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La 25: Rock and roll del país

La 25 ofreció su primer recital en solitario en Ferro el sábado pasado ante 10 mil personas. Junior & Co. sonaron deslucidos, pero ni ellos ni sus fans lo notaron.
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28 de noviembre de 2006  • 17:17

"¡Dale! ¡Dale! ¡Mandale rock!", pedía (y exigía) un fanático de La 25 desde el campo de juego de Ferro cuando habían pasado 50 minutos del show de Barrios Bajos, y los de Quilmes no salían al escenario. No reparó que este recital para Junior y los suyos era distinto.

Es conocido el pasado futbolístico de gran parte de los quilmeños: como sí todavía estuviesen en aquellos tiempos de cortos, medias, botines y vestuario, demoraron mucho en salir a su primer recital en un estadio de fútbol como acto principal (en febrero, en la visita de los Rolling Stones, fueron una de las bandas teloneras). Para darle aún un tinte más de cancha a la banda y su público, la cámara que los acompañó desde los camarines reproducía en una pantalla imágenes similares a las que se pueden ver en las presentaciones de Fútbol de Primera cuando los equipos van camino al "verde césped".

Y así La 25 surgió para hacer una larga lista de temas donde predominaron los de su último disco, Mundo Perfecto, junto con invitados como El Mono y Mafia de Kapanga, Alejandro Sokol de Las Pelotas y Ray Fajardo de El Otro Yo, entre otros. Frente a 10 mil personas, el set desnudó las falencias de La 25 en cuanto a composición y prolijidad. Todo parece una copia a algo. Quieren ser como Sus Majestades Satánicas pero no les sale. Entonces buscan sonar como Viejas Locas, Callejeros o cualquier otra banda que entre en la categoría de rock barrial rolinga ricotero, y tampoco encuentran un rumbo con la superpoblación de instrumentos en el escenario, algo innecesario si todos estos son ejecutados a destiempo. En vez de sumar, restan, y el resultado es deslucido, algo que ni ellos ni sus fans parecen percibir.

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