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El Gobierno detalló por qué objeta la venta de Transener

Dice que un fondo de inversión no es compatible con el manejo de un servicio público
Francisco Olivera
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10 de febrero de 2007  

El organismo que regula los servicios eléctricos en la Argentina sostiene que Eton Park -el fondo de inversión norteamericano que ya pagó parte de la compra del 50 por ciento de la transportista Transener a Petrobras, pero que no cuenta con el apoyo del Gobierno para la operación- tiene tiempos de inversión que no son compatibles con la actividad energética. Por lo tanto, objeta la adquisición.

Es el argumento que esgrime la carta que el Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE) le envió a la Secretaría de Defensa de la Competencia, documento a cuyo contenido tuvo acceso LA NACION. El ENRE cuestiona que Eton Park -que pagó en agosto pasado un adelanto de 20 millones de dólares a Petrobras para quedarse con Transener, en una operación prevista de 54 millones- sea un fondo de inversión y no una empresa ligada al sector energético.

"Los fondos -dice el texto- son vistos como asociados a especulaciones sobre los movimientos del valor de mercado de las cuotas partes que representan el capital accionario, y alejadas del compromiso con la gestión de la actividad específica [...]. Las expectativas del fondo de inversión no ponderan del mismo modo que el accionista involucrado en la actividad las vicisitudes específicas de la misma."

Ayer por la mañana, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, explicó que lo único que hacía la Casa Rosada era atender la postura del ENRE: "Esta no es la postura del Gobierno, sino la del Estado expresada a través del ENRE y de la Secretaría de Defensa de la Competencia".

El ENRE es un organismo autónomo que exhibe una particularidad: no tiene presidente desde hace tres años, tras la renuncia de Juan Antonio Legiza, elegido en los 90 por concurso. Hoy, Ricardo Martínez Leone, vicepresidente, y un directorio conducen la entidad. Fuentes oficiales dijeron a LA NACION que, más allá de lo expresado por De Vido, es el Gobierno el que rechaza la venta. "No tienen experiencia", dijeron en un despacho oficial.

La sociedad deseada

En concreto, lo que quiere la Casa Rosada es que el comprador sea la estatal Enarsa, creada por Néstor Kirchner, asociada a Electroingeniería SA, una empresa que ha ido cobrando relevancia en los últimos tres años.

Electroingeniería tiene como vicepresidente a Gerardo Ferreyra, ex militante de la izquierda de los 70 e ingeniero graduado en la Universidad de Córdoba que se encarga de las negociaciones con el Poder Ejecutivo.

Esta vez, el ENRE coincidió exactamente con el Gobierno: Transener debería estar manejada por operadores que no tuvieran una rentabilidad rápida como objetivo, sino que permanecieran determinado tiempo en un negocio considerado estratégico y que es un servicio público.

Dice el texto enviado a Defensa de la Competencia: "La concentración en una actividad, en este caso del transporte de energía eléctrica, difícilmente pueda dar respuesta a la disimilitud de expectativas de los dispersos aportantes de fondos genuinos que concurren a un fondo atraídos por la propuesta de riesgos diversificados. Si bien los fondos de inversión pueden cumplir los requisitos de identidad y estructura corporativa, presentan dificultad en cuanto a acreditar antecedentes sectoriales, porque su propia naturaleza les facilita cierto desarraigo".

Luego indica que "el núcleo de sus negocios está constituido por la búsqueda de oportunidades para las que disponen de recursos financieros", por lo cual, existe "incompatibilidad con los tiempos del negocio del servicio público de transporte de energía eléctrica".

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