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Qué educación sexual llegará a las escuelas

Hay nueve proyectos en la Legislatura
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18 de junio de 2006  

Propuestas tan disímiles sobre educación sexual como impartirla desde el jardín de infantes o limitarla exclusivamente a talleres para padres caracterizan las muy variadas iniciativas que tiene la Legislatura porteña para comenzar a discutir un tema polémico y sensible a las familias, a la Iglesia y a la comunidad educativa.

Mientras algunos proyectos son más puntillosos, como los que proponen dar a conocer en las aulas métodos anticonceptivos (uno de ellos incluye informar sobre el uso del preservativo), otros se limitan a desarrollar conceptos más generales, como el de la responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad y la educación para el amor.

Las divergencias se dan también entre quienes propician que los contenidos sean fijados por el Ministerio de Educación porteño y quienes les dan atribuciones a los padres o al propio colegio para decidir qué enseñar. Algunos proyectos contemplan dictar una materia obligatoria (aunque en ningún caso implicaría un impedimento para aprobar el año) y otros, como contenidos transversales, dentro de asignaturas ya existentes.

oficialistas (cercanos a Telerman y kirchneristas) y de lLa amplia variedad responde a iniciativas presentadas por legisladores a oposición (macristas, de ARI, agrupaciones de izquierda e independientes).

Estos proyectos se reactivarán en las próximas semanas a partir del anuncio del ministro porteño de Educación, Alberto Sileoni, de avanzar hacia una ley de educación sexual en la Capital. Como informó LA NACION el jueves último, la intención es que la norma pueda ponerse en práctica en las aulas en marzo del año próximo.

Los nueve proyectos, a los que se podrían sumar otros, serán en principio la base a partir de la cual buscarán el consenso Sileoni y la Legislatura, a través de la Comisión de Educación, con la intención de evitar el fracaso del debate que se intentó en los últimos dos años.

El proyecto de Ana María Suppa y Diego Kravetz (Frente para la Victoria) y Florencia Polimeni (radical disidente) propone una educación sexual integral, con aspectos informativos y formativos, durante el período de enseñanza obligatoria.

Delega en el Ministerio de Educación porteño la selección de los contenidos, según el desarrollo psicofísico de los alumnos y la capacitación de los docentes. Y permite que cada escuela pueda agregar contenidos sobre valores éticos, en tanto que no contradigan los principios constitucionales.

Suppa, una de las legisladoras que motorizó el debate en 2004, propone un espacio interdisciplinario para abordar la educación sexual integral. Dispone que los padres reciban información y participen en la elaboración de programas.

El proyecto de Santiago de Estrada y Jorge Enríquez (Juntos por Buenos Aires) se hace extensivo a las escuelas públicas y privadas, a partir del séptimo grado. Establece que la educación sexual se imparta como contenido transversal y respete los valores y las convicciones de la familia, como agente natural, primario e insustituible de la comunidad educativa. Y son los establecimientos educativos los que comunicarán el diseño de su propio programa al Ministerio de Educación. Uno de los objetivos es la reflexión y responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad en el marco de la educación para el amor. Los padres podrán realizar objeciones.

El proyecto de los legisladores Liliana Parada y Juan Manuel Velasco (ARI) incorpora programas de educación sexual durante la enseñanza obligatoria, desde el nivel inicial hasta la formación docente. La norma se aplicaría en los establecimientos dependientes o supervisados por el Ministerio de Educación. También encarga al gobierno local definir los ejes temáticos que se incluirán en los programas. Las actividades serán obligatorias, conforme con el proyecto institucional de la escuela y se respetará la realidad sociocultural de la comunidad escolar.

Areas integradas

Julio De Giovanni y otros legisladores (Partido de la Ciudad) proponen un programa para el cuidado y el respeto del cuerpo durante la enseñanza obligatoria, en escuelas estatales y privadas. Disponen que los ministerios de Educación y de Salud seleccionen los contenidos básicos y determinen su aplicación, además de realizar cursos para docentes.

El programa se implementará a través de las unidades temáticas como ciencias sociales, biológicas, educación física o como materia específica. Y los padres podrán participar en cuatro talleres anuales.

La iniciativa de Gerardo Romagnoli y Noemí Olivetto (Autodeterminación y Libertad) entiende que la educación sexual debe estar integrada a todas las áreas, por ser parte de la sexualidad humana. Sugiere informar sobre el ejercicio responsable del placer, el erotismo y la reproducción. Y debe impartirse con perspectiva de género, tanto en los colegios públicos como privados. Recomienda educar para concientizar sobre el uso de métodos anticonceptivos.

La ley se hace extensiva a los programas para niños y jóvenes que se encuentran fuera del sistema de educación formal. La asistencia a los cursos o clases sobre educación sexual será obligatoria, pero no será un impedimento para que los alumnos aprueben el ciclo lectivo.

También Rodrigo Herrera Bravo (Compromiso para el Cambio) encomienda al Ministerio de Educación determinar los contenidos mínimos de educación sexual, según las etapas de desarrollo de los alumnos, y establece programas de capacitación docente. Indica que las familias cumplen un rol esencial en la educación y orientación sexual de los chicos y, por tanto, la función de las escuelas es complementaria. Contempla que el gobierno porteño establezca mecanismos de participación de las familias interesadas en los programas.

Cada colegio, con intervención del ministerio, podrá incorporar contenidos adicionales que se ajusten a los valores éticos y morales incluidos en el ideario de la institución.

En la Legislatura siguen vigentes tres proyectos presentados por legisladores que ya cumplieron su mandato.

Juan Carlos Lynch (Demócrata) da preeminencia a los padres. Establece talleres de educación sexual optativos para padres, tutores o responsables de los niños y adolescentes, en los establecimientos educativos de enseñanza privada y pública. El gobierno deberá promover la participación de las instituciones educativas en la elaboración de los contenidos y realizar un relevamiento anual sobre los alcances del programa.

Ricardo Busacca (Alternativa Federalista) incluye en su proyecto una materia de educación sexual, de carácter extracurricular, en los colegios secundarios. Contempla que las escuelas comuniquen el diseño de su programa a la autoridad de aplicación de la norma, que podría rechazarlo. A su vez, se debe informar a los padres del menor sobre el contenido de la materia para garantizar su libertad de elección respecto de la educación de sus hijos.

Alicia Bello (Frente para la Victoria) extiende el proyecto a los alumnos primarios y secundarios de escuelas públicas y privadas, incluyendo a las instituciones de enseñanza diferencial.

Prevé incorporar la temática de salud sexual y reproductiva responsable dentro de los contenidos mínimos de los diferentes niveles de educación y en los programas de la carrera docente. La autoridad de aplicación sería el Ministerio de Educación porteño. Y garantiza el derecho de los padres a expresar sus objeciones a las autoridades de la escuela, para ser exceptuados. La iniciativa prevé informar, según el período evolutivo del grupo, acerca del preservativo como método anticonceptivo y de prevención del contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Debates simultáneos

  • A los debates que se sucederán en el gobierno porteño para avanzar en la sanción de una ley de educación sexual, se sumará el trabajo similar que se emprenderá en la Cámara de Diputados de la Nación, a partir de seis textos ya presentados, afirmó la presidenta de la Comisión de Educación, Blanca Osuna (Entre Ríos-Frente para la Victoria). Las discusiones se darán en momentos en que el ministro Daniel Filmus inició las rondas de consultas para promover la sanción de una ley de educación nacional, en reemplazo de la ley federal aprobada en 1993.
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