Brecha salarial entre hombres y mujeres

Según varias encuestas, las mujeres, aunque tengan un puesto igual al de los hombres, reciben un sueldo inferior
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15 de octubre de 2006  

Aunque suene un tanto anacrónico, o sea un tema demasiado maquillado de clichés para el siglo XXI, el salario sigue siendo todavía hoy una cuestión de sexos. Un reciente informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano sostiene que los hombres ganan en la Argentina un 30% más que las mujeres por realizar idéntica tarea u ocupar iguales puestos.

Los números son fruto de un sondeo realizado durante los últimos meses a través del sitio www.elsalario.com.ar entre trabajadores de distintas industrias, con diferentes ocupaciones, capacitación y nivel de experiencia, y analizado después por un equipo de profesionales de dicha casa de estudios.

"A partir de mayo de 2006 instalamos en Internet una encuesta con la idea de tener información concreta sobre los niveles de remuneración en nuestro país -comenta el Dr. Víctor Beker, director del CENE-. Los primeros datos que surgen de ese trabajo, con una muestra de 300 casos, es que efectivamente, y aunque parezca un tema trillado, los varones siguen estando mejor ubicados que las empleadas en materia de retribución económica. En promedio, podría decirse que a igualdad de circunstancias laborales, en nuestro país una mujer gana 100 pesos allí donde un hombre obtendría 130."

Si bien hay otras variables importantes en el momento de analizar disparidades salariales (el carácter formal o informal del empleo, títulos, años de trabajo, etcétera), la diferencia por género es la que mayor atención capta para los estudiosos de la materia, que advierten el tema como un fenómeno prácticamente universal, o que por lo menos se repite en países con cierta estructura económica parecida.

"El guarismo argentino es similar al que se observa en Estados Unidos, el Reino Unido o España -compara Beker- donde el porcentaje oscila entre un 30 y un 33 por ciento."

Motivos intangibles

Más allá de la frialdad de los números, la simple observación de estas cifras lleva a preguntarse cuáles son, en 2006, las posibles causas de la importante brecha salarial entre quienes visten pantalones y quienes llevan faldas. Para Graciela Filippi, profesora de Psicología del Trabajo y vicedecana de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA): "Esto entra dentro de lo que se conoce como el techo de cristal , que metafóricamente representa esa limitación no abiertamente reconocida, pero existente. Aunque no todos lo quieran ver, en la realidad hay lugares a través de los cuales la mujer no puede pasar, y por eso no accede a ciertos puestos en las empresas, o no tiene el mismo sueldo. La tendencia es que el hombre está privilegiado en los lugares de poder".

En este sentido, uno de los factores que más resuenan como potencial motivo de la diferencia de sueldos es la menor cantidad de años que las mujeres llevan en el mercado laboral. "Para mí no pasa por ahí -objeta Filippi-. Que a vos te paguen menos no tiene que ver con la cantidad de años que históricamente tu género tiene en el mercado, sino con cuánto te valoran. Pese a las diferencias, igualmente se siguen ganando espacios, y no sólo en el ámbito profesional, sino también en altas esferas de poder: pensemos en Michelle Bachelet, en Chile; o en la actual candidata a presidente de Francia, Ségolene Royal."

También, con una mirada más optimista, Mariano Arana, profesor de Economía de la UBA, dice que según las últimas estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas, la diferencia de remuneraciones "en realidad no es de un 30%, sino de alrededor de un 14. Es más, a excepción de Venezuela y Panamá, nuestro país es uno de los que menos brecha de ingresos tiene según la variable género". Según Arana, específicamente en la Argentina, la situación encontró un punto de quiebre a mediados de los años 90, época de la convertibilidad y la desregulación laboral. "La caída de los salarios hizo que más mujeres salieran a buscar empleo para sustentar a la familia, con lo cual comenzaron a tener una mayor participación en el mercado laboral. Esto logró que la brecha salarial se acorte un poco, aunque todavía hoy siga siendo una realidad." Otro punto más objetivo para considerar según él, es el hecho de que "los salarios más altos de la Argentina son actualmente los del sector público y el industrial. La mayoría de los industriales no son mujeres, y esto, en la suma general, también alimenta esa diferencia".

Hogar, no tan dulce

Olga Hammer, presidenta de la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades en el mundo laboral entre varones y mujeres (CTIO), creada en el país en 1998 por el Ministerio de Trabajo, va un paso más allá en la evaluación del tema y postula que la desigualdad en la esfera profesional es en parte un espejo de lo que ocurre en el escenario doméstico.

"Desafortunadamente esto tiene que ver con cuestiones más íntimas, como la desigualdad en los roles familiares: la mujer es la que tiene que tomar trabajos parciales porque se queda a cuidar a los enfermos de su casa, a educar sus hijos, etcétera. Entonces, las empresas, lógicamente le dan más oportunidades a quien trabaja al ciento por ciento. El hombre está disponible las 24 horas, puede viajar muchos kilómetros por trabajo, está más liberado de las cuestiones familiares."

Fronteras afuera, la situación también es áspera. Un reciente boletín del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid remarca que las empresas europeas no invierten en las mujeres con preparación media o baja porque presuponen que no permanecerán mucho tiempo en el mismo puesto. Sin embargo, también hay desigualdades para aquellas que sí presentan niveles altos de educación y experiencia, que reciben -según el informe, dirigido por el economista doctorado en Oxford Juan José Dolado- "muchas menos propuestas de trabajo de otras empresas que los hombres en los mismos puestos".

Estos postulados potencian para Filippi la idea de la relegación por género. "Lejos de ser una visión feminista, ya que somos complementarios y no opuestos , las mujeres han dado pruebas de que pueden abrirse camino en un mundo de hombres. Sin embargo, tenemos actualmente un doble trabajo: hacer nuestras labores diarias con efectividad y demostrar que podemos hacerlo."

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