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Un exitoso banco de pruebas

Gustavo Ybarra
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12 de marzo de 2007  

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Esta provincia, que representa menos del uno por ciento del padrón nacional, le tributó ayer al presidente Néstor Kirchner el primer triunfo de un ajetreado calendario electoral que concluirá en octubre con la elección de un nuevo jefe del Estado para los próximos cuatro años.

Si bien no se puede tomar este resultado como un adelanto de los comicios presidenciales, lo cierto es que Catamarca se convirtió en un banco de pruebas por demás exitoso para la concertación plural que impulsa Kirchner.

Y el dato no es menor, ya que con la carrera presidencial todavía en ciernes -tanto es así que el oficialismo aún no definió cuál será su candidato para los comicios de octubre-, la Casa Rosada acaba de asestarle un golpe difícil de absorber a la conducción del radicalismo, a cargo del senador jujeño Gerardo Morales, que impulsa la candidatura presidencial del ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

A partir de este primer ensayo, a Morales le será cada vez más difícil contener a los hombres de su partido que pretendan imitar el ejemplo del gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral, que acaba de asegurarse la reelección gracias a su decisión de aferrarse a la figura del presidente Kirchner.

Por eso a nadie extrañó que esta capital provincial se convirtiera en un desfile de lo más granado del radicalismo K, con los gobernadores Julio César Cobos (Mendoza), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Miguel Saiz (Río Negro) a la cabeza, deseosos de sumarse al festejo de la victoria del Frente Cívico y Social.

Son ellos, junto a varias decenas de intendentes de todo el país, los principales beneficiados por el claro triunfo de Brizuela del Moral sobre el peronista Luis Barrionuevo.

La elección de ayer en esta provincia acaba de darles un cheque en blanco para apostar a su supervivencia política aferrados a la manga del saco del gobierno nacional.

* * *

Pero también aquí ha ganado Kirchner. El piso histórico de votos del PJ siempre ha estado por encima del 40 por ciento, cosa que ayer no sucedió. En tanto, el Frente Cívico y Social pocas veces ha superado la mitad de los votos, pero nunca rozó los 60 puntos.

Ese aporte extra, cercano a los diez puntos porcentuales, se lo puede adjudicar el gobierno nacional, ya que claramente es el resultado de la alianza de la coalición oficialista con el kirchnerista Frente para la Victoria.

Pero en medio de tanto festejo oficialista vale la pena aclarar algunas cuestiones relacionadas con esta elección.

Por un lado, el clientelismo político del oficialismo, que volcó toneladas de fondos nacionales en planes productivos y obras públicas.

Por el otro, la fuerte sospecha acerca de que la candidatura de Barrionuevo fue financiada desde la propia Casa Rosada como una estrategia para jerarquizar el triunfo del Frente Cívico.

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