Pasó de todo, pero se fue por lo que se vio en la cancha

Christian Leblebidjian
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22 de abril de 2007  

Interiormente, cada una de las partes -dirigentes, cuerpo técnico, jugadores- sabe qué grado de responsabilidad tiene en el escandaloso final del segundo ciclo de Reinaldo Merlo como entrenador de Racing. En medio de las acusaciones de un lado -Mostaza dijo que De Tomaso buscó la complicidad del plantel para echarlo- y del otro -el titular de Blanquiceleste contestó que el DT lo defraudó y que no tuvo autocrítica- está el silencio de los jugadores. Pero el principal motivo por el cual Merlo se fue se debe a lo que mostró futbolísticamente el equipo durante las diez fechas del Clausura. Y en el balance no necesariamente se le cargan la imagen de Racing y el 10° puesto en el Apertura 2006.

Racing nunca tuvo una identidad definida ni desde lo táctico ni desde los intérpretes. Si se toman en cuenta los cambios de Merlo en los titulares desde el debut ante Chicago (1-1), en Mataderos, hasta la igualdad con Colón (1-1), en Santa Fe... Hubo seis modificaciones: Sergio Romero por Campagnuolo (esa tarde atajó el arquero del Sub 20, pero porque el N° 1 campeón Apertura 2001 estaba lesionado), Gonzalo García por Fileppi, Sebastián Romero por Cabrera, Claudio Yacob por Pellerano, Fileppi por Sixto Peralta y Claudio López por Sava. Demasiado. Al margen de las lesiones que pudo sufrir, las cosas no salieron porque Merlo, en muchos casos, no les dio continuidad a los futbolistas y porque ellos tampoco le respondieron. Tuvo tantos problemas en el ataque (apenas 10 goles) como en el medio campo (probó y rotó en total a 8 volantes, a los que ubicó en distintos puestos) y en la defensa: nunca dio solidez y hasta sacó al arquero. Cada vez que se le preguntó por una falla del equipo o un cambio defensivo, él dijo: "De eso no hablo".

Se quejó porque no le trajeron algunos de los refuerzos que él había pedido (Leto, Ruben, Ré y Licht), pero con los que llegaron (Cabrera -también pretendido por Boca y River-, Pellerano -revelación en el Apertura-, Sosa -un correcto central que se adapta a todos los puestos de la defensa-, Romagnoli -recomendado por su amigo Basile- y el Piojo López), más el aporte para nada despreciable de los juveniles Sub 20 (Romero, Mercado, García, Yacob, Sánchez y Moralez), está claro que tenía elementos para estar mucho más arriba que el 19° puesto que marca hoy la tabla. Para el debate: ¿con mucho más cuenta San Lorenzo?

Las deudas con el plantel, el incidente con Maciel y los cortocircuitos generados desde Blanquiceleste no ayudaron para que se trabaje en un buen clima, pero Merlo, más allá del cruce de palabras, se fue por lo que ofreció Racing desde el campo de juego. Y, en ese sentido, fue muy poco.

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