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"Palermo Hollywood", un hotel sin ideas ni risas

Dolores Graña
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5 de julio de 2006  

"Palermo Hollywood Hotel", ciclo humorístico. Idea: Diego Tony. Libro: Oscar Tabernise y Guillermo Camblor. Guionistas: Ezequiel Cazzola y Melina Knoll. Con Freddy Villarreal, Pachu Peña, José María Listorti, Analía Franchín, Nazarena Vélez, Vivian El Jaber, Rodolfo Samsó, Alvaro Navia, Ricardo Bauleo y elenco. De lunes a viernes, a las 21, por Canal 9.

Nuestra opinión: malo

Ambientado en un hotel que sirve como eficiente puerta giratoria dramática para el raudo paso y aun más veloz salida de distintos personajes, "Palermo Hollywood Hotel" intenta crear un ámbito más amplio -y, sobre todo, de temática más adulta- para el lucimiento de la vena humorística de sus protagonistas que aquel entorno escolar y pícaro que proveía "No hay 2 sin 3" (quizás en un intento de disimular que la temática no se ajusta en lo más mínimo al horario de protección al menor en el que fue programado, el primer envío del ciclo comenzó con veinte minutos de retraso).

A "Palermo Hollywood Hotel" le basta entonces con un jefe (un desaprovechado Ricardo Bauleo) susceptible a todo tipo de tentaciones; a una jefa de mucamas (Nazarena Vélez) dispuesta a todo con tal de ascender y evitar el surgimiento de una rival, y, por supuesto, a algún huésped famoso (en el debut, Arnaldo André) que participe de un módico y previsible intercambio junto al solterísimo conserje, tontísimo botones y cancherísimo gerente de relaciones públicas que componen los protagonistas (Pachu Peña, Freddy Villareal y José María Listorti, respectivamente).

Sin historia que contar y sin personajes que componer, las considerables energías y no pocos recursos humorísticos de los comediantes están sometidos a las dos ideas rectoras del ciclo: regar de primeros planos las abundantes curvas de su elenco femenino (mayormente mudo) y de efectos de sonido a los remates invariablemente soeces, misóginos o autoritarios de sus chistes -tan vetustos en su creación como embrionarios en su ejecución-, procurando así suplir la ausencia de ilación entre los distintos "cuadros" de los que se compone el ciclo con risas, palabrotas y el griterío constante que suele confundirse con los signos externos del "ritmo y diversión" en la televisión.

Los eficaces comediantes que han demostrado ser hasta aquí Villarreal, Peña y Listorti aparecen aquí sin mayor reacción o ideas, perdidos en una elemental y burda estructura que los ha despojado de las virtudes, los requisitos de la lógica dramática y la progresión narrativa sin otorgarles nada a cambio.

Quizá se confíe en que el público leal al sentido del humor de Villareal, Peña y ahora Listorti -como ocurre con el capocómico en el teatro de revista al que "Palermo Hollywood Hotel" parece deberle buena parte de su registro actoral- no note la diferencia. Lo que sí es claro es que sus intérpretes parecen hacerlo, a tal punto que el efectivo recurso de apelar a la complicidad del espectador mirando a cámara -un clásico de "No hay 2 sin 3"- terminó siendo usado para chicanearse mutuamente acerca de la pobreza de los chistes de sus personajes. Irónicamente, fue el único momento en que el ciclo pareció animarse.

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