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Doce meses sonoros

Durante 2006, el público acompañó las variadas propuestas de la música popular y agotó las localidades para los shows con una pasión que nunca se había visto en el país
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28 de diciembre de 2006  

Las inagotables funciones de Ricardo Arjona en el Luna Park; el imparable regreso de Andrés Calamaro; el tango adueñándose de las últimas funciones del Teatro Colón antes de su cierre por refacciones; el regreso de Mercedes Sosa y el Dúo Salteño al festival de Cosquín; el año de Sabina, que en dos visitas cantó en teatros y estadios y un rock cada vez más "grande" son algunas de las características de este año que termina.

2006 dejó seguramente más que satisfechos a los productores de espectáculos en vivo, ya que no sólo tuvieron la alegría de ser finalmente exentos del IVA, sino que además vieron volar las localidades. Joaquín Sabina (sólo en Buenos Aires ofreció ocho shows en el Gran Rex y debió regresar para dos funciones en Boca) y Ricardo Arjona (36 shows en el Luna Park y actuaciones en el interior) son los ejemplos más claros de este fenómeno. Pero no fueron los únicos datos. De los conciertos en estadios, las entradas para ver a los Rolling Stones, U2 o Shakira se agotaron varios meses antes de cada recital (aunque luego los productores mágicamente sacaran de la galera más tickets) y, para los shows de Robbie Williams en River, se vendieron 37.680 en sólo 24 horas.

Generaciones tangueras. Por el lado del tango, fue un año para afianzar la amplitud generacional que hoy muestra el género y el desarrollo de corrientes alternativas que se inspiran en esta música.

Por otro lado, el cierre del Colón por refacciones, hasta 2008, hizo que los tres últimos meses de su programación contemplara la reunión de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, el festejo de los 50 años de carrera de Leopoldo Federico, la presentación del cantaor español Miguel Poveda con la típica de Rodolfo Mederos, la Selección Nacional del Tango y la presentación del disco Café de los Maestros . Claro que no sólo de consagrados y veteranos se nutrió la agenda local. El último festival Buenos Aires Tango incluyó en su grilla a los nuevos compositores de música instrumental y grupos y solistas cuya propuesta no es tradicional. La frutilla del postre sera el concierto de fin de año que se realizará el domingo, a las 19, en el Obelisco. La Orquesta Filarmónica del Teatro Colón tocará un programa tanguero con dirección de Daniel Barenboim y con Leopoldo Federico como invitado.

Rock "grande" . Si el tango mostró el creciente cruce generacional, el rock pareció ponerse cada vez más "grande". Los principales shows internacionales estuvieron protagonizados por veteranos de la ruta con los Rolling Stones y U2 abriendo una temporada que también trajo a Iggy Pop, Santana, Patti Smith y Deep Purple.

2006 fue el año de una nueva consagración para Bob Dylan que, con su álbum Modern Times, logró colocarse en los primeros puestos de los rankings y fue elegido como "el" disco del año. También del "regreso" virtual de los Beatles, con el disco Love , banda de sonido del espectáculo del Cirque du Soleil armada por George Martin y su hijo Giles.

En el plano local, la mirada hacia el pasado fue recurrente y, con la excusa de los 40 años del rock nacional, se editó Escuchame entre el ruido , proyecto de la Secretaría de Cultura de la Nación que capitaneó Lito Vitale que, entre sus versiones, trae la de "El salmón" de Calamaro, por el Indio Solari.

Calamaro ha sido también palabra clave de estos 12 meses: editó un álbum de tangos, Tinta roja ; otro, El palacio de las flores, junto a Litto Nebbia y un DVD con su actuación en Obras de 2005; hizo dos conciertos en el club Ciudad con Ariel Roth; y salió el tributo, Calamaro querido!, que se convirtió en un éxito de ventas.

Los otros grandes solistas locales editaron disco: Gustavo Cerati, Ahí vamos; Fito Páez, El mundo cabe en una canción, Spinetta, Pan, y Vicentico, Los árboles.

Las dificultades para tocar por la falta de una legislación clara sobre habilitaciones de lugares para escuchar música han continuado, efecto residual de la tragedia de Cromagnon. Paradójicamente, los que crecieron varios peldaños en su nivel de convocatoria fueron los hijos de ese rock "futbolizado" que dejó las bengalas. Jóvenes Pordioseros giró por todo el país, La 25 volvió a cerrar una temporada con un show en Ferro, Los Gardelitos tocaron en la cancha de All Boys y luego hicieron tres Obras, mientras que los rosarinos de Cielo Razzo se presentaron en dos oportunidades en el templo del rock.

¿Las bandas? Los Piojos no editaron disco pero sí DVD, telonearon a los Rolling Stones y protagonizaron una serie de conciertos sin promoción en el Luna Park; La Renga tocó una sola vez, en Mar del Plata, y sacó un disco nuevo (el doble Truenotierra ) y un DVD, En el ojo del huracán.

Música flexible. En materia artística, la música popular se mostró más flexible a los intercambios musicales y, por qué no decirlo, al corrimiento de los géneros. Todo sonó mucho más desprejuiciado y mezclado tanto en el folklore, el tango y la canción pop. Grupos como los Cocineros y Anetol Delmonte dieron la nota junto a la creciente aparición de orquestas estilo Kusturica o de salón como las de Tomi Lebrero, Pablo Dacal y Alvi Singer, que estuvieron tamizados por diversos estilos sin casarse con ninguno.

Los géneros fueron subvirtiendo a los artistas y no al revés. Así la canción popular ganó en audacia y si Raly Barrionuevo hizo un pie en un nuevo templo del rock como el Teatro de Flores, que demostró la cercanía generacional entre las tribus que escuchan rock y las que escuchan chacareras; Peteco Carabajal terminó de dar la nota invitando a tocar en su último disco a Charly García. En el interior el folklore no dejó de producir nuevos talentos con temas propios, como Bruno Arias y Ramiro González, o mixturas con el rock como Semilla y Humahuaca Trío.

Entre los clásicos del género, Víctor Heredia repuso su obra Taki Ongoy a veinte años de su estreno; Liliana Herrero siguió abierta a tocar con todos (Teresa Parodi, Iaies y el Mono Fontana), y hasta Raúl Barboza y Oscar Edelstein realizaron un proyecto conjunto que rompió barreras, géneros y prejuicios.

Consolidación jazzera. Este año se produjo el primer intento real de pasar de los ambientes de los clubes al teatro; como el primer festival de jazz que hizo el ND/Ateneo en marzo que captó la atención del público con una programación sólida con Joe Lovano, Egberto Gismonti, Alex Acuña y el Zimbo Trío, entre otros. Pero la sorpresa del año fue la orquesta de Mariano Otero que, con 13 lunes en La Trastienda, marcó un récord.

La composición sigue siendo el sello del jazz porteño, aunque no hubo este año demasiadas sorpresas; quizá dentro de las excepciones podrían mencionarse al pianista Nicolás Sorín y al guitarrista Alejandro Demogli, ambos venidos de los Estados Unidos con proyectos diferentes (el de Sorín muy cercano al camino que sigue Guillermo Klein) y el del novel guitarrista Tomás Becú.

Las cabezas del jazz local -Ernesto Jodos, Enrique Norris, Pepi Taveira y Ricardo Cavalli, por nombrar algunos-, no sacaron discos, salvo Norris, casi sobre el final del año, y las expectativas se trasladaron por fuerza al año próximo.

Shows para recordar

  • U2. River Rolling Stones. Playa de Copacabana, Brasil.
  • Iggy Pop & the Stooges. Festival Pepsi Music
  • Patti Smith. Festival BUE
  • Catupecu Machu. Festival Pepsi Music
  • Calamaro-Rot. Club Ciudad
  • Carlos Aguirre-Jorge Fandermole. La Trastienda
  • Acá Seca. La Tratienda
  • Camille. La Trastienda
  • Presagio. Festival de Cosquín
  • Discos destacados

  • Modern Times - Bob Dylan.
  • Love - Beatles.
  • Ahí vamos - Gustavo Cerati.
  • Matiné - Gustavo Mozzi.
  • Mucha mierda - Orquesta Típica Fernández Fierro.
  • Esencia - María y Cosecha.
  • En vivo. Vendome - Juan Falú.
  • - Caetano Veloso.
  • Sistema Nervioso Central - Estelares.
  • Ringleaders of the Tormentos - Morrissey.
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