Menos cemento, más madera y arena

Villa Gesell quiere volver a los años sesenta, o por lo menos recuperar las playas extensas y alejar todavía más el ruido de los autos
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12 de noviembre de 2006  

VILLA GESELL.- Una construcción petisa al lado de una muy alta. Una de rojo junto a otra pintada de amarillo patito. El edificio Hola-ola, por ejemplo, en nada se parece a los Gemelos que tiene enfrente. Tampoco al hotel Aloha, que está muy cerca. Ni a la torre Okay que, por lo cordial de su nombre, podría ser igual al hogar Buena Onda, pero que nada tiene de parecido.

Así es el centro de esta ciudad balnearia, heterogénea por donde se la mire, también en materia de turismo: hace décadas conviven aquí, cada verano, miles de familias, parejas y grupos de adolescentes, en una mezcla de tranquilidad y mucho entretenimiento que se mantiene con los años. La imagen al amanecer de un joven llevando facturas y el diario para sus padres es parte del recuerdo vacacional de varias generaciones, como también los fogones, los boliches y el mediomundo en el muelle.

Pero, sobre la costa, la variedad tuvo sus inconvenientes. La proliferación de canchas de paddle, cibercafés, piletas de natación, restaurantes de toda naturaleza y muchísimo cemento redujo la playa. Paradores cada vez más grandes y el mar, en consecuencia, cada vez más cerca: tanta cal y tantos ladrillos achicaron las playas -los médanos dejaron de formarse-, en un impacto ambiental que comienza a revertirse con la implementación del Plan de reconstrucción del frente costero .

Luego de estudios ambientales y varias idas y venidas, se construyó primero una rambla de madera a lo largo de 1500 metros y se prohibió el tránsito de autos frente al mar. Fue el primer paso no sólo para la recuperación de la arena, sino también para volver al sonido de la rompiente en lugar del rugido de los motores.

Este verano comenzará a verse el resultado del segundo gran paso. El fin es convertir todos los balnearios de cemento en establecimientos de madera, sobre pilotes y regidos por medidas estándar, según la norma de calidad en playas Iram/ISO 42100, que contempla pautas para brindar servicios de calidad y ambientalmente sustentables. Los nuevos balnearios tendrán menos superficie -hasta 130 metros cuadrados- y baños gratis para todos. A medida que se vayan terminando las concesiones anteriores (a las últimas les queda un año), las instalaciones se irán derribando para construir las nuevas. Los pilotes ayudarían a recobrar la arena que migró a causa de tanto cemento.

"Parecía una competencia de ladrillos... Nos estábamos quedando sin playa, era urgente que buscáramos una solución", dice a LA NACION el intendente del municipio, Luis Baldo. Según explica, habrá un total de 55 demoliciones y desde enero los visitantes podrán utilizar paradores renovados: serán 23, contra 21 de los viejos. En 2008, estiman, los 50 paradores que finalmente integren la playa tendrán el nuevo formato. "El plan es volver al espíritu de los años sesenta -agrega Baldo-, cuando los establecimientos tenían relación con la naturaleza. Claro que estarán adecuados a las necesidades actuales."

El proyecto no estuvo libre de controversia por parte de concesionarios y gesellinos, que pretendían menos paradores y aún más pequeños. Pero el plan está encaminado y los turistas encontrarán cada vez más playa. En la Municipalidad estiman que se ganarán 60 mil metros cuadrados de espacio público en la costa. Cada establecimiento tendrá su propio estilo y contará con un máximo de 80 carpas. La naturaleza irá haciendo lo suyo para que vuelva a juntarse la arena.

Cuatro patas o cuatro ruedas

Nunca hay que subirse a un caballo llamado Zorro, a menos que uno sepa cabalgar muy bien. Este hermoso animal se rebela con facilidad y avanza a relinchadientes cuando debe seguir, obligadamente, al resto del grupo. Si bien los caballos tienden a ir todos juntos durante los paseos, queda margen, por suerte, para la sorpresa en estas excursiones clásicas gesellinas, cada vez más organizadas.

Algunos de los cuadrúpedos de Anabella no tienen nombre propio, porque su dueña sabe que pronto serán vendidos y no quiere encariñarse. Sin embargo, ninguno de ellos se alquila, en una decisión que es tendencia en la zona: por cuidado de los animales, ellos salen siempre en paseos y con guía. "En algunas salidas realizamos interpretación de la naturaleza y avistamiento de aves. También ofrecemos clases de equitación. Antes venían chicos, también familias experimentadas, que hacían correr a los caballos. Por eso nunca los alquilamos", comenta Anabella, que mantiene abierta su caballeriza -en la zona norte, como la mayoría- todo el año.

Sin lastimaduras vuelven los cuatriciclos, pero algunas empresas decidieron también ofrecerlos sólo para excursiones, y dejar de alquilarlos. Pero las dos modalidades son todavía posibles y las empresas se ubican mayormente en la zona sur.

Las travesías suelen ser para cinco o seis personas, siempre en caravana como norma básica de seguridad. La excursión al Faro Querandí es la más atractiva. A unos 15 kilómetros al sur de Mar Azul, se erige en una reserva natural de dunas, de 5757 hectáreas. La travesía dura tres horas y permite conocer, en el sube y baja de los médanos, un territorio preservado que da indicios del paisaje de la zona antes de la llegada de Carlos Gesell.

Costumbres argentinas

Según encuestas encargadas por la ciudad, la estada promedio de los visitantes, en temporada alta, es de 14,3 noches, y la mayor parte de ellos valora, entre lo más destacado, el formato "desestructurado" del lugar. "No hay que producirse demasiado para salir a la calle", es una de las razones alegadas, a diferencia de zonas más exclusivas. Sólo en diciembre se contabiliza turismo extranjero: el 3 por ciento. Sin embargo, se espera que si prospera el proyecto Aeropuerto del Atlántico (ver Datos útiles), el acceso desde el exterior, a través de la escala en Buenos Aires, sea mucho más sencillo y el destino más tentador.

Los que buscan tranquilidad eligen la zona norte, aunque en muchas calles del centro también se puede encontrar mucho silencio. Más exclusivas, Mar de las Pampas, Mar Azul y Las Gaviotas, que también forman parte del municipio, han logrado vuelo propio y mantienen un ascenso indiscutible.

Los campings han sido siempre una buena opción. Durante el próximo verano, su público habitual no tendrá al Gesell Rock como la propuesta musical más importante, pero habrá recitales de peso en el ex autocine y en Pueblo Límite, donde se instalará The Roxy, con un show por noche durante todo enero, y falta confirmar febrero.

Para algunos se trata del balneario más rockero. Para otros, un clásico para vivir en calma. En clave musical de tanta diversidad, no es casual que la cara oficial de la temporada sea la de Alejandro Lerner. Lógica pura, en una ciudad variada y con armonía, ni tan melódica ni tan rockera.

Datos útiles

Plan de aeropuerto

El Aeropuerto del Atlántico es un proyecto conjunto de Villa Gesell, Pinamar y General Madariaga. El fin es remodelar el aeropuerto actual de Gesell, que funciona con frecuencia baja. La refacción permitiría que suba su categoría y lleguen aviones más grandes. Se está estudiando técnicamente, pero se espera que los trabajos comiencen en 2007.

Dónde parar

Hay una gran variedad de hospedajes, de 70 a 400 pesos por una habitación doble por día. Entre los más exclusivos se encuentra Hostería Tequendama Spa & Resort; www.tequendama.com.ar ; (02255) 466800.

Qué hacer

Cabalgatas Una opción es Cabalgatas La Peregrina, en calle 313 y alameda 201. (02255) 45-7015 / 02267-15407570. Recorrido de una hora: $ 25. Salida nocturna, con picada, mateada y fogón, 45.

Cuatriciclos Se alquilan por día, por 250 a 350 pesos, según el vehículo y la agencia. La travesía al faro que ofrece ATV es de tres horas y cuesta 140 pesos en vehículo mediano. Informes: (02255) 468161.

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