El subcomandante Marcos, en campaña por la abstención

Busca promover el vacío de poder
Hugo Alconada Mon
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1 de julio de 2006  

CIUDAD DE MEXICO.- El subcomandante Marcos preside una asamblea de grupos de izquierda e indigenistas heterogéneos en esta capital, sentado a 10 metros de LA NACION. Con capucha y gorrito, pipa humeante, chaleco y pantalones militares, habla de la revolución, de la lucha contra el capitalismo "desde abajo y a la izquierda", del fin próximo del sistema político que mañana elegirá al nuevo presidente de México.

A doce años y medio de la irrupción en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sin embargo, el líder guerrillero que sacudió al mundo con su habilidad para difundir su mensaje con las nuevas tecnologías afronta un escollo impensado: lucha por ser relevante entre los mexicanos.

El subcomandante, a quien también llaman "delegado Zero", es la cabeza más visible hoy de "la otra campaña", un intento por promover la abstención entre los votantes para que generen un vacío de poder, aun cuando Andrés López Obrador, el candidato de la centroizquierda, marcha primero en las encuestas para la elección de mañana.

El afirma que "la otra campaña" incluye a más de 10.000 seguidores en los 32 estados del país. Pero la mayoría de los mexicanos ya no lo escucha. "Marcos atrae a los turistas y a los periodistas extranjeros, pero nosotros no hemos visto cambios en Chiapas. Si hasta se dedica a criticarlo más a López Obrador que a la derecha", dice Cristóbal Juárez, un albañil que votará por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Marcos y sus seguidores acusan a López Obrador de participar en un sistema electoral "perverso", ajeno a los votantes. Así, en el cine Venustiano Carranza, donde la asamblea se lleva a cabo, abundan las críticas contra él, pero no contra Felipe Calderón, el candidato neoliberal.

"López Obrador y los otros cuatro partidos no representan a la mayoría de los mexicanos", dice a LA NACION uno de los organizadores de la Asamblea, Alejandro Varas.

"Se espera que el ganador obtenga el 34% de los votos, más o menos, pero eso es falso. Sólo votará la mitad del electorado, por lo que será elegido con el 17%. Será un gobierno ilegítimo", dice.

- ¿Por qué no se presenta el EZLN, con el subcomandante Marcos como candidato?

-Porque es imposible competir con el sistema como es hoy. No se puede competir con los partidos tradicionales, que en conjunto gastarán 13.000 millones de pesos [unos 1400 millones de dólares] en publicidad y aparato. Gastarán más dinero que el que se gasta en Estados Unidos.

El "subcomediante"

Marcos atrae hoy poca atención, desgastado por años en el candelero, en los que anunció una revolución. Los cómicos locales le dicen "subcomediante" y muchos mexicanos alientan un mito: el gobierno lo mató y lo reemplazó con alguien propio, ya que su rostro es desconocido. Tan poderoso es ese mito, que un programa de televisión analizó con computadoras si quien es hoy el jefe del EZLN es el mismo que pateó el tablero político en 1994 como abanderado de los pobres en Chiapas. El análisis concluyó en empate: el entorno de sus ojos parecía distinto, pero el timbre de su voz era el mismo.

Ajeno a las críticas y los mitos, Marcos denuncia que el país vive "una atmósfera de represión", que dice que quedó en claro otra vez cuando granjeros apoyados por grupos de izquierda chocaron con la policía hace unas semanas.

Lo escuchan cerca de 300 personas, en su mayoría jóvenes, que conforman un grupo variopinto, en el que se mezclan miembros de la Juventud Comunista Mexicana con indígenas, imágenes de Jesús y de la Virgen de Guadalupe con retratos de Stalin, Lenin, Marx y Engels, y remeras del Che Guevara con CD y DVD caseros, a 20 pesos mexicanos cada uno (unos 2 dólares), del EZLN.

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