Amenazan los camioneros con un boicot a los supermercados chinos

Acusan a un comerciante por dispararle a un repartidor en Lomas de Zamora
(0)
16 de junio de 2006  

Como en una lucha de titanes entre dos sectores "difíciles" y aun con similares métodos de fuerza cuestionables, los comerciantes chinos decidieron ayer dar un decisivo paso atrás frente al sindicato de camioneros, que lidera Hugo Moyano, y que reclama por el disparo de bala recibido hace dos semanas por el repartidor Ariel Luque y aparentemente realizado por el dueño chino del supermercado Mibi-Sham de Lomas de Zamora.

Al tiempo que unos 1000 militantes del sindicato se movilizaron ayer frente a la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Propiedad de Residentes Chinos (Casrech), en Moreno 1729, de la Capital, y sus dirigentes amenazaron con "no abastecer de mercadería a ningún supermercado chino" y prometieron realizar "una gran protesta nacional" si la semana próxima no recibían ninguna respuesta de los directivos chinos, el secretario de la cámara, Miguel Angel Calvette, aseguró a LA NACION que la intención de los comerciantes chinos no es proteger a su compatriota y se pusieron a disposición de los fiscales que investigan el caso. "El comerciante que disparó no es socio de nuestra cámara -se defendió Calvette-, pero forma parte de la colectividad, que igualmente ya dejó en claro que no va a encubrir a nadie y ya está colaborando para localizarlo", explicó.

La réplica de los camioneros no se hizo esperar con la marcha de ayer y aunque se reunieron sindicalistas y directivos supermercadistas chinos, "no hubo ninguna solución a los problemas planteados", coincidieron el secretario general y el adjunto del gremio, Hugo Moyano y Jorge Silva, respectivamente, mientras que el vocero del sindicato, Héctor López, confirmó a LA NACION el "malestar" por el "mal trato de los dueños de supermercados chinos con los trabajadores" en la descarga (que llevó al incidente en que fue lastimado uno de ellos), al tiempo que el gremio pide "un resarcimiento económico" por el trabajador herido.

Calvette reconoció que la relación entre los comerciantes chinos y el gremio de los camioneros no siempre es la mejor y admitió que en la mayoría de los casos las culpas son compartidas. "Las dos partes tienen sus mañas. El gremio de los camioneros no es fácil y nosotros, tampoco, aunque igual repudiamos lo que pasó y nos solidarizamos con la familia de Luque", señaló.

Silva, por su parte, denunció que existen una "gran cantidad de armamentos en los supermercados" chinos, y fue más allá: "Nosotros queremos que entreguen al agresor, ellos lo conocen y pedimos realizar un trabajo coordinado de prevención para que no se repitan hechos como éstos", explicó, al tiempo que reclamó que "se haga justicia".

La explicación de Calvette dejó en claro que el sector no apañará la conducta del comerciante y que si lo encuentran lo entregarán a la Justicia, pero que está prófugo. También Calvette reconoció que muchos comerciantes de la colectividad están armados, pero explicó que la proliferación de armas en los autoservicios es una consecuencia de los saqueos de 2001, cuando más de 280 supermercados chinos fueron atacados.

En la Capital y el Gran Buenos Aires hay aproximadamente 2250 autoservicios chinos, mientras que en el interior funcionan otros 1600. En total, estos negocios reditúan al año $ 2100 millones, con una facturación diaria por local de 1500 pesos.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?