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Carolina Scotto: "La vieja política perjudicó a la universidad"

Flamante rectora de la Universidad de Córdoba, la primera mujer en ocupar ese lugar en la antigua Casa de Trejoadmite que los vicios de la dirigencia afectaron el funcionamiento universitario, pero también cuestiona ciertas prácticas estudiantiles antidemocráticas que, dice, podrían llevar al patoterismo político
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29 de abril de 2007  

"Los vicios de la vieja política han deteriorado seriamente la capacidad de la universidad en cuanto a desarrollar políticas sostenidas para tomar decisiones creativas y ambiciosas", dice Carolina Scotto, quien acaba de asumir formalmente como rectora de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

    Una amplia mayoría (167 votos contra 43) la eligió en diciembre último, junto a su compañero de fórmula, el decano de Ciencias Químicas, Gerardo Fidelio. Así, esta cordobesa nacida en 1958 iniciará una segunda etapa profesional -la de mayor responsabilidad, por cierto-, después de su paso por la Facultad de Filosofía y Humanidades, de la que fue decana durante dos períodos, desde 1999 a 2005. Obtuvo el doctorado en filosofía de la mente en 1998, con su tesis sobre las características de la relaciones interpersonales, trabajo en el que admite la influencia de Wittgenstein.

Aun con el elevado nivel intelectual y la amplitud de criterio que los caracterizaba, ni los jesuitas que sentaron las bases de la institución, cuando crearon el Colegio Máximo hace casi 400 años, podrían haber imaginado que, algún día, la conducción de la Casa de Trejo iba a estar en manos de una mujer. Y menos de una mujer que se declara atea.

"Pero no tengo la menor cuota de fanatismo. El ateísmo fanático me parece una contradicción", aclara, con una sonrisa. Muchos tramos del diálogo estarán matizados por su buen humor.

También la condición de filósofa, dice, establece una diferencia respecto de su elección, "porque además de ser mujer y atea, mi título no es de abogada o ingeniera y eso también establece una importante diferencia", agrega.

-No era común en el mundo el término filósofa, los filósofos .

-Sin embargo, ¡existimos! (risa). Lo que pasa es que hay como un pudor en decir de uno mismo que se lo es. Es más fácil decir "soy físico nuclear" que decir "soy filósofo". Tenemos algunos muy buenos, de todas las gamas posibles de tendencias. Desde los que son afines con la ciencia hasta quienes vinculan la disciplina más con el arte. Pero no hay una comunidad filosófica argentina, como sí ocurre con el psicoanálisis. Aquí y en todas partes, la filosofía tiene ese característica de ser una tarea más bien individual, solitaria.

-Y usted, ¿dónde se sitúa?

-Sencillamente, en el objetivo de entender. Sigue siendo una tentativa, pero presiento que está bien que así sea. El intento de concretar un ideal está bien.

-Volvamos al otro aspecto: el vinculado al hecho de que por primera vez una mujer sea rectora de la UNC. Sorprendió, por cierto.

-Sorprende según quién lo mire. Una cosa es la mirada de los otros. Y algo diferente es cómo lo vivo yo.

-¿Y cómo lo vive?

-Con naturalidad, porque es sólo el resultado posible (uno de ellos) de una experiencia vital, profesional y política que me llevó a esta situación. Es también un nuevo desafío: a los anteriores se suma ahora la responsabilidad de ser rectora de la Universidad, una tarea que sé que estará cargada de obstáculos y dificultades. Es probable que esta designación posea además un contenido simbólico en sí mismo y que exponga un efecto real sobre la situación de muchas mujeres que, en ámbitos aún más hostiles o cargados de prejuicios, soportan condiciones muy exigentes para llevar adelante su trabajo y que, sin embargo, dan sobradas pruebas de capacidad.

-¿Cuáles son los principales obstáculos y dificultades?

-Por ejemplo, la resistencia al cambio, el carácter conservador de los institutos tradicionales, los conflictos de intereses En Córdoba, se registra de modo muy palpable una doble condición, muy contradictoria: por una parte, una tendencia conservadora y, por otra, a la inversa, una actitud progresista, modernizante. Quizás es un fenómeno propio de todo el país, pero aquí resulta particularmente notable. En el ámbito universitario está representado por el Movimiento Reformista y la agitación político-estudiantil.

-Que no es nuevo. Estamos hablando de un ámbito muy politizado desde los tiempos de la Reforma Universitaria.

-Así es. A esta etapa hay que evaluarla con dos criterios también  muy disímiles: uno elogioso y otro crítico. Lo positivo es la recuperación de una mayor participación activa del alumnado respecto del retroceso que, en ese sentido, se observó durante el menemismo. Se visualizaba como muy extendido un gran retraimiento, tanto dentro como fuera de la UNC. Todo un bache cultural, con la importancia que ello tiene.

- ¿ Y su contrapartida, lo negativo?

-Quienes conducen la Federación Unversitaria de Córdoba (FUC) nos han acompañado constantemente, hemos trabajado con ellos desde hace diez años y son quienes nos dieron su apoyo para llegar al Rectorado, pero hay grupos minoritarios que exhiben un estilo de expresión política muy alejada de las perspectivas y los estilos de la mayor parte de la comunidad universitaria, al punto de no aceptar ni siquiera sentarse a discutir sus propuestas. Algo similar a lo que ocurre en la UBA, que se notó claramente en los intentos de elección del rector. La convivencia democrática es un límite que no se debe sobrepasar, porque si se lo sobrepasa caemos en la anomia, cuya consecuencia inmediata es el patoterismo político. En el caso de las universidades, dada su autonomía, las responsabilidades primarias recaen sobre los propios universitarios. No hay nadie, fuera de ese ámbito, a quien ir a echarle la culpa de nada.

-¿Cuál es aquí la posición respecto del arancelamiento ?

-Aquí existe sólo una contribución voluntaria, un monto muy modesto, pero aun así la Federación se opone a ello al interpretarlo como un anticipo para concretar en algún momento la aplicación lisa y llana del arancelamiento.

-¿Cómo se decidió su designación ?

-La UNC está integrada por 12 facultades. Nuestro grupo tiene la mayoría, de 7. En suma, recibimos el apoyo del 75 por ciento de la asamblea, lo cual no tiene precedente en la Universidad.

-¿Qué factores determinaron semejante caudal favorable ?

-El agotamiento y la crisis terminal del modelo que llevó adelante la UNC durante muchos años, en particular durante la dictadura, tras lo cual hubo que recuperar la autonomía, los lazos sociales y los proyectos colectivos y los vinculados con la ciudadanía en general. Es una etapa, comenzada en 1983, plagada de logros, pero también de grandes retrocesos. Los vicios de la vieja política deterioraron seriamente la capacidad de la Universidad para desarrollar políticas serias y sostenidas e iniciativas creativas y ambiciosas.

La actual conducción, en su período de mayor fortaleza política, cultivó un estilo clientelista y de una pobre calidad en cuanto a propuesta y gestión. Además, hubo inequidades o irregularidades que enrarecieron mucho el clima de convivencia.

-Formule una definición de sí misma.

-Soy una persona independiente y progresista.

-Precise ambos términos, por favor .

-Independiente, es decir, sin filiación política partidaria; tampoco simpatizo con las identificaciones ideológicas. A mi progresismo me gusta definirlo como una tendencia al disconformismo activo, que es lo contrario de una actitud escéptica y resignada. Pienso que siempre hay una posibilidad de transformación, criterio obviamente vinculado con la filosofía humanística. No basta con formar científicos y académicos; hay que formar ciudadanos críticos, personas sin "techo". Lo considero un aspecto clave en el cometido de la Universidad respecto de su contribución social.

- ¿ Wittgenstein ha sido su única influencia ?

-Antes había recibido la de mi propio padre (Eliseo Scotto, que fue campeón mundial de aeromodelismo). Era un hombre muy especial. Con una enorme curiosidad por todo, interesado permanentemente en aprender y con una conversación inagotable.

- ¿Cómo ve la situación social y política del país?

-Con expectativas e incertidumbre. Lo primero, porque el país se ha reacomodado y activado rápidamente, teniendo en cuenta la magnitud de la crisis de 2001, y lo segundo, porque las convicciones democráticas republicanas tienen que fortalecerse muchísimo todavía. El autoritarismo sigue siendo la manera privilegiada de encarar el ejercicio del poder, y el sectarismo, la manera predilecta de tomar decisiones. Por lo demás, la situación social (pobreza, marginalidad) sigue siendo gravísima, y éste es, sin duda, el principal problema del país. La inseguridad y tantos otros problemas sociales no pueden entenderse como fenómenos independientes del deterioro de los lazos sociales y las condiciones de vida de las grandes mayorías de la población.

El perfil

Familia y estudios

La doctora Carolina Scotto nació en Córdoba el 18 de marzo de 1958. Está casada con el físico Francisco Tamarit, investigador del Conicet y profesor de la Facultad de Matemáticas, Astronomía y Física de la Universidad de Córdoba. Tiene tres hijos.

Antecedentes

Fue decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades desde 1999 a 2005. Obtuvo el doctorado en filosofía de la mente en 1998, con su tesis sobre las características de la relaciones interpersonales, trabajo en el que admite la influencia de Wittgenstein.

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