Suscriptor digital

Una radiografía de la pésima calidad de las instituciones

De los 29 parámetros medidos, la Argentina se destaca sólo en uno
Adrián Ventura
(0)
28 de enero de 2007  

Uno de los rubros donde la Argentina saca las peores calificaciones es el de la calidad de las instituciones: de los 29 ítems evaluados fallamos en 27, en otro estamos en un discreto puesto intermedio y apenas nos destacamos en uno.

La importancia del estudio realizado por el Foro Económico Mundial en esta materia es que nos permite ver una radiografía de la inseguridad jurídica.

Ese concepto es un latiguillo habitual de las conversaciones políticas y económicas y parece algo abstracto y poco mesurable, pero se vuelve algo muy tangible cuando vemos las notas que la Argentina obtiene en materia de transparencia del Gobierno, eficiencia del Congreso, independencia de la Justicia, corrupción política, libertad de prensa plena y ética empresaria.

De más está decir que los países que siempre obtienen las mejores notas (la calificación optima es 7) son los europeos, Estados Unidos y algunas naciones asiáticas.

Si se miran las calificaciones sobre las instituciones políticas, los resultados son categóricos:

  • Mayor confianza en la honestidad de los políticos: Singapur, 1° (6,3 puntos); Chile, 21° (3,8); la Argentina, 115° (1,5).
  • Mayor independencia judicial: Alemania, 1° (6,5); Uruguay, 37° (4,9); la Argentina, 115° (2,2).
  • Mayor respeto del derecho de propiedad: Alemania, 1° (6,8 puntos); Chile, 30° (5,5); la Argentina, 121° (2,9 puntos).
  • Mayor imparcialidad de los funcionarios, a la hora de decidir sobre políticas y contratos con empresas: Nueva Zelanda, 1° (5,6); Uruguay, 22° (4,0); Argentina, 115° (2,2 puntos, porque los funcionarios favorecen a las empresas mejor conectadas con el poder, según la evaluación).
  • Eficacia del Congreso para solucionar los problemas: Singapur, 1° (5,9); Chile, 42 (3,9); Argentina, 119° (1,9).
  • El Gobierno usa el presupuesto adecuadamente, para prestar buenos bienes y servicios: Singapur, 1° (5,9); Chile, 20° (4,3); Argentina, 106° (2,5).
  • La burocracia pública no tiene peso para hacer negocios: Islandia, 1° (5,3); Chile, 21° (3,8); la Argentina, 104° (2,5).
  • Países en los que la prensa no sufre censura o represalias por las notas que publica: Alemania, 1° (6,8); Perú, 16° (6,3); Argentina, 105 (3,7).
  • Las contribuciones legales de las empresas a los partidos políticos no tienen influencia a la hora de tomar decisiones de gobierno: Singapur, 1° (6,2); Chile, 17° (5,3); la Argentina, 117° (3,1).
  • No es habitual que los partidos reciban aportes ilegales: Singapur, 1° (6,7); Chile, 28° (5,3), Argentina, 116 (3,1).
  • También juntamos muchos aplazos en las materias que vinculan al Gobierno con las empresas:

  • El Gobierno, cuando decide cambiar una política, informa suficientemente a las empresas, es decir, no los sorprende: Dinamarca, 1° (6,1); Chile, 24° (5,0); Argentina, 115 (2,9).
  • Eficacia del sistema legal para defender al sector empresario frente a decisiones arbitrarias del Gobierno: Dinamarca, 1° (6,6); Costa Rica, 32° (4,9); Argentina en el puesto 110° (con 2,6 puntos).
  • Casi nunca pagan sobornos las empresas, para obtener beneficios del Gobierno: Islandia, 1° (6,7); Chile, 17° (5,8); Argentina, 111° (3,4 puntos, lo que indica que se pagan sobornos con mucha más frecuencia que en aquellos países).
  • No se pagan sobornos para obtener sentencias favorables: Islandia, 1° (6,9), Costa Rica, 24° (6); Argentina, 98° (3,6 puntos, porque se pagan más sobornos).
  • Nunca se pagan sobornos para obtener licitaciones: Islandia, 1° (6,7); Chile, 24° (5,5); la Argentina, 104° (3,1 puntos, porque aquí se pagan más sobornos que en esos Estados).
  • Las empresas no pagan coimas al Gobierno para que perjudique a la competencia: Islandia, 1° (6,9), Chile, 21° (5,8), Argentina, 79° (3,9).
  • Inseguridad y terrorismo

    Una de las pocas notas buenas que obtiene el país es en la baja amenaza del terrorismo, mientras que trepamos a una posición intermedia en la tabla a la hora de evaluar los riesgos que imponen las mafias a las empresas. Ni el terrorismo, ni las mafias son riesgos graves en nuestro país. Pero el resultado se desvanece cuando se habla de la incidencia que tiene la inseguridad y la ola de violencia en los negocios:

  • La amenaza del terrorismo en su país no impone significativos costos a las empresas para hacer negocios: Finlandia, 1° (6,3); Uruguay, 2° (6,2); Argentina, 12° (5,9).
  • No hay riesgo de crimen organizado ni mafias en: Islandia, 1° (6,8); Chile, 14° (6,2); Argentina, 89° (4,0).
  • Las empresas no tienen costos significativos para protegerse del crimen común y de la violencia: Islandia, 1° (6,8); Chile, 55° (4,6); en cambio sí pagan mayores costos en la Argentina, 106° (2,9).
  • Etica empresaria

    Nadie puede arrojar la primera piedra. Si miramos directamente el mundo empresario, veremos que las cosas no andan mucho mejor, según lo indican algunos de los rubros que incluye el informe.

  • Los empresarios de Finlandia son los que tienen mejor comportamiento ético, cuando entran en contacto con el gobierno (6,7); Chile, 18° (5,6); Argentina, 102° (3,5).
  • Los accionistas minoritarios de las empresas están mejor protegidos en Suecia (6,4), mientras que Chile está en el puesto 25° (5,2) y, la Argentina, en el puesto 100 (3,6).
  • En cambio, a la hora de evaluar la transparencia de las auditorías contables que se hace sobre las empresas, el Reino Unido está en el primer lugar (6,5); Chile, 29° (5,5) y la Argentina, sí, logra trepar hasta la mitad de la tabla, quedando en un discreto puesto 75° (4,3 puntos).

    Un problema cultural

    La cuestión no es sólo numérica, pues pueden extraerse varias conclusiones importantes:

  • No hay que endigarle la culpa de todos estos resultados al Gobierno. La Argentina, por más haya perdido varios puestos en la clasificación general entre 2006 y 2007, no llegó a donde está por casualidad ni tampoco el deterioro se produjo sin que la sociedad haya tenido algo de culpa.
  • El desarrollo tecnológico, la infraestructura, la calidad de la educación y del servicio de salud dependen, en cierta medida, de la capacidad económica de un país. Los gobiernos podrían dar esa excusa para sostener que no estemos en puestos más relevantes. Pero la calidad institucional no depende de temas económicos o financieros -por más que influya notablemente en ellos- sino de la voluntad de todos en cumplir con las leyes.
  • Por eso, lo que esos índices nos muestran es que el Gobierno y también la sociedad -incluido algún sector empresario- no tiene apego por las normas y las instituciones.

    ADEMÁS
    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?