Oro mental, belleza y felicidad

La increíble saga de Fernanda Laguna: de una verdulería de Villa Fiorito al vidriado minimalismo del Malba pasando por la creación de Eloísa Cartonera, ¿una heredera del Juanito de Berni?
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30 de julio de 2006  

Artista visual, escritora, curadora y promotora cultural, Fernanda Laguna (Hurlingham, 1972) viene desarrollando una obra tan singular como eficaz. Desde 1999 dirige la galería de arte y centro cultural Belleza y Felicidad (Acuña de Figueroa 900). También impulsa (juntamente con el escritor Washington Cucurto y el artista Javier Barilaro) la editorial artesanal Eloísa Cartonera, que acaba de ser invitada a participar de la próxima Bienal de San Pablo.

En su faceta de curadora, Laguna fue invitada a montar una muestra en el espacio contemporáneo del Malba. Esta exhibición se desarrolla sobre las paredes de un pequeño departamento, especialmente construido para la ocasión inspirado en las plantas arquitectónicas de Guillermo Kuitca. Los artistas que seleccionó son Agustín Inchausti (1970), Vicente Grondona (1977) y Ruy Krygier (1972).

Belleza y Felicidad y Eloísa Cartonera nacieron en lugares pobres: una mercería y una verdulería que sobrevivieron a todas las crisis. En las obras que en esos centros de arte se producen y se muestran hay siempre algo de la estética barrial. A priori se podría suponer que el minimalismo aséptico del Malba no se llevaría bien con esa propuesta estética. Sin embargo, las obras seleccionadas por Laguna se ven bien. Semejan náufragos felices de tomarse un descanso.

La obra de Inchausti recurre a una iconografía de aves de rapiña, esqueletos y desierto. Con nylon, luces y azulejos partidos construye un mundo sensual y nostálgico, infantil y escéptico a la vez. Vicente Grondona trabaja con anilinas sobre tela que decolora con lavandina. Usa una técnica muy parecida al batik. Los mundos a los que remite aluden a la historia del arte (como el rococó à la Watteau , tan visible en Lontananza ). Krygier presenta un video, titulado Art Popul , que escenifica el mundo del arte y sus protagonistas a través de la toma directa.

El hecho de que cada obra se exhiba en un "ambiente" propio permite que no choquen entre ellas, pero también ayuda a que la tensión de las diferencias no desaparezca.

El espacio contemporáneo del Malba es una de las apuestas más interesantes del museo porque permite a un público masivo tomar contacto con lo más nuevo y original. Con esta intervención de Laguna, el espíritu joven -que prevalece en su centro cultural del barrio de Almagro- ingresa en uno de los museos más importantes de América latina. Antes de esto, Belleza y Felicidad se había movido hacia el polo social opuesto: abrió una sucursal en la villa miseria de Fiorito. Allí además de muestras de arte, ofrece lecturas de poemas, recitales y talleres artísticos en los que participan muchos niños y jóvenes de la zona.

El año pasado, Fernanda Laguna sorprendió a unos cartoneros cuando les compró cajas de cartón a dos pesos y les pidió que las firmaran. Les prometió que si se las vendía a coleccionistas por más dinero compartiría la ganancia con ellos. En la edición de arteBA de ese año vendió esas cinco cajas en varios cientos de pesos. Y los sorprendidos cartoneros recibieron ganancias que ni imaginaban posibles. Es que Laguna es de las que creen que el arte es la varita mágica que transforma en oro todo lo que toca. Oro mental: ese que le da sentido a la vida.

("Todo tiene que ver con todo" en Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415; hasta el 7 de agosto).

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