Suscriptor digital

Preocupan al Vaticano los roces de la Iglesia y Kirchner

El cardenal Bergoglio suspendió su viaje a la Santa Sede para contribuir a una distensión
(0)
8 de octubre de 2006  

ROMA.– Fiel reflejo de la crispación entre la Iglesia y el Gobierno, el cardenal Jorge Bergoglio, que debía llegar hoy a esta capital para participar en algunas reuniones en el Vaticano, decidió cancelar el viaje, según aseguraron a LA NACION fuentes confiables en Roma.

El arzobispo de Buenos Aires, que iba a viajar para participar en encuentros del Consejo postsinodal –del cual es miembro–, suspendió su venida a la luz de la escalada verbal que hubo esta semana.

Algunos piensan que también contribuyó el gran malestar que causó en el Episcopado argentino el nombramiento de monseñor Marcelo Martorell como obispo de Puerto Iguazú en reemplazo del saliente obispo Joaquín Piña, candidato a convencional constituyente en Misiones para enfrentar la pretensión del gobernador Carlos Rovira de perpetuarse en el poder.

“Por el caso Baseotto y por sus modales, en el Vaticano no le tienen gran simpatía al Gobierno, pero tampoco tienen simpatía a lo que hace Piña”, dijo a LA NACION un monseñor, que recordó que Benedicto XVI quiere una Iglesia menos politizada, y más espiritual. "Aunque es significativo que la Santa Sede no le pidiera que se retirara de la contienda electoral", agregó.

En vistas de una lógica de política electoral, el oficialismo hizo en los últimos meses gestiones ante la Curia Romana para que se acelerara el retiro del obispo Piña, que hace un años y medio, al cumplir los 75 años, había pedido su renuncia, como corresponde según el Código de Derecho Canónico.

En la Casa Rosada hubo gran satisfacción por la jubilación de Piña -que se consideraba una cuestión de tiempo, pero que llegó el martes último-, ya que este prelado se opone en Misiones al proyecto reeleccionista del gobernador Carlos Rovira, un aliado del Gobierno.

La aceptación de su renuncia pocas semanas antes de las elecciones misioneras (que tendrán lugar el 29 del actual), sin embargo, no fue un gesto del Vaticano hacia el Gobierno.

Para algunos observadores, la designación de Martorell, un sacerdote conservador muy vinculado con el menemismo -y por lo tanto de posiciones nada afines al oficialismo- tiene más bien que ver con otro capítulo, quizás el último, de la pulseada entre un pequeño pero influyente sector de la Secretaría de Estado y la actual conducción del episcopado argentino, encabezado por el cardenal Bergoglio.

"Se trata de un nombramiento que desgasta al cardenal Bergoglio", comentó una fuente informada, que recordó que a principios de año, por sugerencia del mismo sector de la Secretaría de Estado vinculado con el ex embajador menemista Esteban Caselli, fueron nombrados varios obispos conservadores en puestos clave.

Si bien Bergoglio mantiene una óptima relación con Benedicto XVI, su vinculación con un sector de la Secretaría de Estado en los últimos años no ha sido de las mejor vistas.

Manejada por el cardenal Angelo Sodano -que fue reemplazado el 15 de septiembre último por el cardenal Tarcisio Bertone-, en la Secretaría de Estado reinaba un clima de hostilidad hacia el arzobispo de Buenos Aires, contrario a la dirección moderada de la Iglesia en la Argentina. La designación de Martorell en lugar de Piña es vista justamente como un "coletazo" de esta compleja realidad.

Se cree que tanto el secretario de Estado saliente como su ex brazo derecho, el sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, pudieron haber influido.

No hay que olvidar que Sandri, que ocupa un cargo más que influyente, es muy amigo del obispo de La Plata, Héctor Aguer, un prelado que no comparte la línea moderada de Bergoglio.

En este contexto de gran animosidad, en el mismo pequeño sector de la Secretaría de Estado en las últimas semanas causaron "irritación" unas declaraciones en las que el vocero del arzobispado, padre Guillermo Marcó, cuestionó al Papa por sus dichos sobre el islam, según dijo una fuente.

En una entrevista con la revista Newsweek , Marcó definió como "infeliz" la frase utilizada por Benedicto XVI en su famoso discurso en la Universidad de Ratisbona, y dijo que "si el Papa no sale a reconocer los valores que el islam tiene y queda todo esto así, me parece que se habrá destruido en veinte segundos lo que se edificó en veinte años".

Como es el tema del islam lo que más preocupa en el Vaticano en este momento -lo de la candidatura del obispo Piña en Misiones importa muy poco, en comparación-, los "enemigos" que tiene Bergoglio en la Secretaría de Estado aprovecharon el cuestionamiento público que hizo Marcó a las palabras del Papa para tirarle dardos al cardenal argentino.

"Quienes no le tienen simpatía se preguntaron si lo de Marcó no se trataba en verdad de un desafío de Bergoglio al Papa", dijo una fuente, que recordó que el cardenal argentino fue el segundo más votado en el cónclave de abril de 2005.

En este panorama más que complejo, se considera que la pelea de fondo entre la Casa Rosada y el cardenal Bergoglio, en la que la candidatura de monseñor Piña fue tan sólo un detonante, pudo resultarles funcional a algunos actores.

Lo cierto es que Sandri, ex hombre de confianza de Sodano, tiene los días contados como "sustituto" en la Secretaría de Estado. Fuentes de la Curia Romana dijeron que en breve será reemplazado, en el contexto de una renovación de este sector clave del Vaticano que pondrá a punto su nuevo jefe, el cardenal Bertone.

Bergoglio tiene excelentes relaciones tanto con él como con Benedicto XVI, algo que podría afianzar la posición del arzobispo de Buenos Aires en el marco de su silencioso enfrentamiento con el presidente Néstor Kirchner.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?