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México le pone otro acento a Betty, la fea

Marcelo Stiletano
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3 de noviembre de 2006  

La fea más bella , telenovela mexicana protagonizada por Angélica Vale, Jaime Camil, Elizabeth Alvarez, José José, Carlos Bracho, Angélica María y elenco. Historia original: Fernando Gaitán. Adaptación: Palmira Olguín. Productora ejecutiva: Rosy Ocampo. Productor asociado: Eduardo Meza. Director de escena: Sergio Jiménez. Una producción de Televisa. Por Telefé, de lunes a viernes, a las 17.

Nuestra opinión: buena

Por lo que vimos anteayer en la presentación local de La fea más bella , Telefé cree que al televidente argentino le da igual si esta telenovela -una de las muchas adaptaciones de Yo soy Betty, la fea , que recorren el mundo- es mexicana, ecuatoriana o surgida de algún país de América Central.

Lo único importante, según parece, es que se hable en nuestro idioma, que esté medianamente garantizada la correspondencia del nuevo producto con el original y que esa asociación inmediata quede identificada en la memoria del televidente con el fenomenal éxito de la historia concebida en Colombia por el talentoso Fernando Gaitán.

La fea más bella es otra demostración del extravagante concepto de telenovela anónima que parece aplicar Telefé a su rendidora programación vespertina. Como no hay títulos de crédito ni presentaciones formales (¿un anticipo de lo que será, como en otros casos recientes, el caprichoso manejo de la duración de los capítulos de acuerdo con las necesidades horarias del canal?) hay que recurrir a Internet para conocer detalles elementales e imprescindibles. ¿O a estas alturas ya no importa saber quiénes son los actores y las actrices que interpretan un programa, aunque fuese extranjero?

Sólo gracias a Internet, entonces, sabemos que la poderosa red mexicana Televisa está detrás del proyecto, que Palmira Olguín adaptó el relato de Gaitán con leves variantes respecto del original (en vez de Betty Pinzón, por ejemplo, la protagonista se llama Lety Padilla), y que en el elenco, encabezado por Angélica Vale y Jaime Camil, aparece como curiosidad el popular cantante mexicano José José como el padre de la poco agraciada figura central del relato.

En cuanto a la historia en sí, que tuvo su estreno mundial en la pantalla chica mexicana a fines de enero último, hay que decir que la fidelidad a la fuente original es tan fuerte que con sólo cuidar que no falten las claves que sustentaron el triunfo global de Betty, la fea no habría demasiados problemas para asegurarse un funcionamiento más o menos eficaz y una repercusión razonable y acorde con las expectativas.

Como en la novela fuente, Lety es aquí una competente economista que consigue trabajo en una exitosa productora de films y videoclips (pequeña variante respecto de la empresa de moda y diseño cuyos perfiles fueron tan festejados en el original) y que se irá abriendo camino junto a sus pares o semejantes frente a toda muestra expresa o sutil de discriminación, que en la esencia telenovelesca separaba a ricos y pobres y, ahora, desde el oportuno y hábil giro ensayado por Gaitán, plantea la misma brecha entre los lindos y los feos.

A diferencia de la Ugly Betty norteamericana, en la que el punto de partida original es respetado, pero desde allí se inicia un camino que marca diferencia y se aproxima mucho más a la identidad televisiva de Estados Unidos, en la versión mexicana la fidelidad a la raíz está dada sobre todo por la persistencia de un tono general ligero y humorístico.

Queda al respecto por saber -lo comprobaremos en el transcurrir del relato- si será posible armonizar ese espíritu festivo con la rigidez que suele identificar a las producciones de Televisa. De hecho, en el comienzo de la historia aparecen actores como Carlos Bracho (que encarna al padre del galán), cuyo invariable gesto impostado remite mucho más a la tradición del culebrón clásico que al aire fresco y liviano llegado desde Colombia.

También quedó en claro desde el principio mismo que Angélica Vale, aun reproduciendo los clásicos gestos de la Betty original, puede darle vuelo propio a su Lety , y que las integrantes del Club de las feas que acompañarán a la protagonista en su nueva vida están en condiciones de entregar momentos regocijantes si llegan, como ya se insinúa, a soltarse por completo. De todos modos, a menos que se ensayen caminos propios, siempre queda claro en estos casos que es muy difícil para una copia superar al original.

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