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El 41% de los conductores no pasó el examen

Desde ayer, las evaluaciones teóricas son más rigurosas
Pablo Tomino
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27 de febrero de 2007  

Un dato llamativo dejó el primer día de la puesta en marcha de un examen teórico más riguroso para renovar o sacar la licencia de conducir en la Capital: se reprobó al 41 por ciento de los conductores.

Según el gobierno porteño, este índice subió más del 37% respecto de los últimos meses, puesto que hasta ayer sólo entre el 3 y el 4% de los aspirantes para obtener el registro no superaba la prueba, prevista hoy con 30 preguntas en lugar de diez, y algunas más rigurosas que las habituales.

La nueva disposición, que forma parte de un plan de seguridad vial que el gobierno porteño puso en marcha, provocó muchas controversias entre los conductores. “Acá hay preguntas que nunca me las hicieron en mi vida. ¿Cuáles? Por ejemplo: qué quiere decir cuando un semáforo está en rojo con otra luz amarilla en intermitente. Elegí la opción que decía que estaba descompuesto, pero no tengo ni idea", decía Mario Tripaldi, un empleado administrativo, de 33 años, que no pudo sortear la evaluación.

Es que se requiere un 75% de las 30 preguntas respondidas de manera correcta para poder rendir más tarde el examen práctico, con el automóvil en la pista.

Desde bien temprano, quienes fueron a cumplir con los trámites de rigor para obtener el registro en la Dirección General de Licencias, en avenida Roca 5252, poblaron el nuevo salón equipado con 40 computadoras, separadas en cabinas individuales. Allí, promotoras del gobierno porteño asesoraron a las personas para completar las tres opciones que había por cada pregunta. Y que planteaba interrogantes como, por ejemplo, cuál es la profundidad que deben tener los neumáticos; si los cinco adultos que habilita la normativa para transportar en un vehículo pueden ser mayores de edad; cuánto mide un ómnibus de larga distancia o qué problema tiene el automóvil cuando en la ruta lo pasa otro y hay signos de una baja de tensión, entre otras casi 700 preguntas.

"El problema es que acá no dan el material para que estudies y te encontrás con preguntas que nunca viste o que no sirven para nada. Tendría que haber cursos más completos", aseguró Claudio Montenegro, de 35 años, que también se llevó un reprobado, y que no podrá repetir el examen antes de transcurrido al menos un mes.

En la prueba escrita se evaluaron los conocimientos sobre las normas viales vigentes, que incluyen la ley nacional de tránsito, el Código de Tránsito de la Capital y el manual del conductor. Este último se obtiene de la web del gobierno porteño ( www.buenosaires.gov.ar ), pero no todos los concurrentes conocían esa información.

Eso sí, ayer se dio una situación curiosa: un estudiante de Economía que había reprobado su examen pidió una revisión y le reconocieron que la computadora tenía un problema. "Me faltaban unos puntos para aprobar y haciendo la revisión, una respuesta que estaba correcta no la había tomado el sistema, y me aprobaron el examen", contó Germán Camero a LANACION.com. Consultado el gobierno porteño sobre este caso afirmaron que no hubo tal falla en el sistema de computación.

Apoyo general

Las autoridades porteñas se mostraron satisfechas con la respuesta de la gente, pese a que hubo muchos que se molestaron cuando recibieron un reprobado y alzaron la voz como protesta.

"La gente tomó con mucha satisfacción esta nueva medida y en general aceptaron de buena manera los cambios. Con los anteriores exámenes aprobaba el 96 por ciento de los conductores, y eso hoy cambió. La idea no es restringir el otorgamiento de licencias, pero sí que pasen esta instancia los que realmente conocen la normativa de tránsito", dijo a este diario Manuel Izura, subsecretario de Seguridad Urbana del gobierno porteño.

El diputado Jorge San Martino (Recrear), presidente de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura porteña, aseguró a LA NACION que "esta disposición ubica a la ciudad de Buenos Aires al tope de los distritos donde se incrementaron las exigencias para renovar el registro".

Entendidos sobre seguridad vial también fueron más precavidos al hacer una evaluación sobre los alcances de esta nueva medida. "El sistema computarizado es positivo, y si las preguntas están bien formuladas, es un paso adelante. Deben tener un grado de complejidad que exija al postulante formarse mejor para acceder a un registro", dijo a LA NACION Alberto Silveira, presidente de la Asociación Luchemos por la Vida. "Pero si después en la calle -agregó- no se controla que los conductores tengan el registro, éste será como una broma macabra."

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