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En Catamarca, Kirchner pone a prueba su concertación plural

Brizuela del Moral buscará el domingo su reelección; su rival será Barrionuevo
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5 de marzo de 2007  

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Esta provincia se convertirá en menos de una semana en el escenario de la primera prueba de fuego electoral para la "concertación plural" convocada por el presidente Kirchner para sumar el apoyo de mandatarios radicales.

En efecto, el próximo domingo, Catamarca elegirá gobernador y vice, intendentes, diputados y senadores provinciales. A pesar de que estarán en juego los principales cargos proviniales, es muy poco el despliegue electoral que se percibe aquí.

Las dos fuerzas mayoritarias, la alianza Frente Cívico y Social-Frente para la Victoria y el Frente Justicialista, concentran cerca del 80 por ciento de las preferencias del electorado.

El gobernador Eduardo Brizuela del Moral busca su reelección y lleva como compañera de fórmula a la dirigente kichnerista Lucía Corpacci, prima del ex gobernador Ramón Saadi y sobrina política del ex cuñado del Presidente, Armando "Bombón" Mercado.

Fue precisamente este dirigente el artífice de la "concertación" en Catamarca. Con su sector, Compromiso K, selló la alianza con el Frente Cívico y Social, que gobierna la provincia desde hace 16 años y cuya columna vertebral es la Unión Cívica Radical.

La concertación tiene el aval expreso y absoluto de Kirchner. Y como muestra de ello, el Presidente recibió al gobernador en la Casa Rosada la semana última, en el último tramo de la campaña: firmó convenios previsionales y de obras públicas para la provincia y prometió visitar Catamarca el mismo día de las elecciones "para festejar el triunfo".

Pero también se espera que antes del próximo domingo esta provincia vea desfilar a funcionarios y ministros del gobierno nacional para respaldar la gestión de Brizuela del Moral.

También anunciaron su visita otros gobernadores encolumnados en el radicalismo K, como el mendocino Julio Cobos y el santiagueño Gerardo Zamora, quienes estuvieron en el lanzamiento de la campaña.

El espaldarazo presidencial tranquilizó al oficialismo catamarqueño, cuya dirigencia -sobre todo la radical- tuvo muchas dificultades para digerir esta sociedad electoral. Es que Brizuela del Moral cedió espacios políticos tradicionales del radicalismo y de sus aliados naturales dentro del Frente Cívico a los que aquí se conoce como el "bombonismo", es decir, el sector que responde a Mercado, el ex esposo de Alicia Kirchner.

Operativo retorno

Del otro lado está Barrionuevo. El sindicalista gastronómico conformó un frente electoral con la ortodoxia del peronismo catamarqueño y lleva como aliado al ex gobernador y senador nacional Ramón Saadi.

Estas elecciones representan para el gremialista una suerte de revancha. En 2003, la justicia electoral inhabilitó su candidatura a gobernador porque no cumplía con los dos años de residencia en la provincia exigidos por la Constitución local. Para el PJ esto fue una "proscripción" y consideran que ahora llegó la hora del desagravio.

Sin embargo, lo más difícil para Barrionuevo será remontar la imagen negativa que pesa sobre su figura y que trepa, según algunas mediciones, al 40%. Su esposa, la diputada nacional Graciela Camaño, es la jefa de campaña del justicialismo y logró en este tiempo revertir en algo aquella mala imagen e imprimirle un discurso remozado.

Alejado de su estilo confrontativo y de sus polémicas definiciones, el candidato justicialista recorre la provincia y esboza su plan de gobierno. Su despliegue no es igual al de otras campañas. Atrás quedó el festival de la dádiva que puso en marcha hace cuatro años, en marzo de 2003, cuando tenía a su favor la estructura del gobierno nacional y el aval del entonces presidente Eduardo Duhalde.

El peso de las dos fuerzas y el marcado personalismo de sus candidatos barrieron con cualquier posibilidad de que emerja una tercera fuerza. El intento de recrear una oposición alternativa fracasó estrepitosamente y dejó fuera de la contienda electoral a kirchneristas de la primera hora como el diputado nacional Eduardo Pastoriza y el vicegobernador Hernán Colombo, férreos opositores a la Concertación.

Con este escenario, todo hace suponer que en Catamarca no habrá grandes sorpresas. El triunfo de la concertación implicará la continuidad de una gestión que ya lleva 16 años y para el Presidente, el primer éxito en un año electoral por excelencia.

Para Barrionuevo, será el fin de sus aspiraciones políticas en la provincia. Si ocurre lo contrario, el efecto dominó recaerá sobre todo el mapa y el armado político nacional.

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