La serenidad del espacio

En sus obras importan los detalles, que surgen sutiles en un juego de líneas, planos y volúmenes
Marina Gambier
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28 de febrero de 2007  

Hoy sería biólogo si no fuera por su hermano, que estando a punto de inscribirse en el CBC le recordó que cuando era chico solía decir que sería arquitecto. No estaba muy convencido, pero se anotó en Arquitectura, y de mala gana cursó las materias del Ciclo Básico. "Hasta ese momento no lo tenía incorporado. Pero después me apasioné, y me metí con todo", dice Sebastián Colle, sentado a la mesa de en un bar de Palermo, mientras en la calle la temperatura sube a 38°C y los obreros baten cemento frente al edificio donde funcionará el estudio que comparte con sus socios, Clusellas, Croce, Ades, Campolonghi y O Connor. No hace falta una sensibilidad muy aguda para descubrir cuánta riqueza expresiva hay en sus obras, un ejercicio reflexivo donde volúmenes, planos y líneas se funden hasta crear efectos visuales que trasmiten una profunda serenidad.

-¿Qué aspecto de la carrera despertó la vocación?

-Cuando empecé a enfrentar el problema de un proyecto, y a resolverlo no sólo desde el costado específico (matemáticos, formales, programáticos) sino también desde la sensibilidad, a imaginar los espacios y las sensaciones que querés crear con ellos, estudiando el reflejo de la luz y su recorrido. Después, cuando entré en la cátedra de Horacio Baliero me movilizó mucho su enfoque, su manera de hablar de la arquitectura, sin solemnidades, sin tomarla como un ente abstracto. El me entusiasmó. Fue un maestro, quizás el más importante que tuve. En el plano internacional un referente podría ser Niemeyer, aunque su escuela es muy difícil de seguir: hay que ser él. De todas formas, no creo que haya que transferir los referentes a la arquitectura de uno. Pero no niego que ayudan a reflexionar.

-¿El tratamiento del espacio expresa tu manera de entender la arquitectura?

-No me gustan los lugares donde todo te bombardea, como los museos, que terminan siendo más obra que las obras que exponen. En mis proyectos hay mucho trabajo de detalles, pero para que parezca que no hay detalles. A veces los excesos llevan a disimular la falta de ideas, y para mí el lujo no está en el mármol ni en la grifería dorada: el lujo es el espacio. Según como lo trates, podés lograr que, si es grande, se note, y que si no lo es, lo parezca. En el estudio hacemos seguido ese ejercicio de dar continuidades visuales y espaciales fraccionando, cambiando los niveles, pero en vez de llevarlo a la planta lo hacemos en el techo, para que las alturas vayan determinando lugares en un plano continuo.

-¿Tu casa es un ejemplo de eso?

-Sí, tiene una vocación muy escultórica. Es una casa muy continua, con situaciones de patios, reconoce las dimensiones máximas del terreno, hay un trabajo cromático, es decir, hay una búsqueda plástica, un trabajo de las formas. El lujo -si tuviera que haber lujo- está en pensar que las carpinterías pueden abrirse y no tener parantes en el medio, que el piso exterior puede ser del mismo color del interior para dar continuidad, cambiando la textura. Chillida podría ser un referente, en este caso. Sus esculturas trabajan el espacio interior de la materia, en esos bloques de barro o mármol que agujereaba. Son todos recursos que usamos mucho, y digo nosotros porque en el estudio somos seis, todos de la misma escuela, y compartimos muchos puntos de vista.

-¿Por qué "nosotros"? ¿No creés en la arquitectura de autor?

-Creo más en el trabajo en equipo y, en rigor, es muy difícil que la obra sea de una persona sola. Puede ser que haya figuras que por convenio no nombren al resto de los participantes, eso es un clásico. Hay más y menos divismos, pero los arquitectos no somos estrellas de rock. Muchas obras del estudio no llevan mi firma, pero seguramente participé en las discusiones previas. Mi casa fue discutida con muchas personas. Es decir, no me importa si una de mis ideas la incorpora otro, ni me interesa figurar. Tampoco soy un apasionado de los concursos. No necesito un concurso para tener más vuelo proyectual, como le pasa a muchos, que en lo cotidiano no pueden plasmar el trabajo de proyecto. Creo que el concurso es fundamental para reflexiones de ideas y temas generales públicos. Pero hoy me satisface cómo hago mi trabajo.

En corte

Sebastián Colle (1973) FADU-UBA (2001); Taller Ignacio Dahl Rocha/CEAC-UTDT

Directores de cine, músicos y escritores

Ridley Scott, David Lynch, George Lucas, Martin Scorsese, Clint Eastwood. Jimi Hendrix, The Clash, Bob Marley, Tom Jobim. Suskind, García Márquez, Pablo Neruda

Software y Programas

Vectorworks, Excel

Referentes

Oscar Niemeyer, Horacio Baliero, Richard Neutra, Marcel Breuer y Alvar Aalto, y muchas obras en particular

Materiales favoritos

Todos, menos los plásticos

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