Piden dosificar la pesada carga de los deberes

Especialistas recomiendan bajar la exigencia a los chicos
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13 de mayo de 2007  

Mariana Aguirre mira con preocupación el agobio frente al aluvión de exigencias escolares que enfrenta diariamente su hijo Javier cuando regresa del colegio bilingüe al que asiste, en Olivos.

“Es un abuso que un chico de sexto grado, que pasa ocho horas en la escuela, vuelva a su hogar con tanta tarea en inglés y en castellano. Javier no termina de tomar la merienda y ya se pone a preparar los deberes para el día siguiente”, se queja la madre del chico, con una angustia que comparte con padres de distintos puntos del país.

Cuando ya pasaron dos meses del comienzo de las clases, muchos de ellos se preguntan hasta qué punto la tarea escolar es una práctica beneficiosa para el aprendizaje.

Hay voces expertas, incluso, que proponen eliminar directamente los deberes. Como el docente e investigador norteamericano Alfie Kohn, quien sostiene que no existe ningún estudio que demuestre que los deberes favorecen la autonomía de los niños ni que beneficien su desarrollo intelectual.

Abierta la polémica, pedagogos, maestros y especialistas en educación consultados por LA NACION recomiendan que los maestros dosifiquen la "dosis de deberes" y que no obliguen a los alumnos a llevar todos los días trabajo para hacer en casa.

Entre otros aportes, sugieren no imponer tareas que demanden mucho tiempo y eliminar la imagen que asocia los deberes con el castigo.

"Si el tiempo está bien utilizado en la escuela, la tarea debe ser poca y, además, estar muy bien pensada para cumplir con una finalidad específica, ya que muchas veces en la propia escuela se pierde tiempo", opinó la educadora y formadora de maestros Berta Braslavsky, que a los 93 años es una eminencia en temas educativos.

Para la doctora Silvina Gvirtz, directora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, los deberes no pueden utilizarse como "prueba para acreditar un saber". Y sugiere que las tareas para el hogar se dicten sólo dos o tres veces por semana, en días establecidos en las escuelas de doble turno, y que no ocupen más de una hora para los chicos que cursan la primaria.

Tal consejo le viene como anillo al dedo a la madre de Javier. "Tres veces por semana tiene fútbol, guitarra y natación, y debe relegar lo que le gusta hacer por las exigencias académicas después de hora", reclamó, al relatar su caso a LA NACION. En la escuela le explicaron que la institución apunta a la excelencia académica y a "formar líderes", y que si bien evitan sobreexigir a los alumnos, los deberes son necesarios para cumplir esas metas.

"Yo soy la primera interesada en el buen rendimiento escolar de mi hijo. Pero ¿cuál es la medida justa para los deberes?", se preguntó la madre.

Entre los criterios adecuados para hacer de los deberes una herramienta eficaz de aprendizaje, los especialistas consideraron valioso "respetar el tiempo libre del niño para el juego, el deporte, la interrelación con sus padres y hermanos, y para que pueda desplegar su creatividad y no sólo estar concentrado en lo académico", como señaló Braslavsky.

"El juego es sagrado y decisivo en la infancia, por eso la escuela, y más si es de doble escolaridad, debe ser prudente. Jamás debe dar tarea como castigo o de manera rutinaria para que los chicos hagan ejercicios repetitivos, mecánicos o de memoria, carentes de valor educativo", dijo la especialista.

Y explicó que "no dar deberes tampoco tiene que ver con el abandono de la exigencia. Si se dan, deben estar orientados a desarrollar en los chicos el gusto y el interés por estudiar". Braslavsky se mostró partidaria de priorizar después del colegio las actividades lúdicas como forma de expansión; la conversación con los padres, el intercambio y la lectura de buenos libros.

Gvirtz aconseja adecuar la tarea escolar a la etapa evolutiva del niño, incrementándola con prudencia a medida que avanza en su trayecto escolar. "Los deberes tienen que adecuarse a las realidades y necesidades de los chicos. Sirven para consolidar los conocimientos adquiridos y fomentar hábitos de responsabilidad, además de desarrollar el ejercicio de la autonomía de los chicos", señaló.

Tras afirmar que el sentido de la tarea es consolidar el aprendizaje que se comenzó a recibir en la escuela, Gvirtz precisó que "los deberes no reemplazan las horas de enseñanza" y explicó que "la escuela tiene que formar al chico para que pueda aprender solo".

No es un castigo

"Hay que disociar la idea del deber del castigo, un concepto que destruye la experiencia educativa", expresó, contundente, el licenciado Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas.

Para él, los deberes sirven como criterio de diagnóstico. Por eso lo más importante es que "los deberes deben tener siempre algún tipo de devolución por parte del maestro". Sugiere darlos en un solo día y con bastante anticipación, incluyendo el fin de semana, para que los chicos aprendan a administrar su tiempo. Y aconseja los deberes grupales como excusa de interrelación y de trabajo en grupo.

Alejandro De Oto Giloteaux, director de primaria del colegio Los Robles, dijo: "Nosotros comenzamos con 20 minutos de tarea en segundo grado hasta una hora en séptimo grado, todos los días". Agregó que "la escuela primaria debe tener en claro que el alumno aprende en el aula con buenos maestros".

El director de Los Robles opinó que "la tarea no significa necesariamente mayor calidad educativa. Un niño debe ser niño y no un pequeño adulto abrumado por una agenda llena y sin tiempo para ser niño".

Los especialistas aconsejan la proximidad de los padres como guía para los momentos de duda. Establecer un lugar y horario en la casa para que se hagan los deberes y que los progenitores les pregunten a los docentes sobre los objetivos didácticos de las tareas del hogar. De esa forma, los padres se involucran en el proceso de enseñanza y se convierten en garantes de lo que el chico aprende, coincidieron.

Loreley Gaffoglio

Las propuestas

Sin castigos

  • Hay que disociar la idea del deber de la de castigo, concepto que destruye la experiencia educativa.
  • Evitar sobrecargas

  • Tratar de no imponer tareas que demanden mucho tiempo o sobrecarguen al chico de un día para otro.
  • Como autoevaluación

  • Las tareas no deben usarse como prueba para acreditar un saber. Son una instancia de aprendizaje y de autoevaluación, y no de evaluación externa.
  • Fomentar la responsabilidad

  • Es importante impartir deberes como herramienta para fomentar hábitos de responsabilidad y fortalecer los métodos de estudio.
  • Devolución docente

  • Los deberes deben tener siempre algún tipo de devolución por parte del maestro.
  • Tiempo libre

  • Para que el alumno pueda organizar su tiempo libre, hay que dar los deberes con anticipación y en su justo término, para que cumplan su función y los chicos no lo sientan como una sobreexigencia.
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