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El jueves falleció el economista que confrontó a Keynes y se transformó durante cuatro décadas en un paladín del libre mercado

Formuló y defendió con vehemencia la idea de que los Estados tienen la obligación de mantenerse fuera de la economía
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19 de noviembre de 2006  

NUEVA YORK ( The New York Times).- Milton Friedman, el gran maestro de la teoría económica del libre mercado en la era de posguerra y una fuerza fundamental en el movimiento de las naciones hacia la reducción del Estado y una mayor dependencia de la responsabilidad individual, murió el jueves. Tenía 94 años y vivía en San Francisco.

Sus colegas conservadores y liberales por igual veían en Friedman, premio Nobel, uno de los principales académicos económicos del siglo XX, a la par de gigantes como John Maynard Keynes y Paul Samuelson.

Levantando el estandarte del conservadurismo económico, Friedman encabezó el cuestionamiento a las teorías santificadas de Lord Keynes, el británico que sostenía que los gobiernos tenían el deber de ayudar a las economías capitalistas en períodos recesivos y de evitar que los períodos de boom resultaran en una explosión inflacionaria. De acuerdo con la visión de Friedman, los gobiernos tienen la obligación opuesta: de mantenerse fuera de la economía y permitir que el libre mercado haga su tarea.

La única palanca económica que Friedman admitía en manos del gobierno era la del control de la oferta monetaria, una visión monetarista que era mal vista cuando la abrazó en la década de 1950. Tuvo un logro destacado, al predecir la combinación sin precedente de desempleo e inflación en ascenso que se conoció como estanflación. Su trabajo lo llevó a obtener el Premio Nobel en Ciencias Económicas en 1976.

El profesor Friedman también alimentó el ascenso de la escuela de Chicago de economía, un grupo conservador dentro del departamento de economía de la Universidad de Chicago.

Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, dijo de Friedman en una entrevista el martes: "Desde un punto de vista de más largo plazo, son sus logros académicos los que tendrán importancia más duradera. Pero no restaría importancia al profundo impacto que ya ha tenido en las ideas del público estadounidense".

Para Greenspan, Friedman llegó en momento oportuno. El consenso keynesiano entre los economistas, dijo -el que había funcionado bien en la década de 1930- no podía explicar la estanflación de los años setenta. Pero también dijo que Friedman impuso un argumento político más amplio: que para tener libertad política hay que tener libertad económica.

Friedman tenía gran capacidad para comunicar ideas complicadas de maneras simples y lúcidas. Era el puente entre el mundo académico y el popular, y su mayor impacto fue resultado en gran medida del hecho de que predicaba el "evangelio" del capitalismo que encajaba con la autopercepción de los estadounidenses. Empujaba sobre una puerta abierta.

Milton Friedman había nacido en Brooklyn el 31 de julio de 1912, el último de cuatro hijos de Jeno Friedman y Sarah Landau Friedman. El padre murió cuando el joven Milton estaba en su último año en la Rahway High School. Friedman luego fue mozo en restaurantes y empleado de tiendas para complementar la beca que había ganado en la Rutgers University a la que ingresó en 1929, año en el que comenzó la Depresión.

Una serie de accidentes

Friedman atribuyó su éxito a "accidentes": que sus padres adolescentes inmigraran de Checoslovaquia; la habilidad de un profesor de geometría de la escuela secundaria que le permitió ver belleza en las matemáticas; la obtención de una beca en Rutgers y tener allí como profesores a Arthur F. Burns y Homer Jones. En su primera clase de teoría económica en Chicago, se benefició con otro accidente: en clase estaba sentado junto a Rose Director. Eso modeló toda su vida, según declaró. Se casó con Director seis años más tarde. Y ella, luego de convertirse en importante economista por derecho propio, ayudó a Friedman a elaborar sus ideas y mantener su rigor intelectual.

En los primeros dos años de la II Guerra Mundial, Friedman fue economista en la división de impuestos del Departamento del Tesoro. Después de la guerra, volvió a la Universidad de Chicago; se graduó de profesor titular en 1948 y comenzó su campaña contra la economía keynesiana. Robert M. Solow del MIT, premio Nobel, que a menudo estuvo en desacuerdo con Friedman, lo llamó uno de los más grandes polemistas de todos los tiempos. Su estilo burlón enfurecía a sus oponentes.

A comienzos de la década de 1950, Friedman comenzó a "querer hacer andar un caballo que parecía muerto", como dijo más tarde Alan Water, el principal asesor económico de Thatcher. El caballo que la mayoría de los economistas creían muerto era la teoría monetarista: que la oferta de moneda en circulación y accesible en los bancos era la fuerza dominante -o, de acuerdo a Friedman, la única fuerza- que debía usarse para modelar la economía. En su libro de 1963, A monetary history of the United States, 1867-1960 , que escribió junto con Ana Jacobson Schwartz, Friedman compiló estadísticas para sostener su teoría de que las recesiones, igual que la Gran Depresión, habían sido precedidas de caídas en la oferta monetaria. Y sostuvo que lo que causaba inflación era el exceso de oferta monetaria.

A fines de los 60, Friedman usó su conocimiento para calcular que los programas estatales keynesianos tenían el efecto de incrementar de manera constante la oferta monetaria, práctica que con el tiempo se volvía peligrosamente inflacionaria.

Aunque ayudó a provocar la rebelión conservadora después de la II Guerra Mundial, tuvo poca o ninguna influencia en las administraciones de los presidentes Dwight D. Eisenhower, Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon.

Pero entonces, después de la estanflación de la década de 1970, con las herramientas keynesianas aparentemente quebradas o fuera de moda, y con Ronald Reagan rumbo a la Casa Blanca, llegó la hora de Friedman. Su poder e influencia fueron reconocidos y celebrados en Washington.

Con su esposa en 1978 editó un libro de interés general de gran venta, Free to choose (´Libre para elegir ), y salió de gira predicando que la regulación y la interferencia estatal era la ruina y lo que ahogaba el mercado libre y la sociedad moderna. En 1983, luego de jubilarse de su actividad docente, se convirtió en miembro de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford.

El profesor Robert Solow del MIT, también premio Nobel, y otros economistas liberales continuaron cuestionando las teorías de Friedman. ¿Acaso el presidente Reagan y, por extensión, el profesor Friedman no recurrieron a medidas keynesianas una vez en el poder?

"El boom que duró de 1982 a 1990 fue orquestado por la administración de Reagan de un modo keynesiano directo, aumentando el gasto y bajando los impuestos, un caso clásico de un déficit fiscal expansivo", dijo Solow. "Para ser justo con Milton, sin embargo, hay que decir que uno de los motivos por los que el quería una rebaja de impuestos era para imponer el recorte del gasto que el esperaba que ello impusiera."

Friedman siguió siendo la luz que guió a los conservadores estadounidenses. Fue él quien aportó la teoría económica detrás de las "recetas para la acción" para la victoria de los republicanos en las elecciones parlamentarias de 1994, como dijo el que fuera en un tiempo su profesor, Jacob Viner.

Para entonces, Friedman también se había convertido en un gigante de la economía a nivel internacional. Fue duramente criticado por su papel como guía intelectual en asuntos económicos del régimen militar de Chile, surgido del golpe a comienzos de 1970 contra el presidente democráticamente elegido, Salvador Allende. Pero para Friedman eso sólo fue un bache en el camino.

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