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Un especialista en lograr reelecciones

Es de la UCR y firme aliado de Kirchner
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11 de marzo de 2007  

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA (De un enviado especial).- A los 62 años, Eduardo Brizuela del Moral buscará hoy conseguir cuatro años más al frente del Poder Ejecutivo de Catamarca. La de la reelección es una experiencia más que conocida para este político radical que cada vez que se presentó para revalidar un cargo, lo consiguió.

Lo hizo en 1990, cuando fue reelegido como rector de la Universidad Nacional de Catamarca. También lo consiguió en dos oportunidades (1995 y 1999) como intendente de esta capital provincial.

Ahora aspira a un nuevo mandato como gobernador y todo parece indicar -por los menos así lo dicen las encuestas- que volverá a cumplir con su vocación reeleccionista.

Recibido de ingeniero agrimensor en la Universidad de Córdoba, Brizuela se caracterizó siempre por su tono de voz monocorde y su fama de hombre moderado. Además, porque siempre vivió de un sueldo pagado por la función pública, incluso durante los duros años de la dictadura, cuando se desempeñó en el área de catastro provincial.

Sin embargo, en los últimos cuatro años demostró ser un político de ley. Ungido candidato a gobernador en 2003 por el caudillo radical Oscar Castillo, una vez asumido el poder Brizuela cumplió con otro designio ineludible: el del delfín que rompe lanzas con su protector y se queda con todo el poder.

Lenta pero inexorablemente, este hombre bajito y rechoncho se quedó con el control de la alianza oficialista, el Frente Cívico y Social, hasta imponer su impronta. Fue así como decidió cerrar una alianza con el kirchnerista Frente de la Victoria para asegurarse otros cuatros años en el poder provincial.

Se subió sin hesitar al tren de la concertación plural y de los radicales K en su lucha por la supervivencia al frente del Poder Ejecutivo local. Atrás quedó aquel político tímido, de voz casi inaudible que era el candidato presentable para que el Frente Cívico y Social pudiera afrontar momentos electoralmente difíciles, como cuando fue el primer candidato a senador nacional en 2001. Aquella elección guarda para Brizuela un recuerdo especial. Es que su rival por el PJ fue, precisamente, Luis Barrionuevo, a quien derrotó.

Dos años después lo volvió a enfrentar, pero la quema de urnas obligó a suspender aquellos comicios para gobernador. Ahora, busca repetir la experiencia de hace seis años.

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