Insiste González García en despenalizar el aborto

Pide que alcance a todas las violaciones, no sólo a los casos en que la víctima es débil mental
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24 de marzo de 2007  

El ministro de Salud, Ginés González García, afirmó ayer que es necesario avanzar en la despenalización del aborto en todas las mujeres cuyo embarazo haya sido producto de una violación. “No sé qué diferencia hay para que una mujer pueda tener su aborto despenalizado cuando es violada y débil mental y no lo pueda tener cuando es violada y no es débil mental”, sostuvo el titular de la cartera sanitaria nacional durante el lanzamiento del Plan Nacer en la provincia de La Pampa, un programa destinado a madres y niños sin cobertura de obra social.

Con los dichos de González García se reavivó la polémica en una semana muy particular con respecto al tema. Por un lado, mediante una resolución del Ministerio de Salud bonaerense, en la provincia los médicos ya no deberán recurrir a la Justicia para no ser demandados por la práctica de abortos no punibles previstos en el Código Penal. Y aunque ese protocolo rige desde el 1° del mes pasado, ahora comenzará a instrumentarse en todos los hospitales de la provincia (sobre lo que se informa por separado).

Además, desde el 20 del mes actual rige la adhesión de la Argentina al Protocolo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés), que, entre otros puntos, faculta a la mujer a disponer libremente de su cuerpo, incluso para practicar el aborto.

Esa circunstancia, a ojos de numerosos sectores, mayoritariamente los vinculados con la Iglesia Católica, permite la legalización del aborto más allá de lo que dispone el Código Penal cuando establece que no es punible ese tipo de intervención quirúrgica si se la realiza en una mujer "idiota o demente", que ha sido violada, o cuando está en peligro la vida de la madre.

Consultado por LA NACION en distintas oportunidades, el padre Rubén Revello, coordinador del Instituto de Bioética de la UCA, afirmó: "Nuestra postura no está en discusión. La doctrina de la Iglesia no aprueba el aborto, y la situación de una mujer violada siempre es un hecho muy complicado y difícil de sobrellevar, pero el aborto no revierte la situación".

En referencia al texto de la ley del artículo 86 del Código Penal, Omar Breglia Arias, abogado penalista y presidente de la Academia Nacional de Ciencias Penales, recordó: "Hay una discusión histórica en torno al artículo 86, inciso 2, con respecto a si el aborto no es punible cuando resulta el producto de una violación o atentado al pudor de una mujer idiota o demente, o cuando es contra las mujeres en general. Por eso, considero que, tal como está redactado, el artículo debería desaparecer y ser restituido por otro, escrito en forma clara y que no dé lugar a diferentes interpretaciones".

Sin embargo, y a pesar de las insistentes declaraciones del ministro de Salud, el Gobierno expresó en varias ocasiones que no impulsa la despenalización del aborto.

De hecho, el anteproyecto de reforma del Código Penal, diseñado por una comisión de expertos de primera línea que fueron convocados en 2006 por el Ministerio de Justicia, y que consideraba "no punible a la mujer cuando el aborto se practicare con su consentimiento y dentro de los tres meses desde la concepción, siempre que las circunstancias lo hicieran excusables", nunca llegó al Congreso.

Uno de los miembros de la comisión de la reforma, David Baigún, director del Area de Posgrado de Derecho Penal de la UBA, aseguró que "la decisión depende del Poder Ejecutivo".

En este sentido, el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, dijo ayer a LA NACION que no existe ningún proyecto firme para este año que contemple la reforma del Código Penal. "Tenemos tres leyes por tratar: la de medicamentos, la tendiente a regular la investigación en seres humanos y la famosa ley federal de salud", enumeró.

Difícil consenso

La discusión sobre este tema, de muy difícil consenso en la Argentina, siempre ha generado pasiones encontradas y las posturas tomadas por los diferentes sectores políticos, sociales y religiosos suelen ser irreconciliables.

Desde la Asosiación Argentina de Abogados Cristianos, Daniel Di Paolo, expresó: "Estamos a favor de la vida, y el único argumento que reconocemos para la despenalización es el terapéutico. Muchos hablan de este tema desde una postura progresista cuando, en realidad, se está atacando al más débil, al que no puede defenderse, que es el niño por nacer".

Por su parte, en diálogo con LA NACION, Ginés González García insistió en que se trata de un debate impostergable. "No se puede seguir victimizando a las mujeres que son objeto de una violación y, en algunos casos, corren peligro de muerte", dijo, y agregó: "Difícilmente otra persona haya hecho tanto como yo por la prevención del embarazo no deseado en la Argentina: educación en centros sanitarios, difusión del uso de anticonceptivos y de la píldora del día después. Eso es prevención del aborto, lo que no quiere decir que yo sea abortista".

"El ministro falta a la verdad cuando afirma que la píldora del aborto de emergencia está autorizada por una ley del Congreso de la Nación", arremetió la senadora justicialista Liliana Negre de Alonso (San Luis), y afirmó que en virtud de los avances científicos "ya no existe ninguna duda del carácter abortivo de la mal llamada píldora del día después".

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