Borges y Perón, en un diálogo tan improbable como seductor

El autor de la pieza es el uruguayo Enrique Estrázulas
(0)
18 de marzo de 1998  

No cesa de llover. En la penumbra de su despacho en la Biblioteca Nacional, Jorge Luis Borges trabaja con ahínco. Su secretaria le avisa que ha llegado el general Perón. Asombrado, el escritor interroga: ¿Es una mala noticia o una broma? Y pide: Dígale que pase, que estoy desarmado y espero que él también.

El ex presidente argentino llegó sin audiencia a un encuentro de ficción. La atmósfera difusa permite situar el diálogo después de la muerte. No es sustancial. Entre el cielo y la tierra, el uruguayo Enrique Estrázulas concibió su obra "Borges & Perón. Entrevista secreta". Quizá para subsanar la deuda de la historia. Quizá porque cree en la amistad aun entre seres en las antípodas.

El encuentro tiene forma de pieza teatral. La primera de Estrázulas, poeta, periodista y agregado cultural de la embajada de Uruguay.

Dos países

"Sólo tuve dos grandes amigos escritores -Borges y (Juan Carlos) Onetti-, ninguno de los dos estaba en la sociedad literaria", dice el autor. Y explica cómo imaginó el diálogo entre dos figuras irreconciliables en pensamiento y obra, sin cometer el error de hacer inverosímil la ficción.

"Corría 1977. Yo vivía con Alfredo Zitarrosa en Madrid -recordó el autor- y un dirigente justicialista, cuyo nombre no revelaré, me contó que, en su residencia de Puerta de Hierro, Perón había leído a Borges. Tras concluir la lectura, según me contaron, el general habría dicho: Parece mentira que este hombre que me critica tan duramente sea un escritor tan grande."

Luego de varios borradores, Estrázulas prohijó la pieza teatral. La misma que el director Roberto Villanueva pondrá en escena el 3 de abril próximo en el Teatro Cervantes. Víctor Laplace será Perón y Duilio Marzio, Borges.

El escritor dice que "la obra será buena. Admito que tenía temor. Villanueva y yo coincidimos en el enfoque. La pieza tiene un final abierto. El encuentro está, unas veces en la realidad y otras fuera de ella".

El autor no ignora el serio compromiso que importa meterse con dos figuras de tan profundo arraigo en la argentinidad. Uno, entre los intelectuales. El otro, entre las masas. "Yo sabía que era imposible que Perón venciera a Borges en el terreno intelectual, como también lo era que Borges derrotara a Perón en lo político. Por eso fue difícil hallar los diálogos", precisa.

Así decidió no enfrentarlos. Como Mónica Ottino, en "Eva y Victoria", pieza en la que se lucieron China Zorrilla y Luisina Brando. Allí, Eva Perón y Victoria Ocampo se toreaban desde sus modos opuestos de respirar el país.

Estrázulas diseñó su encuentro entre Borges y Perón a partir de las charlas que durante 20 años mantuvo con el autor de "El Aleph", por una parte. Con Perón, la labor fue más ardua. Tuvo que documentarse.

"A pesar de ser un intelectual mayúsculo, Borges no lo era en el sentido tradicional. En nuestras charlas, muchas veces él decía disparates y luego explicaba: Algunas veces los invento, y otras, me salen naturalmente. En ese diálogo mano a mano con Perón, yo imaginé un encuentro entre dos amigos, dos viejos sabios reparando el pasado. En ocasiones la ficción ocupa espacios que la historia ha reclamado", reflexiona Estrázulas.

Tanto empeño de las letras por reunir a estas dos figuras fascinantes obsequia al lector, por caso, un fragmento de diálogo como éste:

Borges: -Lo más probable es que usted, con el tiempo, se transforme en una novela de mala calidad... O de muy buena calidad. Nunca se sabe.

Perón: -Depende del novelista. Yo no la voy a escribir. Imagínese, que si yo la escribiera sería peor que de mala calidad... Sería un adefesio. (Ríe.)

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?