Los workaholics , blanco de castigos

En EE.UU., cada vez más empresas obligan a sus empleados a tomarse sus días libres y a desconectarse
Hugo Alconada Mon
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10 de septiembre de 2006  

WASHINGTON.- "BZZZ, BZZZ, ¡BZZZZZ!" Son las 7 de la mañana y no es el despertador. Es la mezcla de teléfono celular, agenda y PC que avisa que ya hay 50 e-mails esperando respuesta. Es domingo y está en su casa, pero está trabajando. Como en los anteriores 20 fines de semana y como en los próximos también. Tiene la cabeza quemada, mal carácter y su pareja está furiosa.

Es el workaholic , el "adicto al trabajo". Ahora, las empresas estadounidenses decidieron castigarlo. Lejos de premiar su dedicación, cada vez más firmas norteamericanas obligan a sus ejecutivos y empleados a tomarse sus francos, sus vacaciones y más también, si es necesario. No lo hacen por bondad. Confirmaron que así mejora la productividad, bajan los costos laborales y mantienen un buen clima de trabajo.

Algunas empresas exigen incluso que los teléfonos celulares, las Palm Treos y otros aparatos similares que mantienen a los suyos conectados, pero con un stress galopante, sean apagados durante sus francos.

PricewaterhouseCoopers estableció ya una tradición para forzar el reposo. Cierra todas sus operaciones en Estados Unidos desde la víspera de Navidad y hasta después de Año Nuevo. "Se dan como feriados para todos. Si alguien debe quedarse porque lo necesita un cliente, se queda; si no, tiene que cortar", cuenta a LA NACION Paula R., una argentina que trabaja para el gigante de las auditorías en esta capital. "Este año el 4 de julio cayó martes y entonces dieron franco el lunes para todos. Lo mismo ocurre para el Labor Day o Memorial Day", cuenta. Durante el receso de fin de año o en los francos especiales, se desalientan las llamadas e incluso los e-mails. "Si enviás un mail un sábado, al pulsar «enviar» te informa ´¡Es fin de semana!", para que lo pienses dos veces", detalla Paula.

Otras compañías van más allá: dan puntajes más bajos a sus empleados que no saben desconectarse. Eso significa sueldos más bajos y premios anuales reducidos. En esa línea más dura figura la American Management Association, una compañía especializada en mejorar la eficiencia de otras empresas, que reduce las calificaciones de sus empleados si violan sus tiempos libres. ¿Por qué? Porque demuestran que no son eficientes.

Workaholic Anonymous tiende una mano a aquellos que lo necesitan en California. Y en Chicago, el Sheraton ofrece un servicio más directo para quien necesite decir basta: bloquea sus celulares, aparatos electrónicos y computadoras portátiles.

El primer objetivo de las empresas es que sus empleados se tomen sus vacaciones, algo cada vez más inusual en Estados Unidos, uno de los países industrializados donde se consagran menos días al descanso anual: entre 10 y 14 días, en comparación con las tres semanas de Japón o las seis semanas de Francia. Lo notable es que, a pesar de esto, uno de cada tres norteamericanos no se toma todas sus vacaciones. Y entre los que cortan por unos días con su oficina, la mayoría sigue conectada por e-mail y teléfono.

Eso representa un problema para un número creciente de empresas. Los empleados que se sienten agobiados son más propensos a cometer errores, a resentirse con sus jefes y a pelearse con sus colegas, recuerda el presidente del Instituto Familias y Trabajo, Ellen Galisnky. También suelen enfermarse y deprimirse más.

"Hay un punto de no ganancia", señala el director de investigaciones del Employers Group, Juan García, cuando una firma acumula demasiadas horas de trabajo y pocas de descanso. Al revés, la productividad crece cuando los empleados saben cuándo parar.

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