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Para beber y conducir no hay recomendaciones posibles

Un estudio revela que un vaso de cerveza puede ser demasiado
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26 de febrero de 2007  

Quien bebe luego no debe conducir. A esa conclusión llegó el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) tras realizar un estudio sobre los efectos que produce el alcohol en un conductor y constatar que son erráticos los comúnmente denominados "valores recomendados" para beber y poder conducir sin superar el grado de alcoholemia legalmente permitido -tales como dos copas de vino de 200 mililitros o una medida de whisky de 30 mililitros-. Pues la tolerancia al alcohol depende de varios factores, muchos de los cuales a veces no son tenidos en cuenta.

"Lo que más nos preocupa es que esa recomendación teórica no guarda relación con la realidad", señaló a LA NACION Gustavo Brambati. "No se puede generalizar, porque después la gente dice «pero si yo sólo tomé un vaso de vino»", agregó.

De acuerdo con las pruebas realizadas en la investigación, además del peso y la altura, los índices de absorción de alcohol pueden verse afectados por la cantidad y el tipo de comida dentro del estómago de una persona, el tiempo en que se tarda en consumir una determinada bebida, la cantidad de veces que en ese tiempo se haya orinado y la tolerancia al alcohol de cada persona, entre otras cosas.

Así, por ejemplo, algunas de las personas que participaron de la investigación alcanzaron y hasta superaron la cantidad de alcohol en la sangre estipulada en la tasa de alcoholemia teórica sin llegar a beber la cantidad de vasos "recomendados": con apenas un vaso de cerveza de 250 centímetros cúbicos un participante registró un grado de alcoholemia de 0,73 gramos de alcohol por litro de sangre, en tanto otro registró un grado de alcoholemia de 0,69.

"Estos resultados ponen en evidencia que las medidas recomendadas son erráticas. El que bebe no debe conducir", dijo Brambati.

Por otra parte, el estudio también revela que los efectos del alcohol sobre el conductor se generan mucho antes de alcanzar el límite legal para conducir en el país, que es de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre.

"No existe a nivel mundial un pensamiento común sobre los límites de alcohol en la sangre aceptables para manejar vehículos. Pero esta investigación demuestra que con valores muy inferiores al permitido legalmente en nuestro país aumentan mucho la imprecisión de maniobras y el tiempo de reacción", sostuvo Brambati, que opinó que ese límite debería reducirse, tal como ocurrió en España, en donde años atrás la tolerancia era de 0,8: "Ahora es de 0,5 y están evaluando bajar el límite a 0,2", precisó.

El estudio realizado por el Cesvi para demostrar los efectos reales del alcohol a la hora de conducir demoró un año de análisis e investigación. Y según un informe elaborado por el centro, éste se puso en marcha porque el grado de alcohol en conductores de vehículos es una de los principales causas de muchos de los accidentes viales que investigó el Cesvi.

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