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Hallan un nuevo efecto adverso del antiparasitario metronidazol

Puede afectar las células espermáticas; deben seguirse los protocolos aprobados
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23 de abril de 2007  

En 1987, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, una oficina de la Organización Mundial de la Salud, incluyó el metronidazol en el grupo 2B, que reúne a los posibles carcinógenos para humanos. La acumulación de evidencia científica sobre sus efectos mutagénicos en animales de laboratorio era considerada suficiente como para lanzar la advertencia. Desde entonces, un sinnúmero de experimentos en mamíferos ha probado que el metronidazol no sólo provoca cáncer, sino que, además, produce malformaciones en el feto, abortos y muerte perinatal.

Ahora, una investigación realizada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA, publicada en la revista científica Reproductive Toxicology , indica que esa droga también puede afectar las células espermáticas: "En una dosis equivalente a la que se da a los seres humanos, el metronidazol indujo alteraciones morfológicas severas en los espermatozoides de ratones", explica la doctora Marta D. Mudry, investigadora del Conicet y directora del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la FCEyN.

El metronidazol es uno de los fármacos más utilizados en el mundo. De hecho, figura en los primeros lugares del ranking de prescripciones de los Estados Unidos ( www.rxlist.com ). Esto se debe a que ha demostrado ser una droga muy eficaz como antiparasitario y antibacteriano. También se lo usa para potenciar la radioterapia en el tratamiento de algunos tipos de tumores y, últimamente, para tratar las úlceras duodenales provocadas por el microorganismo Helicobacter pylori .

"Es un medicamento excelente si se lo emplea en los casos en que está indicado y si se siguen los protocolos aprobados", subraya el doctor Guillermo Benchetrit, jefe del Servicio de Infectología del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología.

Pero su alta efectividad como antiparasitario ha dado lugar al uso reiterado de la droga en las zonas donde las parasitosis son endémicas, debido a las pésimas condiciones sanitarias en las que sobrevive la población. En esos lugares, donde la prevalencia de infecciones parasitarias en los niños puede alcanzar el 80%, el metronidazol es un fármaco de elección: "Se comienza a dar en la primera infancia y, en algunas regiones, los médicos aconsejan desparasitar a las personas, como rutina, cada tres meses, pareciera que a modo preventivo", advierte Mudry, que lleva más de veinte años publicando trabajos sobre los efectos de esa sustancia, y explica: "De esta manera se está injuriando constantemente el ADN, lo que aumenta significativamente la probabilidad de que se generen mutaciones".

Leer el prospecto

El metronidazol atraviesa la placenta y llega a la circulación fetal. De la misma manera, si una madre está medicada con esa droga, el bebe la ingerirá con la leche materna. Por estos motivos, los prospectos desaconsejan su uso en el primer trimestre de embarazo y durante la lactancia. "Las advertencias en los prospectos se basan en estudios clínicos y, si no los hay, en las investigaciones en animales", ilustra el doctor Jorge Benetucci, profesor titular de la cátedra de Infectología del Hospital Muñiz, y al mismo tiempo aclara que "el metronidazol está indicado para tratamientos cortos".

No es poca la bibliografía científica que sugiere la necesidad de implementar más estudios clínicos que evalúen la toxicidad genética del metronidazol, sobre todo a largo plazo. Pero realizar ese tipo de investigaciones requiere mucho dinero: "En general, estas pruebas las realizan los laboratorios farmacéuticos y, si bien no se puede esperar que perjudiquen sus intereses comerciales, sería deseable que profundizaran los estudios sobre el metronidazol para reducir sus riesgos", opina Mudry.

Mientras algunos profesionales de la salud que no quieren darse a conocer admiten que el metronidazol "se da como pasto", no son muchas las alternativas posibles para reemplazarlo.

Precauciones y advertencias

"Lo que nosotros pretendemos es que, a través de la investigación clínica, se genere un protocolo que permita un mayor descanso entre los tratamientos, para evitar exposiciones repetidas a un agente químico que no es inocuo", explica Mudry, "y que los médicos tengan presente que el uso del metronidazol sin un control adecuado puede tener, a largo plazo, consecuencias no deseadas, que deberían informarse al paciente para que conozca los riesgos y, así, no se automedique", agrega.

Para la investigadora, deberían realizarse acciones urgentes para cambiar las condiciones sociales y ambientales que promueven las parasitosis. En el mismo sentido, el doctor Hugo Spinelli, director de la Maestría en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud de la Universidad Nacional de Lanús, opina: "Por más que el médico que trabaja en zonas marginales, sin infraestructura básica, le indique al paciente que se lave las manos después de ir al baño, el problema es que esa persona no tiene agua en su domicilio", y termina: "Yo creo que, en ese contexto de exclusión, el medicamento toma todas sus dimensiones simbólicas, mágicas, y actúa como un tranquilizador tanto para la familia como para el médico. Ambos juegan a «hacerse los tontos», porque saben que el problema real es que no tienen agua".

Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA

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