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La desmesura de El matadero en la mirada de Carlos Alonso

Son 21 dibujos y acuarelas que integraron la edición de Centro Editor de 1966
Loreley Gaffoglio
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23 de enero de 2007  

En un esfuerzo poco frecuente, la totalidad de la serie de ilustraciones originales con las que Carlos Alonso narró en imágenes El matadero, de Esteban Echeverría, ha sido reunida completa y hoy puede ser admirada en un solo lugar.

La Fundación Alon para las Artes (Viamonte 1465, piso 10), que preside Jacobo Fiterman, puede darse este tipo de lujos: intercalar esas potentes 21 tintas y acuarelas fechadas en 1963, acompañarlas de citas de un ensayo de José Pablo Feinmann sobre el tema y así recrear, por primera vez desde las obras originales, la polaridad ideológica que se desencadenó durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

Además de exhibir la versión plástica de las escenas narradas por Echeverría como alegoría de la violencia entre unitarios y federales, la fundación lanzó una impecable reedición de aquella edición ilustrada de este clásico de la literatura argentina que publicó el Centro Editor de América Latina en 1966.

Secretario de Obras Públicas en la era alfonsinista y uno de los fundadores de arteBA -fue su presidente por más de una década-, el ingeniero Fiterman es el mayor coleccionista de la obra de Carlos Alonso. Su fundación de apoyo e investigación para las artes plásticas atesora casi 200 obras del pintor mendocino radicado en Unquillo. Entre ellas, series completas de las ilustraciones con las que este referente del arte político aportó su voz plástica para recrear la Divina comedia ; el Quijote ; el Martín Fierro ; los poemas de Neruda; Romances del río seco, de Lugones; Mademoiselle Fifi, de Maupassant, y Yo, el Supremo, de Roa Bastos, entre otros clásicos. En total son 120 obras, que en septiembre integrarán una muestra antológica de las ilustraciones de Alonso en el Centro Cultural Recoleta.

Pero ahora la atención se centra en las vívidas imágenes de aquel cuento inaugural del realismo en el Río de la Plata, que el poeta Juan María Gutiérrez publicó veinte años después de la muerte de Echeverría.

La muestra -que puede verse hasta el 2 de marzo, de 14 a 19- comienza con dos encendidas acuarelas, vistas panorámicas del célebre matadero de la Convalecencia: sangre por doquier, reses en el suelo, matarifes a caballo, mezclados con los animales como en una batalla campal, dan cuenta de la ceremonia de sangre, la actitud depredadora de la faena cotidiana y la dominación por el terror con que Echeverría, sin eufemismos, parangona al régimen federal.

A la manera de Goya, con delgado trazo negro, de pulso como nervioso, Alonso se detiene en la fisonomía de Matasiete, el matarife ignorante y regordete que decide sobre la vida o muerte de una res y que, a su vez, alude a las huestes de los gauchos matreros que apoyaban a Rosas.

Sin pudores, el matarife viva al Restaurador a partir de una pancarta donde se leen los clásicos axiomas que identificaban a los rojo punzó: "¡Nuestro Ilustre Restaurador. Viva la Santa Federación!".

La Mazorca, esa sociedad popular restauradora del orden, aparece también representada. Es la cohorte que en los dibujos de mayor dramatismo somete a un joven unitario a todo tipo de castigos.

Hay otras escenas de similar intensidad y desmesura, donde la brutalidad de los faenadores se convierte en una corte que interroga y demanda las respuestas que el joven adversario se negará a brindar. Antes morirá de rabia, pero Alonso pasa por alto ese desenlace para concentrarse, una vez, en la iconografía de la historia del arte: toma elementos de la Lección de Anatomía, de Rembrandt, para colocar al indómito unitario sobre una camilla, en clara alusión a que su cuerpo se ha transformado en materia de estudio y observación.

El artista concluye las ilustraciones del relato de Echeverría con el rostro de Rosas, de perfil, que se impone ante un brioso toro cuyo final no será otro que la muerte.

Una tarea múltiple

  • Nacida a fines de 2005, con un patrimonio de 600 obras de arte latinoamericano moderno y contemporáneo, la Fundación Alón para las Artes promueve la investigación en artes visuales, edita y difunde sus propios trabajos historiográficos, pone a disposición del público su archivo y biblioteca y organiza exposiciones. Desde su apertura mostró la producción de Juan Batlle Planas, Matilde Marín y Marcelo Bonevardi. Durante este año tiene programadas muestras del conceptualista Horacio Zabala (marzo) y de los maestros Miguel Carlos Victorica (julio), Enrique Policastro (octubre) y Carlos Alonso (septiembre).
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