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Tensión en Paraguay ante rumores de golpe

Hubo movilización de tanques y tropas; Oviedo sigue preso.
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31 de enero de 1998  

ASUNCION.- Paraguay fue sacudido ayer por fuertes rumores de golpe de Estado, tras versiones de una inminente liberación del general retirado Lino César Oviedo y movimientos de tanques, aviones y tropas del ejército.

El desplazamiento de efectivos militares se produjo en ausencia del presidente Juan Carlos Wasmosy -que debió regresar de urgencia de un viaje oficial a América Central y después de que el juez civil Angel Cohene se hiciese cargo de un "hábeas corpus reparador" en favor de Oviedo, lo que parecía ser el preludio de su puesta en libertad, tras 45 días de prisión.

Luego de conocerse esta decisión judicial a través de los medios de comunicación, la seguridad de la Primera División de Infantería, donde está recluido Oviedo, fue reforzada por efectivos militares y policiales.

Al mismo tiempo, las emisoras de radio informaron acerca de que al menos una docena de tanques se dirigía a Asunción desde la unidad mecanizada de la Caballería en Cerrito, al norte de la capital, y que algunos aviones de combate y helicópteros volaban en el cielo asunceño.

Además de estos hechos, los rumores de un eventual golpe de Estado aumentaron por una reunión no prevista del vicepresidente, Angel Roberto Seifart, con altos mandos militares paraguayos.

Seifart, quien ejercía interinamente la presidencia porque el jefe de Estado se encontraba en el exterior, citó en la comandancia de las fuerzas armadas a los generales Silvio Rafael Noguera, comandante de las fuerzas militares, y Evaristo González, jefe del ejército, entre otros mandos castrenses.

Al parecer, Seifart, que en numerosas ocasiones ha expresado su apoyo a Oviedo, quería conocer por los propios militares la situación del ex jefe del ejército y candidato a la presidencia por el Partido Colorado (oficialista), pero tras finalizar el encuentro no se informó sobre lo tratado.

Las versiones de la posibilidad de un quiebre institucional también subieron de tono cuando el juez Cohene, que por la mañana decidió dar trámite al hábeas corpus, se presentó en la Primera División de Infantería para una visita de observación sobre la situación en que se encuentra recluido Oviedo.

Sin embargo, no pudo cumplir con su cometido, ya que en ese lugar fue notificado de que un tribunal de apelaciones lo había apartado del caso, por lo cual Oviedo deberá seguir detenido.

Seifart, por su parte, por la tarde tranquilizó a la ciudadanía en una comunicación radial, al asegurar que "no hay golpe en puerta".

Además, el vicepresidente aclaró que el desplazamiento de tanques y de aviones posiblemente se debía a los preparativos para los festejos por el aniversario del derrocamiento del ex dictador Alfredo Stroessner (en el poder desde 1954 hasta 1989), que se conmemora el próximo 3 de febrero.

Todos estos hechos se produjeron en momentos en que el presidente Wasmosy regresaba de urgencia a Asunción, tras una visita oficial a Honduras, Costa Rica y El Salvador.

Oviedo, que se encuentra detenido desde hace 45 días, está procesado por un Tribunal Militar Extraordinario por una intentona golpista en abril de 1996, cuando se negó a ser relevado de la comandancia del ejército y exigió la renuncia de Wasmosy.

Además, el otrora hombre fuerte de la milicia paraguaya afronta otros juicios en la justicia civil, entre ellos uno por "rebelión y sedición" por los sucesos de hace dos años.

Un país sumido en la confusión

En la medida en que se acercan las elecciones generales en Paraguay, fijadas para el 10 de mayo próximo, aumenta el grado de confusión que vive un país cuya dirigencia no encuentra salida a la crisis producida desde que Lino César Oviedo ganó la interna y pasó a ser candidato del Partido Colorado.

Ello ocurrió en octubre del año último. Victorioso, el ex jefe del ejército -un exótico personaje comparado con Abdalá Bucaram, el depuesto presidente ecuatoriano- mal visto en Washington según voceros del Departamento de Estado, inició los aprestos para volver a imponerse a los adversarios que le disputarán la presidencia de la república, surgidos de una alianza de liberales y miembros del Encuentro Nacional.

Pero no pudo hacerlo: tras visitar a Carlos Menem en Buenos Aires y a Julio María Sanguinetti en Montevideo (en cambio no fue recibido por Fernando Cardoso en Brasilia), Oviedo, acusado en Asunción de haber faltado el respeto al presidente Juan Carlos Wasmosy, evitó su apresamiento y tuvo que vivir casi dos meses en la clandestinidad. Luego se entregó para cumplir un arresto disciplinario de 30 días.

El intríngulis político-jurídico-institucional armado desde entonces, no puede ser descifrado ni por el más esclarecido analista. En efecto: el Tribunal Electoral Nacional proclamó su triunfo en la interna, pero el propio partido todavía no lo acepta de candidato. La gente que lo votó lo sigue apoyando ciegamente: cientos de automóviles circulan por rutas del país con leyendas "Lino ´98".

Según fuentes informadas, en Asunción en estos momentos nadie tiene nada en claro y no se escuchan conceptos razonables para superar la peligrosa crisis.

Vivir en Paraguay hoy implica soportar un clima público donde las acusaciones injuriosas son cosas de rutina, conversaciones privadas entre figuras de la política y del empresariado se graban primero en la compañía telefónica estatal y luego se difunden en cualquier radio, hay una generalizada inseguridad, varios bancos y financieras cerraron dejando un tendal de damnificados, el valor del guaraní, comparado con el dólar, se viene en picada, aumenta el desempleo y el éxodo rural.

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