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El drama de Esidio

A los 27 años, el brasileño que actúa en Perú se transformó en el primer futbolista que padece del viurs del HIV; su caso ha generado controversias; mientras el jugador busca sobrellevar un momento crítico
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13 de marzo de 1998  

LIMA.- "Yo no estoy enfermo. Tengo un virus, sí, pero enfermo no estoy."

Sufrió y sufre, lloró y llora, rezó y reza. Pero también combatió y combate. El coraje del brasileño Eduardo Esidio conmueve. Casi dos meses después de que el médico de Universitario le comunicó la peor noticia que recibió en su vida, Edú lucha para sentirse vivo.

Inclaudicable devoto de Dios, llegó a pedir en sus oraciones que se cayera el avión que lo trasladaba de Lima a Brasil. Quiso morirse, aunque nunca se atrevió a pensar en el suicidio. Intentó ser fuerte, pero a su ánimo le costó horrores vencer la realidad. Hoy dice que tiene ganas de sentirse más vivo que nunca. Que quiere volver a jugar al fútbol. Y que no se va a dar por vencido.

El 14 de enero último, el doctor Jorge Alva se reunió con él y le mostró el resultado de los exámenes médicos que el delantero se había realizado. "Eduardo, sos portador asintomático del virus HIV", le dijo.

Enseguida Alva le informó de la noticia a Alfredo González, titular de Universitario, y el presidente de los cremas decidió de manera unilateral rescindir el contrato del jugador. Trascartón fueron comunicados el argentino Osvaldo Piazza y todo su cuerpo técnico.

Pero para afuera se conoció otra versión. "Esidio tiene problemas familiares en Brasil y, en consecuencia, se decidió de común acuerdo romper el vínculo entre él y Universitario, así puede regresar tranquilo a su país", mintió Alfredo González. Después diría que lo hizo para proteger a Esidio, a pesar de que el brasileño nunca quiso dejar la "U".

Nadie sabe cómo la verdad llegó a los medios; cómo el drama de Esidio se volvió público. Conviven varias versiones. O la infidencia partió del mismo presidente, o del médico; o de un dirigente opositor, justo en época de elecciones institucionales.

Y en el medio, nadie se acordó del hombre. Un muchacho de 27 años que, a pesar de los comentarios, no oculta su mal: "Soy seropositivo, pero los médicos me dijeron que puedo jugar. Entonces, volví. Si yo lo único que quiero es jugar al fútbol".

Movimientos ocultos

Tan delicada es la situación que, desde que regresó de Santa Rita do Passa Quatro, su ciudad natal, en Brasil, muy pocos saben dónde pasa sus noches. Vive con su novia peruana, Melissa. Y conversa vía telefónica con sus padres y sus hermanos, que se enteraron de todo por los noticieros de TV.

Con la prensa no le gusta hablar. No quiere contar su historia. Se limita a decir que está "bien" anímicamente, que no se siente discriminado y que sus compañeros lo tratan "como uno más del plantel". Y repite que todo lo que pretende es "jugar al fútbol y ayudar a que Universitario salga campeón".

Alguna vez desde su vuelta, sin embargo, soltó todas las sensaciones que acumulaba. Dio una conferencia después de su primer entrenamiento, el martes último. Y se confesó en una muy buena entrevista con Fabricio Torres del Aguila, de la revista Once.

"Me hice la prueba de Western Blot y me dio que era seropositivo, pero mi médico me dijo que igual podía jugar. No tengo vergüenza de nada ni mucho menos temor. Dios me dio una fuerza interior muy grande y por eso me siento más vivo que nunca", aseguró.

El tiempo pretérito más cercano parece superado. "Pasé momentos muy malos, viví los días más difíciles de mi vida. Fue terrible. La primera semana fue fatal. Mi padre, cuando se enteró, se puso muy mal", se sinceró.

El caso de Esidio, parecido al de Magic Johnson, es el primero que se conoce en el mundo del fútbol. Un mundo que el brasileño descubrió hipócrita y lleno de apariencias: "Me di cuenta de que muchos de los que decían ser mis amigos en realidad no lo eran. Se lo veía en los ojos, en la mirada".

Mide 1,89m y pesa 81 kg. Según comentó Alejandro Vassallo, preparador físico de Universitario, "se entrenó en sólo tres de los últimos 80 entrenamientos". Por eso aún no puede jugar. Necesitan llevarlo paso por paso y realizarle con la mayor periodicidad posible todos los exámenes médicos necesarios. Porque, en definitiva, será la ciencia la que determine el riesgo de la situación, tanto para Esidio como para el resto de los jugadores.

"Yo nunca voy a estar enfermo, por imposible que suene. Quiero jugar al fútbol y tengo toda la fuerza para hacerlo". Es la fuerza del coraje.

Tienen temor

LIMA (De un enviado especial).- Tanto los jugadores como el cuerpo técnico se muestran prudentes cuando se les pregunta por el drama de Eduardo Esidio. "No hay que discriminarlo", fue la frase más repetida. Sin embargo, el presidente de la comisión de fútbol de Universitario, Miguel Silva, denunció otra realidad.

"Yo hubiese preferido que Esidio se quedara en Brasil. Hubiera sido mejor para él y para el equipo, porque si bien todos dicen que no tienen problemas, yo noto cierto recelo. Los jugadores tienen temor. Esa es la realidad, más allá de las declaraciones de rigor", lanzó Silva.

Oblitas v. Piazza

LIMA (De un enviado especial).- ¿Cómo debe tratarse el caso Esidio? ¿Se discrimina si se dice que no puede jugar al fútbol? ¿O se protege al resto de los jugadores? Las preguntas no parecen tener una respuesta con inmunidad de críticas. Sin embargo, no por ello dejan de generar una controversia de proporciones en el universo deportivo, tal como alguna vez sucedió con el caso de Magic Johnson en la NBA.

Resulta que Juan Carlos Oblitas, entrenador del seleccionado peruano, se hizo dueño de muchísimos palos cuando confesó su pensamiento: "Si yo soy defensor y tengo que saltar a cabecear con Esidio, no lo hago". El riesgo de un choque de cabezas con sus consecuentes heridas fue el análisis que hizo Oblitas.

¿Se equivocó? ¿Estuvo bien? Osvaldo Piazza, el ex técnico de Vélez que en la actualidad dirige a Universitario, le contestó sin vueltas: "Es una barbaridad decir que uno no va a saltar a cabecear con Esidio. No es momento de pensar en eso. Ahora hay que estar con el ser humano. Hay que ayudarlo. Si a él le hace bien entrenarse, que venga y se entrene con nosotros. Más adelante, si se pone en estado físico, veremos qué pasa. Hay que hacerle estudios médicos y no improvisar. En esto es importante estar bien informado, porque es un caso delicado. Salir a decir cualquier cosa por los medios es una barbaridad".

Opiniones divididas entre los jugadores

Las sensaciones en nuestro medio

Desde todos los puntos, protagonistas del fútbol hablan del tema. Dicen que si el jugador es habilitado, seguramente no habrá riesgos de contagio. Pero hay quienes tienen miedo y no lo ocultan.

Néstor Fabbri (Boca): "¿Si no corre riesgos? Eso lo tiene que decidir el médico que lo está tratando. Yo no tengo ningún problema de que pueda jugar al fútbol. ¿Si tendría algún cuidado especial? No, en la cancha sólo pienso en ganar".

Sebastián Brusco (Racing): "No me gustaría enfrentarlo porque me daría miedo en cada choque con él. Si la jugada exige contacto, lo marcaría, pero si puedo evitarlo, mejor".

Claudio Ubeda (Racing): "No tendría problemas. Si él decide jugar y lo avalan, al contrario, habría que ayudarlo y no discriminarlo. Para mí, sería un jugador más".

Raúl Cardozo (Vélez): "Si tuviera miedo, inconscientemente, lo estaría discriminando. Es muy difícil el contagio en una cancha y por eso no tomaría precauciones. Para mí sería un jugador más y todos tendrían que tomarlo así".

Carlos Bilardo (DT): "El tema es complicado ya que es la primera vez en el fútbol que pasa algo así. Yo no tengo experiencia en eso. Si un especialista lo aprueba, yo le voy a terminar creyendo al médico. Confiaría en él. Lo que pasa es que la gente está desinformada y tiene temor. Si aparece el médico y dice que no hay problemas, jugará sin ningún problema".

Federico Domínguez (Vélez): "No estoy en contra de los portadores, pero enfrentarse con uno de ellos en el nivel profesional en el fútbol es muy difícil. El miedo en un cruce siempre se siente. ¿Qué pasa si yo en una jugada, accidentalmente, le produzco un corte? ¿Cómo voy a marcarlo en la próxima jugada?".

Sergio Castillo (Boca): "Habría que ver bien cuál es su situación. De todas maneras, no hay riesgo mientras accidentalmente no haya sangre por un corte. No tomaría precauciones, pero supongo que para preservarlo habría que sacarlo ante el menor corte o lesión".

Lucas Castromán (Vélez): "Si está habilitado para jugar en su club, es porque no hay riesgos. A mí no me daría miedo enfrentarlo y sería una casualidad enorme que se produzca el contagio".

Christian Díaz (Independiente): "No hay que discriminarlo. Es una enfermedad que puede atacar a cualquiera y hay que ayudarlo".

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