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Primera impresión

Estilos de vida, instalaciones, culturas, recursos que valen
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29 de junio de 2006  

La casa Armani en Buenos Aires reproduce algunas de las tantas vidrieras temáticas que se presentan en Milán. "Para esta temporada, la propuesta incluye maniquíes de celulosa, vestidos de pies a cabeza, con un fondo de placas metálicas que simulan la tridimensión", afirma Carlos Sonzini, encargado de proyectar las vidrieras.¿Quién no ha salido algún día simplemente a mirar vidrieras? Cada vez más atractivas, han ganado casi tanto protagonismo como las campañas gráficas o las publicidades de las firmas de moda. Pararse a verlas y sorprenderse por sus montajes es hoy una actitud propia de cualquier transeúnte.

Por mucho tiempo han funcionado como espacios de comunicación y proyección de un producto de consumo. Y cada vez más, las vidrieras de Buenos Aires disponen de herramientas estéticas y escénicas para que la creatividad, el arte y el dinamismo también se reproduzcan.

Hay para todos los gustos. Están aquellas que muestran sus productos como catálogos abiertos, con todas las variedades y los modelos que poseen. Las marcas y sus espacios se adaptan a la edad y a la filosofía de vida de cada destinatario. Para el público adolescente, la oferta incluye desde la incitación a la aventura o situaciones extremas hasta comprometerse con valores sociales. Otras tratan de emular una situación cotidiana, una tarde en el campo o una salida de noche. También están las que intentan transmitir un pensamiento, una filosofía de vida: incluyen cuadros o fotografías referidas al mar, el sol y la vida al aire libre.

"Se juega con herramientas como color, luz, llenos, vacíos, repetición de objetos y maniquíes simulando acciones", asegura Javier Iturrioz, arquitecto, encargado desde 1992 de armar vidrieras nacionales e internacionales: Polo

Ralph Lauren, Calvin Klein, Hermès Givenchy, Miss Sixty, Vitamina, System Basic, Evangelina Bomparola, Laurencio Adot, Laura Driz, Flavia Martín, entre otras.

Para los chicos, las opciones son variadas, pero cuidadas y recurrentes cuando se piensa en crear un ambiente cálido, en el que el juego y los colores guían las propuestas de temporada.

Desde Mimo & Co. dicen que tratan de adaptar la esencia de la marca: afecto, naturaleza y fantasía. "Siempre hay una tendencia a escenificar -para el otoño último, el escenario fue armado con árboles, manzanas, botellas de colores y fotografías-, como una manera de darle contexto a la propuesta de ropa".

Cheeky, en cambio, arma sus vidrieras según la locación de la campaña gráfica, y toma elementos de distintos países; este año se desarrolló en Rusia. Dominique Rouffet, del departamento de marketing, explica que el objetivo es destacar los diseños, mostrando las diferentes líneas; por eso, la decoración pasa a un segundo plano. "La idea es facilitarle al cliente la elección y combinación de las prendas", aclara.

"Cuando en Palermo Viejo sólo se alquilaban garajes, conseguimos uno en Armenia casi Costa Rica -comentan las diseñadoras Andy Nistal y Mariana de Boer, de Viva la Pepa-. Pensamos en el barrio parisiense Les Halles y creamos un ambiente intimista y teatral, barroco y mágico. Andy Nistal cuenta que se inspiraron en Alicia en el país de las Maravillas . "La vidriera retoma la fachada del teatro y la casa antigua parisiense. Es un miniteatro con un techo de vidrio repartido bien art nouveau, cortinas de terciopelo, luces y maniquíes de chicos que giran. Se renuevan cada 15 días, según los distintos temas de la colección de temporada."

Lidia Vázquez, al frente de María Vazquez, también optó por lo barroco para generar un ambiente intimista en su local de Libertad al 1600, y desde la vidriera se ve un cómodo living, todo para distenderse y ser atendido en forma personal. En esa línea, allí comercializa los diseños más exclusivos.

De autor

Los diseñadores argentinos no sólo se llevan las miradas en la pasarela, sino también en la vereda. Martín Churba es el mejor ejemplo. Con su Tramando siempre muestra su constante innovación. Para armar las vidrieras crea alianzas con artistas o realizadores a partir de una idea conjunta. "La vidriera es un espacio artístico, donde se montan instalaciones desarrolladas por el estudio de arquitectura e interiorismo Plan, de Mauro Berbardini y Cecilia Timossi. También crearon la carpa-huevo, que se luce en la vidriera del local que Tramando tiene en el Meatpacking District, Nueva York", explica Churba. En el diseño no hay límites ni reglas, todo vale para crear situaciones y comunicar una nueva realidad. Sus vidrieras han sido desde una enorme pajarera abierta a la calle hasta un lugar adonde han concurrido artesanos para tejer un árbol de Navidad, o la vaca que se exhibió en la Cow Parade .

Desde que abrió su local en 2003, Oxdans, firma jeanera de José Luis Otiñano, no para de convocar a artistas plásticos. "No sólo se busca mostrar un producto, sino que la vidriera sea plástica, estética, que parezca una instalación. El propósito es llegar a un público hipersensible, que entienda el concepto y el estilo de vida, interesado por investigar y descubrir el producto", aclara. Una de sus últimas vidrieras fue realizada por Julio Oropel y remite a lo Tex Mex Pop (Texas, México) . El montaje implica un cubo de cemento con palos y varillas de sauce multicolores cruzadas, que destacan las tonalidades del poncho mexicano. Toda una idea se vuelca en un espacio único para conjugar el denim con una manera de vivir.

Mariano Toledo coincide en crear escenarios que no sean iguales a los convencionales. Mariana Hartz, su socia y encargada de diseñarlos, también recurrió a maniquíes giratorios acomodados simétricamente en la vidriera del local de Palermo, no sólo para llamar la atención, sino también para representar una moda que es tan cambiante como la imaginación que la representa.

Montajes llamativos

Siempre llamativas, las vidrieras de Etiqueta Negra buscan reflejar el estilo neto y elegante de la firma de Federico Alvarez Castillo. La propuesta se inspira en la reproducción de las mismas situaciones que se manifiestan en la casa de un hombre que usa ropa de la colección. Así, sus montajes dieron vida a un vestidor, un pequeño living, un escritorio, un banco de trabajo o un taller, con todos los objetos y accesorios necesarios (muchos de colección). "La manera más sincera de desarrollar nuestras colecciones es pensar en cada prenda para cada situación cotidiana. Por ejemplo, ir al campo el fin de semana, a una fiesta, o de vacaciones a la playa. Con el mismo criterio se eligen las tiendas y vidrieras", explica Alvarez Castillo, que se encarga de preparar, una vez por temporada, las vidrieras.

La diseñadora Olga Naum dispone sus vidrieras mostrando siempre una mujer dinámica. "Se exhiben prendas con la intención de que sean usadas por una mujer con presencia e identidad propia. Para este invierno, se buscaron elementos marroquíes, ricos en colorido y formas, como alfombras, fanales, faroles, mesas, jarrones, lámparas de bronce, que generan un ambiente particular", comenta Ezequiel Salgado, gerente comercial de la marca.

En cuanto al impacto visual de lo exhibido en la vidriera, Valerie De Ganay, de la firma Akiabara, considera que la indumentaria que se instala en las ventanas de los locales suele ser la que más se vende y funciona como anzuelo; "genera la inquietud del cliente".

Cualquiera que sea su género, ubicación o filosofía, la intención de vender o instaurar un espacio artístico, las vidrieras muestran hoy un trabajo cada vez más elaborado. Si no, pasen y vean.

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