Suscriptor digital

Mustia versión latina de un éxito

Dolores Graña
(0)
5 de agosto de 2006  

"Latin American Idol" , reality show musical creado por Simon Fuller. Conducción: Monchi Balestra y Erika de la Vega. Los miércoles y jueves, a las 20, por Sony.

Nuestra opinión: regular

La TV internacional tiene pocas historias más exitosas que el formato "Idol", estrenado en Inglaterra en 2001 y ya presente en 31 países, gracias a su dinámica sencilla y efectiva -luego de acompañarlo mientras supera todos los obstáculos, el público consagra con sus votos a su ídolo pop-, adaptable a cualquier idiosincrasia.

Su probado récord de éxitos no resta méritos a la ambición de Sony -que viene emitiendo las distintas ediciones de "American Idol", su versión más popular- de probar no sólo que existen códigos culturales compartidos por los televidentes latinoamericanos (¿el amor por la TV estadounidense?) sino que son lo suficientemente fuertes como para impulsar un éxito desde el cable al terreno de la TV abierta. Y si bien en términos técnicos y artísticos la apuesta ha pagado con creces, en el aspecto emotivo el ciclo no ha sabido encontrar aún el rumbo.

Es que la naturaleza del reality es tanto musical (nuevos talentos al frente de viejas canciones) como dramática (la lucha por superarse y conseguir la aprobación del jurado, que es tanto villano como severo maestro), y en esa difícil combinación entre talento y folletín, "Latin American Idol", por todo su énfasis en la emotividad latina, es un ciclo bastante más frío que su escandaloso par norteamericano.

Y esto es quizá así porque el jurado -Gustavo Sánchez, Elizabeth Meza y Jon Secada- demuestra sus conocimientos y aconseja a los participantes sin dejar traslucir las atractivas personalidades que exhibieron en los divertidos capítulos dedicados a las audiciones. O porque el prolongado período de pruebas -ahora son tres workshops de diez participantes cada uno, del que saldrán los diez finalistas- no crea en el público una ansiedad comparable a la que viven los competidores, quizá porque conocen de estos últimos poco más que el país del que proceden (son instados a votar por ellos igualmente, confiando en que la interactividad o el patriotismo proveerán la subjetividad que falta).

Los participantes, encerrados juntos en una habitación adyacente al pequeño escenario en el que deberán cantar -sin público y acompañados por un deslucido piano-, esperan que "Latin American Idol" demuestre finalmente que tiene, como tanto insisten ellos, todo el corazón para dar.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?