El aeródromo de Miramar aún espera la inauguración oficial

Demorado: una línea comercial opera la pista de 1850 metros desde el 2 de enero; el conflicto pesquero retardaría el corte de cinta.
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23 de febrero de 1998  

MIRAMAR.- Habilitada el 22 de febrero de 1997 y operada comercialmente desde el 2 de enero último, la pista pavimentada de 1850 metros del aeródromo local todavía no ha sido inaugurada oficialmente a pesar de que el presidente Carlos Menem había anunciado la fecha del 14 de este mes para el acto correspondiente.

Como si se tratase de una larga y pesada novela por capítulos en la que no faltaron desencuentros y pasos de comedia, con el telón de fondo en muchos tramos de ausencia de recursos para solventar la obra y más allá de los comentarios que vincularon esta pista -en la que pueden operar Boeing 737- con la construida en Anillaco, una vez terminada debió esperar once meses para recibir el primer vuelo.

Sin posibilidad de operar en vuelos controlados, en las primeras semanas de este año sólo se trabajó en operaciones visuales diurnas, mediante viajes de Andesmar Líneas Aéreas SA, la primera empresa -y hasta ahora la única- en explorar comercialmente las posibilidades que ofrece esta plaza.

Utiliza aviones Saab SF 340, de fabricación nueva con capacidad para 33 pasajeros que representan la más moderna generación de turbohélices. La distancia entre el aeroparque metropolitano y esta ciudad se cubre en una hora; el pasaje cuesta 85 pesos, 59 en banda negativa. Los viajes incluyen conexiones con Rosario, Córdoba y Mendoza.

En la primera semana de este mes se completó la fase del proyecto mediante el equipamiento de la torre de control, la instalación radioeléctrica y de los elementos para la información meteorológica, y el funcionamiento de la oficina de plan de vuelo. A partir de entonces se trabaja en horas diurnas con las máximas medidas de seguridad desde tierra.

Queda la otra etapa del proyecto, la construcción de una estación aérea que -dejando atrás la actual fisonomía del aeródromo rural- cumpla cabalmente con los requerimientos de la actividad aerocomercial, como sala de espera, instalaciones para despacho y recepción de los vuelos, cómodas instalaciones sanitarias, teléfonos públicos y lugares para taxis y remises.

Y si, como también se prevé, el futuro aeropuerto puede ser alternativa de Mar del Plata, especialmente en los meses de invierno por sus mayores posibilidades de operatividad, deberán sumarse otras de mayor envergadura, planta de combustibles y ampliación de la plataforma para recibir más aeronaves, entre otras.

A todo esto, Miramar no puede operar con vuelos nocturnos porque razones de seguridad lo impiden. La Fuerza Aérea notificó al intendente de General Alvarado la necesidad de eliminar obstáculos que no permiten el aterrizaje mediante aproximación por instrumentos y bajo control de tránsito sin luz diurna. Arboledas de campos linderos, cables de la líneas de media tensión, la antena de un destacamento policial y la altura de la ruta 77, que excede en 1,34 metros la de la pista, son los escollos precisados por la Aeronáutica. Como algunos parecen insalvables, no se descarta la posibilidad de correr parte de alguna cabecera.

Habida cuenta de las demoras en el desarrollo de la primera etapa del proyecto, debe admitirse que cierto escepticismo se apodere de quienes imaginan el funcionamiento a pleno de las futuras instalaciones. El intendente radical Enrique Honores ha manifestado su buena voluntad para responder a los requerimientos de la Fuerza Aérea, pero, como las arcas municipales no dan para mucho, subsiste la incertidumbre sobre la disponibilidad de fondos genuinos para tal fin.

Como en familia

Mientras tanto, el despacho y la recepción de los vuelos se realiza en la confitería. Como el movimiento no es masivo no hay nervios, ni apuros. Todo se desarrolla en una atmósfera casi familiar y como muchos pasajeros son reincidentes, la atención más que personalizada es amistosa.

Jorge Cañueto, de Panda Viajes, agencia que representa a Andesmar en esta ciudad, señala que el primer mes de actividad resultó muy bueno y que en varios fines de semana el tramo Buenos Aires-Miramar se realizó con pasaje casi completo, circunstancia que se repitió en los viajes de regreso del comienzo de la semana siguiente.

Andesmar ha confirmado sus vuelos hasta el 31 de marzo y se abre el suspenso sobre lo que acontecerá hasta el próximo ciclo estival. Por lo que se sabe, la empresa y sus operadores locales evalúan detenidamente los próximos pasos. Dicho en otras palabras, si se justificará el mantenimiento de las frecuencias, aún en forma restringida, durante todo el año.

Según el jefe del aeródromo, capitán Héctor Vilchez, para esta comunidad sería muy importante contar aunque sea con vuelos de fin de semana todo el año, única alternativa de llegar en una hora a la Capital.

Un poco de historia

Aunque casi todos lo dicen en voz baja pero nadie se atreve a firmarlo, la construcción de la pista respondió a un deseo del Presidente que ya había utilizado el aeródromo en su vieja y modesta versión. El comentario no parece inverosímil si se repara en la circunstancia de que la residencia de Chapadmalal está situada a escasos 14 kilómetros de este balneario, en cuyo inventario existe un espléndido campo de golf a orillas del mar que Menem conoce casi como la palma de su mano.

La iniciativa comenzó a esbozarse en 1993, durante la gestión del ex intendente Carlos Molina, a quien ese antecedente no le alcanzó para ganar su reelección. Por entonces, muchos se preguntaban si Miramar necesitaba imperiosamente la obra o si otras prioridades demandaban atención más urgente.

Ahora, ante el hecho consumado, la mayoría acepta la novedad aunque sin evidenciar euforia fiestera. Habrá que ver, en adelante, si esta comunidad incorpora a sus hábitos el de viajar por el cielo desde su patria chica, fuera de temporada.

En esta primera fase, la obra está en condiciones de ser oficialmente inaugurada, pero nadie habla de ello. En las confiterías de la peatonal, sin embargo, se susurra -a falta de información autorizada- que Menem sólo aceptaría hacerlo una vez resuelto el conflicto pesquero en la vecina Mar del Plata. Al parecer para que nadie que no sea invitado le arruine la fiesta.

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