Don Gregorio Weinberg, editor de la patria

El historiador argentino, fallecido el 18 de abril pasado, se destacó, entre otras cosas, por su capacidad para organizar el saber y hacerlo accesible al gran público
(0)
17 de junio de 2006  

En el siglo XIX se inventó la patria. Hace exactamente doscientos años se expulsaba al invasor inglés, por lo que se sentaron los prolegómenos de la libertad. Pocos años después se sucedían los acontecimientos de Mayo y las guerras de la independencia definitiva del reino de España. A los tumbos, la patria echaba a andar hasta llegar a su definitiva consolidación luego de atravesar infatigables luchas intestinas. Protagonistas y observadores ajenos fueron dejando sus testimonios en memorias y apuntes de viaje que se transformaron luego en libros insoslayables para entender tan rico e intrincado proceso. No fueron pocos los soldados transformados en historiadores y a veces en poetas o, quizás, poetas y escritores transformados en soldados, que fueron dejando su huella en infinidad de libros. Así -conscientes de lo que estaban haciendo para las futuras generaciones- nos legaron un riquísimo corpus bibliográfico que no ha perdido vigencia.

Cuando aún resonaban los ecos del Centenario, algunos destacados estudiosos pusieron en marcha proyectos editoriales ambiciosos y abarcadores que llevaran todo ese bagaje bibliográfico al gran público.

El primer gran intento editorial lo encontramos en José Ingenieros y su famosa colección La Cultura Argentina. Médico, sociólogo, psicólogo, ensayista y funcionario, Ingenieros lanza, a partir de 1915, una vastísima colección de obras de la cultura vernácula en ediciones populares y de grandes tiradas. Se podría decir que con él nace la figura del editor con identidad propia, que elige los textos y crea colecciones, que deja atrás la figura del editor impresor del siglo XIX. Casi simultáneamente, el escritor, historiador y poeta tucumano don Ricardo Rojas dirige otra importante colección que llamó Biblioteca Argentina, publicada por la librería La Facultad. Más adelante, harían lo propio don Alberto Palcos, con su colección Grandes Escritores Argentinos, de la editorial Jackson, y don Julio Noé, con los Clásicos Argentinos, de la editorial Estrada.

Maestro de generaciones

Hoy queremos recordar a otro intelectual, escritor, investigador y, por sobre todo, gran humanista, fallecido el 18 de abril pasado, a los 86 años: don Gregorio Weinberg. Maestro de generaciones, tuvo un destacado papel en la Facultad de Filosofía y Letras como profesor titular de las cátedras Pensamiento Argentino y Latinoamericano e Historia de la Educación Argentina y Latinoamericana. Dirigió la Biblioteca Nacional y el Conicet, e intervino en la edición de la Historia científica y cultural de la humanidad y de la Historia general de América latina , encargadas por la Unesco.

Fue autor de importantes obras sobre temas históricos y educativos como El descontento y la promesa ; Mariano Fragueiro, un pensador olvidado ; Modelos educativos en la historia de América latina ; La ciencia y la idea de progreso en América , entre otros.

Esta enorme tarea intelectual no le impidió desarrollar una importantísima actividad editorial; creó y dirigió colecciones como El Pasado Argentino, para la editorial Hachette, con sus inconfundibles tapas azules y blancas, en la que aparecieron desde el Viaje a caballo por la provincias argentinas , de William Mac Cann, traducido por José Luis Busaniche, y Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sud , de Thomas Falkner, traducido por Samuel Lafone Quevedo, hasta Cosas de negros , de Vicente Rossi, uno de los primeros libros sobre la negritud en el Río de la Plata, y El gaucho , de Emilio Coni, con un estudio preliminar de Beatriz Bosch; los viajes de J.A.B. Beaumont, Woodbine Hinchliff, John Miers, George Musters y el perito Moreno; textos inolvidables de Sarmiento, Alberdi, Eduardo Holmberg, Eduardo Gutiérrez, Joaquín V. González, Bartolomé Mitre y Martiniano Leguizamón; manuales que se hicieron clásicos como la Historia argentina y las Estampas del pasado , de José Luis Busaniche. No faltaron en su colección las obras de Estanislao Zeballos: Callvucurá y la dinastía de los piedra, Painé y la dinastía de los zorros , Relmú, reina de los pinares, La conquista de quince mil leguas y Viaje al país de los araucanos. Años más tarde, la colección pasó a llamarse Dimensión Argentina, con el sello Solar-Hachette, luego Ediciones Solar, y continuó con los viejos títulos y algunas nuevas incorporaciones como La pampa argentina , de Romain Gaignard, y La valorización del país , de Pierre Denis, hasta el magnífico ensayo de Josefa Emilia Sabor: Pedro de Angelis y los orígenes de la bibliografía argentina .

Trabajador incansable, vehemente y apasionado, don Gregorio continuó hasta sus últimos días dirigiendo su tercera colección: Nueva Dimensión Argentina, con el sello de la editorial Taurus, con renovadas características gráficas, pero siempre fiel al espíritu inicial de su empresa.

En un viejo folleto de presentación de la colección El Pasado Argentino, decía Weinberg, a modo de declaración de principios: "Esta biblioteca fue concebida con un propósito tan simple como elevado: brindar -a través de obras de géneros diversos, épocas distintas y autores muchas veces de ideas encontradas- un panorama completo de todas las dimensiones del pasado, subrayando la importancia de ciertos temas o la vigencia de determinados nombres, más rescatando a otros del olvido, para dar así una enriquecida imagen de la patria vieja y la Argentina nueva [ ]. Aspiramos a que los libros de tapas azules y blancas que por decenas de miles están incorporados a los hogares de pobladores urbanos y rurales, y por centenares alegran los anaqueles de bibliotecas y librerías sea sustancialmente un elemento para formar e informar las pasadas y las nuevas generaciones en el entrañable conocimiento de la Argentina".

En el mismo camino trazado por Ingenieros y Rojas, y continuado por Palcos y Noé, don Gregorio Weinberg dejó un surco imborrable que le agradecen y le agradecerán sus paisanos por generaciones.Don Gregorio Weinberg, editor de la patria

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?