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Confirmaron la prisión de los cuatro boqueteros

Ratificaron el procesamiento de dos civiles y de dos ex agentes de la SIDE por el robo de un banco en la Recoleta.
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5 de diciembre de 1997  

La Cámara del Crimen confirmó el procesamiento y la prisión preventiva de los cuatro presuntos boqueteros detenidos por el robo a la sucursal Recoleta del Banco Crédito Argentino, ocurrido el primer fin de semana de 1997.

Fuentes judiciales informaron a La Nación que la Sala VII del tribunal ratificó las medidas dispuestas por el juez de instrucción Adolfo Calvete contra René Riviere, Antonio Mandaradoni y los ex agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) Jorge Pomponi y Norberto García.

Los camaristas mantuvieron la calificación del hecho que propuso la fiscal de instrucción Mónica Cuñarro: robo calificado doblemente agravado, por haberse cometido en poblado y en banda y con destrucción en un lugar habitado. Por eso, los procesados permanecerán en prisión -al menos- hasta que se realice el juicio oral y público en su contra.

Embargos millonarios

Los camaristas Guillermo Ouviña, Abel Bonorino Pero y José Manuel Piombo también confirmaron los embargos que trabó el magistrado por un total 10.000.000 de pesos.

Durante las indagatorias, Riviere se negó a declarar y los demás detenidos negaron haber participado en el hecho y conocerse entre sí.

Según se desprende de la resolución judicial, los cuatro fueron los autores del robo de los bienes depositados en 164 cajas de seguridad de la sucursal situada en Las Heras y Callao. Los asaltantes accedieron al banco a través de un túnel de 70 metros de largo que cavaron desde un local alquilado.

Para perpetrar el robo, los boqueteros trabajaron durante aproximadamente seis meses. Los investigadores descubrieron que alquilaron, además del local, un departamento a una cuadra de la entidad bancaria, que funcionó como centro de operaciones. Se supo que los ladrones habían intentado antes alquilar un departamento enfrente del banco que meses después asaltarían.

Además, los delincuentes invirtieron su dinero en rentar dos cajas de seguridad: una de ellas en la sucursal saqueada y otra en la sucursal Tribunales del Banco Quilmes. Lo hicieron con identidades y documentos falsos.

El primer tramo de la investigación se orientó hacia boqueteros de nacionalidad uruguaya, pero la hipótesis pronto fracasó y el juez Calvete comenzó la pista de los teléfonos.

Fuentes judiciales revelaron a La Nación detalles de la exitosa pesquisa. Gracias al seguimiento de llamados realizados desde teléfonos públicos cercanos al banco y por un radiollamado (que utilizaba Pomponi) llegaron a los presuntos autores.

"Para hacer el golpe necesitaron algo de plata y un sistema de trabajo celular. Creemos que los ideólogos fueron Pomponi y Riviere. Mandaradoni trabajó en el túnel, vivió un tiempo en Estado Unidos y es especialista en construcción. García era socio de Pomponi y, por su corta estatura, pensamos que fue quien ingresó en el banco", dijo una fuente judicial.

Hombres de fortuna

Todos los detenidos presentaron documentación para acreditar que eran hombres de fortuna. Sin embargo, sus argumentos no convencieron a los jueces.

Los camaristas consideraron que los elementos secuestrados en cerca de 20 allanamientos comprometen seriamente a los procesados. Una medalla con una dedicatoria: "El personal a Francisco González", una estrella de David, un reloj Rolex con una marca en la malla, dinero en efectivo, herramientas, dos encendedores Dupont, cuatro lingotes de oro con el sello del Banco Ciudad y un maletín con 370.000 pesos son algunas de las pruebas que valoró el juez Calvete a la hora de procesar a los sospechosos.

Uno de los presuntos ideólogos no declaró, pero el otro habló bastante de su pasado. Pomponi dijo que dejó la SIDE con la llegada de Raúl Alfonsín y contó que tiene un lavadero, varios departamentos y era propietario del incendiado Teatro Tazo.

Un dictador amigo

Una fuente con acceso al expediente confió un dato risueño: "Aseguró que consiguió el dinero que le secuestramos porque era amigo del dictador de Paraguay Andrés Rodríguez y ganó las licitaciones para limpiar de juncos los ríos paraguayos".

En los allanamientos a sus domicilios se incautó una credencial de Inteligencia, Seguridad, Coordinación y Enlace de la SIDE emitida el 1¼ de junio de 1979 que pertenecía a su padre, pero estaba a nombre de Nicolás Cáceres. Joaquín Pompini también habría integrado la Triple A. Los pesquisas descubrieron asimismo a nombre del supuesto Cáceres una licencia para portar armas.

"Aunque los detenidos dicen no conocerse entre sí, encontramos una foto de Riviere y Mandaradoni juntos y un fax dirigido a los dos. Además descubrimos que los celulares a nombre de la esposa de éste último eran utilizados por Riviere y que tenían tarjetas de crédito con extensiones de un mismo titular", informó una fuente inobjetable.

De los 13 millones y medio que se robaron, según determinó un peritaje, todavía falta recuperar 13. Los investigadores, ahora que creen que los presuntos autores están detenidos, apuntan a descubrir dónde escondieron el botín.

Nuevos juicios de los damnificados

A once meses del robo de los boqueteros al Banco Crédito Argentino el centenar de damnificados aún no cobró ni un centavo de indemnización por los bienes que allí tenían depositados, por lo que hay nuevos juicios en marcha.

La abogada Nydia Zingman de Domínguez, que patrocina a 45 de los damnificados, señaló, en una entrevista con La Nación , que cada día se suman nuevas demandas para reclamarle al banco un total de unos 30 millones de pesos, en compensación por el dinero y joyas sustraídas, el daño moral y el lucro cesante .

Las causas se encuentran radicadas en distintos juzgados comerciales y la cámara del fuero ya sentó jurisprudencia en favor de los damnificados en otros casos similares.

Algunas de las víctimas del robo ya fueron citadas y reconocieron, ante el juez Adolfo Calvete, anillos, relojes y pulseras recuperadas a los detenidos.

Algunas de ellas, con inscripciones, fueron pruebas en las que se basó la Cámara del Crimen para confirmar las prisiones preventivas de los sospechosos.

Mediante testimonios, fotos, escrituras y otros documentos, los damnificados justificaron con indicios a la Justicia el contenido de sus cajas de seguridad, y ahora el banco debe eventualmente demostrar si hay alguna falsedad, dijo la letrada.

La entidad, al contestar algunas de las demandas, alegó que el robo se trataba de un hecho inédito, pero los damnificados argumentan que la técnica utilizada en el atraco no sólo se usó en la Argentina y en Europa, sino que hasta fue publicada en un libro.

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