las de su familia, y fue entonces cuando nació el mito del gobernador yéndose con el uniforme puesto: "No sabía cómo empacarlo, sobre todo el sombrero, y mi hijo Tony me dijo: ¿por qué no te lo ponés? Mi mujer me aconsejó lo contrario y me dijo que no fuera ridículo, pero yo me lo puse igual. Obviamente, a los militares argentinos no les gustó nada", cuenta.

En el aeropuerto, sin embargo, decidió sacárselo: "No era un atuendo cómodo para un viaje en avión; mi esposa tenía razón". Después fue llevado hasta Comodoro Rivadavia. "Ahí estuvimos unas dos horas, y pensé que me iban a llevar a Buenos Aires como rehén, pero en cambio nos trasladaron a Montevideo, desde donde regresé después a Inglaterra."

El 24 de junio, diez días después de la rendición argentina, el gobernador volvió a las islas para seguir en el cargo hasta noviembre de 1985.

Al hacer hincapié en que está retirado desde entonces, aunque "lo que pasó en el ´82 creó un lazo que nunca se va a romper".

Rex Hunt prefiere no hacer comentarios sobre la intención del canciller Di Tella de visitar las islas con un pasaporte de otro país. "Ya no estoy involucrado" en la cuestión política.

-¿Considera que un día las islas podrán ser independientes?

-Sí, seguramente es una posibilidad. Si descubren petróleo, va a ser un ingreso mucho más alto que el de la pesca, y seguramente podrían ser independientes en lo económico. Ahora se hace todo independientemente, menos la defensa. Pienso que el futuro es brillante aquí, siempre y cuando los argentinos no traten de tomar la soberanía de las islas.

-¿Le parece posible que en el futuro haya un acuerdo entre la Argentina y el Reino Unido?

-La única vía de solución del conflicto es que la Argentina renuncie formalmente a su reclamo.

Idiomas

PUERTO ARGENTINO (DyN).- "La enseñanza del idioma español es obligatoria en tres de los cinco años del colegio local, mientras que los alumnos pueden optar por otras lenguas en los últimos dos años", dijo el director del colegio, David Higgins. Este señaló que, de una división de 26 alumnos, "12 han optado por el castellano", y consideró que "la cantidad de personas que hablan castellano en las islas está en su nivel más alto".

En el área de lenguas, el actual profesor de castellano es un maestro chileno, que finalizará su contrato a fines de este año y será reemplazado por un colega británico.

Dos mujeres argentinas en Malvinas

PUERTO ARGENTINO (De una enviada especial).- María Strange es una de las dos argentinas que viven en Puerto Argentino y acompañó, como intérprete, a los 15 militares que ayer regresaron de su visita humanitaria de 24 horas a las islas Malvinas.

María es de Adrogué y vive aquí desde hace 25 años, cuando se estableció con su primer marido, un angloargentino que tenía familiares y una propiedad en las Malvinas.

Ahora está casada con un británico y tiene una hija isleña.

Junto a un grupo de funcionarios del gobierno de las islas, María pasó la noche del miércoles en Darwin, el mismo poblado de cinco casas donde se alojó el grupo de familiares. En un breve diálogo cerca del cementerio, María contó que los familiares estaban "contentos" y que habían pasado "una buena noche".

Pero nada más que eso. María habla castellano con un marcado acento inglés y, según dijo, nunca quiso hablar con la prensa. Coherente con su línea, ayer rechazó una entrevista con La Nación . "No me interesa", dijo.

Su posición es entendible: María es considerada por los isleños como una más y resulta lógico que no quiera tener problemas por lo que pueda decir, en especial, sobre la disputa territorial.

La otra mujer argentina que habita este suelo es Lilian Wallace. Ella vive en las islas desde hace 22 años, pero nació en una ciudad patagónica de nuestro país: Comodoro Rivadavia. Actualmente trabaja en el Departamento de Agricultura de las islas.Tampoco aceptó hablar.

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